Loyola Guzmán: “Si ser izquierdista es ser masista, yo no soy izquierdista”

Loyola Guzmán mantiene una dura crítica al Gobierno, pese a que antes fue constituyente del MAS.
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Loyola Guzmán: “Si ser izquierdista es ser masista, yo no soy izquierdista”
Loyola Guzmán conversa con Isabel Mercado (d), directora de Página Siete; y Mery Vaca, subdirectora. Foto: Freddy Barragán / Página Siete
domingo, 08 de octubre de 2017 · 00:00
Página Siete  / La Paz
 
Loyola Guzmán es una luchadora social de conocida trayectoria revolucionaria, socialista e izquierdista. Es todo lo que el gobierno de Evo Morales dice ser. Integró la fracasada guerrilla del Che Guevara, luego luchó por la democracia y más tarde dedicó su vida a la defensa de los derechos humanos. Por lo tal ahora  constituye una dura crítica al Gobierno, al punto de no querer ser etiquetada como izquierdista si eso significa ser masista. 
 
Después de 50 años, ¿usted repetiría la experiencia  y volvería a ser parte de la red urbana de la guerrilla del Che Guevara?
 
Sí, yo creo que en 50 años Bolivia y el mundo han cambiado mucho; pero el contexto era que se había producido la revolución de 1952, la revolución cubana de 1959, la lucha del pueblo vietnamita, los golpes de Estado en Bolivia. En 1964, cuando Barrientos se levantó contra su Presidente, algunos militantes de la Juventud Comunista teníamos la instrucción de recoger armas, pero no se pudo hacer la resistencia, lo que reforzó el criterio de que para poder construir una sociedad distinta era necesario llegar al poder por el camino de la lucha armada.
 
En su criterio, ¿cuál ha sido el aspecto fundamental que ha determinado el fracaso de la guerrilla del Che?
 
Esta lucha no estaba prevista para uno o dos años. Cuba comenzó en el 53 con el asalto al cuartel Moncada y culminó en seis años. Recuerdo que cuando tuvimos la reunión con el Che en la zona, él nos dijo que tal vez Bolivia iba a ser uno de los últimos países en liberarse, en unos 10 ó 15 años. Se habla mucho del lugar, que el Che fue engañado, que no sabía cómo era la zona, pero por lo que nos explicó era una especie de retaguardia, por eso el interés de cuidar la finca de la casa de Calamina, además de la cercanía con las fronteras de Argentina, Paraguay, Brasil y hacia el norte Perú, pero fundamentalmente el Che planteaba  Argentina (su país) y Perú. No es que todo se hizo mal. Incluso sobre quienes dirigirían; si bien es cierto que él dijo que él iba a ser el jefe, en su conversación  con Mario Monje, lo dijo en el sentido  internacional. Él decía que los líderes no se podían designar a dedo sino que del conjunto de bolivianos que estaban ahí -para el caso de Bolivia- saldrían los que se destaquen más, los que muestren sus condiciones y capacidades de liderazgo.
 
¿Hubo realmente una traición o celos por la conducción del proceso o qué pasó con el Partido Comunista?
 
El partido comunista de Bolivia dio su apoyo para el paso de gente hacia Argentina para  la guerrilla de Masetti y también apoyó a los guerrilleros peruanos, entonces si tú no estás de acuerdo con esa forma de lucha, no la apoyas, no te comprometes, pero el partido hizo eso. La formación militar tampoco era simplemente por perder el tiempo sino porque se pensaba  que no se podía combatir un ejército si no tienes armas. Él no traicionó, no delató la presencia del Che, él analizaba que en Bolivia tendría que hacerse la lucha con las armas, pero él se inclinaba más por una insurrección popular tipo 9 de abril. Y después, decía, "si esto falla entonces se puede hacer la guerrilla rural”. Yo le respondí: "si perdemos con qué estado de ánimo favorable se va a empezar otra lucha”.
 
Usted se reunió con el Che en enero y cayó detenida en septiembre. ¿Por qué han pasado tantos meses sin que se pudiera establecer la red urbana?
 
Estábamos en ese proceso. Una de las desventajas de que no estuviera el partido fue que no se contaba con su estructura orgánica. El partido estaba en todo el país en esa época, tenía bastante influencia en los sectores obreros, en las minas,  entre los fabriles, pero nosotros no teníamos eso. Es bastante difícil empezar a construir algo en poco tiempo, mucho más si cuando empiezas a hacerlo ya se descubre la guerrilla y ahí sí que no tuvimos la capacidad de volver a retomar el contacto. Cuando (los guerrilleros) entraron a Samaipata creo que se pudo hacer, pero no estaba ahí la hermana de uno de los compañeros,  ella no pudo contactar y no sabía tampoco ella exactamente qué pasaba. Por otra parte, nos faltó Tania, que era un elemento fundamental dentro de la red urbana y ella  cayó en la zona.
 
¿Qué otros fueron los factores fundamentales para el fracaso del proyecto del Che en Bolivia?
 
Lo primero es que  se descubre la zona, que se pensaba como una retaguardia, un lugar que debería estar protegido para estar en contacto con ellos. Su descubrimiento es un durísimo golpe para poder mantener el contacto. Luego la caminata de reconocimiento fue muy dura, se perdieron dos compañeros, entonces empezaba antes de los enfrentamientos con dos pérdidas, llegando a los primeros enfrentamiento en muy malas condiciones. Luego está la división de la columna guerrillera, la retaguardia que queda con unos 10 o 12 compañeros y nunca se encuentran; entonces eso les restó fuerzas, y el hecho de que en la red urbana que estaba comenzando no pudo estabilizarse, porque teníamos que construir grupos en el mismo Camiri, no se pudo. Mi hermana tenía que ir a trabajar como maestra allá, ya había egresado de la normal, pero lamentablemente no le dieron el trabajo, entonces son todos esos factores que impidieron que ya tengamos por lo menos una mínima base en los lugares establecidos. Yo fui a Oruro el 23 de junio en la mañana del 67 para ir a Siglo XX a la reunión  de la Federación de Mineros en Siglo XX, donde ya se había dado esa decisión de aportar para la guerrilla. Yo estaba yendo para  establecer contactos y compromisos. Llegué a Oruro al mediodía más o menos y no encontré ninguna movilidad para Siglo XX  y esa noche se produjo la masacre de Siglo XX, entonces imposible ir ni al día siguiente porque estaba todo desbaratado, con presos y muertos.
 
¿Usted cree que las ideas del Che Guevara son practicadas por Evo Morales?
 
Creo que el Che  estaba convencido de que había que cambiar la sociedad en América Latina y concretamente en su país, en Argentina, en Bolivia y Perú. Conociéndolo a él, yo no creo que se esté haciendo lo que ellos pensaban, no creo que este Gobierno sea socialista, no creo que no se haya superado el tema de la desigualdad, la justicia, la libertad. Creo que estamos muy mal, hemos retrocedido en muchos aspectos, considero que este gobierno no es ni socialista ni creo que pretenda hacer realmente una revolución.
 
¿Este sería un Gobierno que el Che combatiría en vez de apoyar?
 
No puedo hablar a nombre de él, pero tomo los planteamientos que dejó escritos. Personalmente no estoy de acuerdo con el gobierno de Evo Morales, no creo que esté construyendo un socialismo. Un Gobierno que nació con muchas expectativas para el pueblo, que ha mentido tanto, que se contradice tanto, dice una cosa y hace otra, no creo que merezca ser apoyado.
 
Usted ha sido constituyente del MAS y ha apuntalado  este proyecto. ¿Se arrepiente?
 
No he apuntalado el proyecto. Julia Ramos, que ahora está presa,  fue a buscarme para pedirme que yo fuera candidata a la vicepresidencia con Evo. Yo le dije que no, por dos razones, una que justo había aceptado ser encargada del trabajo por la convención contra la desaparición forzada de personas en Naciones Unidas, y la otra que no estaba muy convencida de qué proyecto realmente era. Lo conocí a Evo porque como dirigente sindical algunas veces había sido perseguido, reclamábamos por sus derechos, pero no tenía yo una seguridad de qué era, agradecí y dije que no. Sí vote el 2005 por él, pero esa fue la única vez, y el 2006 cuando fue la elección de constituyentes porque tenía que votar por mí (risas). Cuando Evo es elegido presidente, me llegó la invitación para ir a la posesión en el Parlamento, pero yo no tenía ganas de ir,  le di mi invitación a un compañero peruano que sí quería estar. Luego habían compañeras que estaban emocionadas por ir a Tiwanacu, yo les dije no porque yo no profeso ninguna religión y eso iba a ser una ceremonia religiosa; yo estoy contra la monarquía y eso iba a  ser una coronación. Cuando se produce la convocatoria a la Asamblea Constituyente, en Asofamd (Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Mártires por la Liberación Nacional y Social) dijimos que debíamos participar directamente. Quisimos hablar con Álvaro García, pero nos delegó a su hermano Raúl, a  quien le planteamos algunos nombres, luego  me dijeron que me invitaban para que participara, entonces sí acepté. Pero ya desde el principio hubo dificultades, porque yo iba por la circunscripción ocho, pero me cuestionaron porque yo no era indígena, no era dirigente campesina, no era masista. Entonces le escribí una carta al Presidente, pero luego en una charla con el Vicepresidente, él me dijo que quien me estaba invitando era el Presidente. Ya en la Asamblea vi cómo realmente se manejaba. Fue muy dirigida, fue muy intervenida, se perdió tiempo, seis  meses en un reglamento. No se ha discutido la Constitución, excepto un artículo sobre el deporte, cuando la FIFA estaba amenazando  que en Bolivia no se jugaría. Yo no asistí a la reunión en el liceo militar porque era un recinto militar. Ahí aprobaron en grande leyendo sólo el índice; entonces, ¿qué tipo de cambios se producen cuando se manejan las cosas así?
 
Después usted intentó en el frente amplio con Samuel Doria Medina. ¿No era transitar por las antípodas de la ideología? ¿De la lucha armada a aliada de un burgués como Doria Medina?
 
No estábamos apuntalando a Doria Medina. La idea de frente amplio fue válida porque estábamos acostumbrados a izquierda y derecha, como enemigos, pero había necesidad de unir porque había que presentar una alternativa al país; entonces, no podemos seguir cerrados en unos dogmas de hace varias décadas, tenemos que ver cómo está ahora el mundo. Yo no he apuntalado a Doria Medina, la propuesta de frente se la hizo primero a Juan del Granado, como no quiso aceptar, entonces Doria Medina la aceptó para potenciarse, para fortalecerse; la prueba es que después hizo un arreglo con los demócratas por su lado, sin que participemos nosotros y por eso rompimos con él.
 
¿Loyola ya no es de izquierda ahora? ¿Cómo se definiría ideológicamente?
 
Yo no sé. Yo dije en algún momento si el gobierno de Evo Morales y sus seguidores son de izquierda y nos hablan de una  nacionalización que no es tal; nos dicen que defienden la Madre Tierra, pero quieren dividir el TIPNIS; nos dicen que se está reivindicando a los indígenas y sin embargo reprimen en Chaparina; dividen las organizaciones, creo que este gobierno es el único  que ha tenido éxito en cooptar a los sindicatos, ahora llamados movimientos sociales, ha debilitado las organizaciones sindicales; entonces si este gobierno con todas esas cosas es izquierdista yo no soy izquierdista porque no me identifico con eso. No puede ser que yo mienta a la gente diciendo que soy indígena cuando no soy, que defiendo a la Madre Tierra cuando quiero seguir explotando; por eso digo si ser izquierdista es ser masista, yo no soy izquierdista.
 
¿Por eso firmó la agenda 21F? 
 
Sí, porque creo que hay  que construir una alternativa que permita salir de esta situación y construir algo mejor para los nietos, los hijos... 
 
¿Cómo ve el futuro del país en lo político, social y económico  ante el intento de la reelección? 
 
Durante la Constituyente, en algún momento creo que se habló de una (reelección) vitalicia, por lo que yo creo que ha habido siempre la intención de que sea indefinida. Ahora realmente es una farsa enorme decir que el estado que gobierna Evo Morales está violando sus derechos para no seguir siendo candidato, es una vergüenza, porque se está argumentando derechos, pero no han leído otro artículo de la Convención donde dice que algunas de estas cosas estarán restringidas en función de los intereses del Estado y de los ciudadanos. Creo que es desesperada esta acción y no es nada bueno como enseñanza para las nuevas generaciones. Creo, además, que la situación económica no está tan buena, seguimos dependiendo de minerales, del gas y con eso vamos a seguir depredando la madre naturaleza y no vamos a respetar sus derechos. Entonces viene un momento bastante crítico. No sé hasta dónde el Gobierno podrá seguir manteniendo los bonos, se ha gastado mucho dinero en cosas que no eran urgentes como el satélite, en esos dos palacios horribles que han deshecho todo el centro histórico de La Paz. Se pensaba que era gente diferente, pero todo eso ha ido deteriorando y por eso insisto en que hay necesidad de tener una alternativa distinta, no para regresar a lo anterior que tampoco ha sido  bueno.
 
Usted se ha pasado la vida luchando por la democracia, ¿diría que este es un nuevo momento para luchar por la democracia?
 
Sí, creo que estamos entrando a otra etapa porque para empezar todos los poderes están dependiendo del Ejecutivo. Hay restricciones a la libertad de expresión; ¿cómo pueden decir que hay un cartel de la mentira cuando los mentirosos son ellos?. Creo que sí se han ido vulnerando numerosos derechos civiles, políticos, económicos y culturales. En algún momento tendrán que investigarse hechos cómo lo de Pando, lo del liceo militar en la Constituyente. Tenemos la obligación de defender  los derechos humanos.
 
"Considero que este gobierno no es ni socialista ni creo que  pretenda hacer realmente una revolución”.
 
"La Constituyente fue  muy dirigida,  muy intervenida (por García Linera), no se ha discutido la Constitución”.
 
"Una acción desesperada  (reelección)  y nada bueno como enseñanza para nuevas generaciones”.
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