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Martes 22 de Agosto | 05:11 hs

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Gabriela Montaño: “Al año mueren 500 mujeres por aborto. Es una hecatombe”

Montaño critica a los médicos por oponerse a la ampliación de causales legales del aborto.

Gabriela Montaño: “Al año mueren 500 mujeres por aborto. Es una hecatombe”

Isabel Mercado, directora de Página Siete; Gabriela Montaño y Mery Vaca, subdirectora.

Página Siete / La Paz
Es un problema de salud pública y no de creencias religiosas. De esa forma resume la presidenta de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño, su posición a favor de la ampliación de las causales para la práctica legal del aborto. La semana pasada, en este mismo espacio, los médicos, representados por su presidente en La Paz, Luis Larrea, fijaron posición en contra de la interrupción legal del embarazo, indicando que tienen argumentos científicos y que éstos no se negocian. Montaño no ve nada de científico en la oposición de los galenos, que les acusa de tener intereses económicos porque son ellos quienes practican unos 60.000 legrados al año, trabajo por el que cobran hasta 500 dólares por caso.

Montaño cree que un médico objetor de conciencia debería dedicarse a la actividad privada y no incursionar en el sistema público porque ahí se garantizará a las mujeres un servicio de aborto en condiciones de salubridad y gratuidad.

¿En qué está el proceso de concertación del Nuevo Código del Sistema Penal? Se han detectado posiciones muy duras por el tema del aborto.

Es un código que hace una transformación estructural del sistema penal en general, en términos procedimentales, es una clasificación de infracciones penales para acelerar los tiempos de cualquier proceso penal; pensando en la población, no en los administradores de justicia, sino, más bien, pretendiendo que esos procesos de miles de personas que litigan en el ámbito penal puedan acceder a la justicia. Es algo muy grande como para que centremos el debate solamente en el incremento de causales para el aborto impune, porque no es la despenalización del aborto lo que está en el proyecto, es una propuesta intermedia entre la despenalización total del aborto y lo que tenemos actualmente. Ahora está en la comisión de constitución, se están recibiendo insumos de audiencias solicitadas por diferentes sectores, con diferentes temáticas. 

Los médicos rechazan el proyecto porque dicen que no pueden negociar su posición científica, en alusión al juramento hipocrático. ¿Cómo se hará para que no se acojan a la objeción de conciencia?

Se ha hablado de que se tiene una posición científica, pero los argumentos no son científicos, pueden ser argumentos morales, religiosos, pero no son científicos. Para nosotros, este no es un tema, ni de creencia religiosa ni de ruptura de los valores morales. Se trata  de un tema de salud pública, de reducir la mortalidad de mujeres de nuestro país que en general son mujeres pobres.
 
El aborto practicado en condiciones insalubres es la tercera causa de muerte materna en nuestro país y las mujeres que se mueren no son mujeres de clase media, o alta porque ellas tienen la posibilidad de pagar un servicio clandestino, pero en condiciones de salubridad; quienes se mueren son las mujeres pobres y no podemos seguir permitiendo ese desequilibrio social a partir de  taparnos los ojos y creer que no existe el problema. Las cifras nos hablan de que alrededor de 500 mujeres o más podrían estar muriendo al año por causa de abortos mal practicados.
 
La sociedad se conmueve cuando hay un desastre natural donde mueren dos, tres o 10 personas, esto es una hecatombe para las mujeres, un desastre terrible. Imagínense que todos los años se mueren 500 mujeres o más en el país porque las cifras no pueden ser oficiales mientras el problema es clandestino y no se asuma esta realidad. Ese es el centro del debate. Yo respeto todas las creencias religiosas, pero un Estado laico no toma decisiones en torno a posiciones religiosas, sino en términos de políticas públicas y de realidades.

Si un médico o una médica se ampara al derecho de  objeción de conciencia y no va a garantizarle a las mujeres de este país, en el sistema público de salud, unas condiciones salubres para llevar adelante la interrupción legal del embarazo, el peso no puede recaer sobre la ciudadana. Esa persona (médico) tiene que optar por el servicio privado o  consultorio. El Estado boliviano tiene que dar las condiciones para que una mujer que ha sido violada, o su vida corre riesgo, o no tiene las condiciones para continuar con el embarazo, pueda, según estas causales, llevar adelante esa interrupción en un sistema de salud pública. 

La sentencia constitucional, que es irrefutable, manda a la Asamblea que legislemos, de manera clara, para evitar los abortos clandestinos y cómo se los evita. Si el sistema público de salud no va a poder atender a las mujeres o  van a tener que peregrinar, buscando un centro de salud donde les practiquen la interrupción del embarazo porque los médicos se amparan en la objeción de conciencia.

¿Es decir, no se los contrataría en el sistema público si aducen objeción de conciencia?

No entra en ese detalle el código, pero si lo que corresponde es que si yo como médico  ginecobstetra tenga una objeción de conciencia, como lo tendría cualquier otro funcionario en otro ámbito, tengo que asumir mi objeción de conciencia en el ámbito donde corresponde. El ámbito público tiene que garantizar a las mujeres su derecho, para que no se mueran.

¿El servicio de la interrupción del embarazo sería un servicio público? Es decir, ¿la mujer no tendría que pagar por eso?

Por supuesto, el servicio público así como atiende una serie de servicios y prestaciones que da a la población, tiene que garantizar, sin un requerimiento de orden judicial, sin un requerimiento de ningún tipo. Lo único que se tendría que solicitar sería un formulario que permita enseñar a esa mujer una serie de mecanismos de prevención para un embarazo no deseado. La Asamblea tiene desde el año pasado la ley de derechos sexuales y reproductivos que van de manera paralela. En muchas entrevistas he escuchado por qué no se previene el embarazo, por qué no se utilizan los métodos anticonceptivos, esa ley que está trabajándose en la Asamblea permite garantizar los derechos sexuales y reproductivos.

Ha habido algunas críticas a estas causales, por ejemplo el nivel socioeconómico, que es difícil de determinar y que discriminaría a otras mujeres que no están incluidas en ese sector vulnerable. Lo mismo con el tema del estado de salud del feto. Hay sectores que piden  mayor claridad. ¿Qué les diría a ellos?

Estamos hablando de malformaciones incompatibles con la vida, que quiere decir, que ese producto fuera del útero no va a sobrevivir. Estamos hablando de casos como anencefalia, agenensia renal bilateral, hechos que no son muy frecuentes, pero que pueden darse. No estamos hablando de cualquier malformación, no estamos hablando de paladar hendido, síndrome de down. Cuando se diagnostica una de estas malformaciones graves la madre podrá optar por un aborto. En este caso, no tiene límites (de tiempo) para que se pueda llevar adelante la interrupción del embarazo, porque muchas de estas malformaciones no pueden detectarse antes de las ocho semanas.

En el caso de la pobreza, sí está dentro de las causales, es un tema que hay que debatir. Pero lo que quiero que se entienda es que el espíritu de la inclusión de esta causal no es que las mujeres pobres son las que abortan. En este país abortan mujeres de todos lo niveles socieconómicos, pero sucede que las mujeres pobres tienen mayor riesgo de morirse.

O que mujeres que no son pobres, no puedan abortar.

Claro, porque hay otras causales que cubrirían las razones por las que una mujer de clase media o con los recursos económicos suficientes podrá aducir para acceder a la interrupción legal del embarazo, por ejemplo, que tenga un problema que afecte su salud de manera integral, o que afecte su salud o que corra riesgo de vida. Igual nosotros escucharemos los argumentos en relación a las causales.  
 
Un tema que me parece importantísimo  son   aquellos estados donde se han ampliado las causales o se ha despenalizado totalmente el aborto, la reducción de la muerte de mujeres es a cero por esta causa. Si nosotros, en un corto plazo, pudiéramos reducir la tercera causa de muerte de las mujeres o eliminarla de nuestra mortalidad, el avance en términos de salud pública sería gigantesco. Es el sueño de nuestro sistema de salud pública, poder reducir 13% nuestra mortalidad solamente con esta medida.

¿Cómo garantizarle el anonimato a la mujer que recurre a un aborto, si tiene que llenar un formulario, tiene que ir a un centro especializado, y tendría que hacerlo una sola vez? Es decir, ¿cómo comprobar que no está yendo por segunda vez si no se registra su nombre? 

Los servicios de ginecoobstetricia del sistema público deberían dar este servicio (el aborto) como dan al del parto, o al  seguimiento al embarazo, o como dan la atención a cualquier problema ginecológico de una mujer. Para la interrupción del embarazo no necesariamente se tiene que utilizar métodos quirúrgicos, se pueden  utilizar  medicamentos. Si las mujeres tienen que someterse a una intervención quirúrgica para la interrupción del embarazo, es por el  interés económico de los médicos, que llevan adelante abortos clandestinos.
 
En muchos casos, una condición de penalización tan dura como la que tenemos hoy encubre esos intereses. 60.000 abortos por año, hagan un cálculo somero de lo que significa. El tema del anonimato creo que es un tema que se tiene que reglamentar de manera adecuada. La ley tiene que ser explícita en que no se le puede exigir ningún otro criterio más que el formulario, pero que ese formulario debe garantizar el anonimato de la paciente, como ocurre en cualquier procedimiento médico. 

Preocupa que este tema quede en la discusión y no derive en la incorporación de estas causales, porque las creencias son muy fuertes y políticamente van a generar una complicación. ¿Cómo están viendo este escenario?

El debate es muy fuerte, pero lo que ha traslucido es que no habíamos sido una sociedad con un tabú tan marcado como el que supuestamente existía en el tema de la interrupción legal del embarazo.  Un segundo elemento es que no estamos improvisando una redacción y tampoco es una improvisación política ni en términos jurídicos ni en términos constitucionales.

¿Para cuándo se espera que esté aprobado el código?

Hemos abierto espacios, en la mirada global y totalizante del código y todavía tenemos programados dos foros . Hemos tenido para la redacción del código un equipo boliviano, el que ha trabajado de manera intensa, y antes de que se presente a la Asamblea hemos tenido el apoyo del profesor (Alberto) Binder que es respetado en el ámbito penal en la región. Luego entraremos al tratamiento en grande y a detalle en las comisiones y en el pleno. Nos interesa muchísimo que la gente pueda conocer el código en términos integrales.

Código: No sólo delitos y no sólo cárcel

 

Gabriela Montaño dice que nunca soñó ser funcionaria pública y menos ocupar los cargos que ostenta. Hay quienes la perfilan como posible vicepresidenta, pero ella, como toda  política de estirpe, dice que sólo está interesada en terminar su gestión como diputada. Y, desde su curul de Presidenta, ahora está abocada, entre otras cosas, a sacar adelante el proyecto del Nuevo Código del Sistema Penal.

Ella se lamenta que, tratándose de un proyecto tan grande e importante, el debate se haya centrado sólo en el tema del aborto.

En ese marco, destaca que con el nuevo código no todo será delito ni por todo se irá a la cárcel. Habrá crímenes, delitos y faltas y que, con un espíritu de justicia restauradora, se buscará que el infractor le devuelva a la sociedad o a la víctima lo que le ha quitado. Por ejemplo, dice, alguien que ensucia paredes, en vez de ir a la cárcel, estará obligado a repintarlas.

El código, además, separa la labor jurisdiccional de la administrativa para no distraer a los jueces de su trabajo central, introduce mecanismos para evitar la chicana, incorpora la oralidad plena y busca la especialización de todos quienes intervienen en el proceso para que se hagan verdaderas investigaciones técnicas y científicas, como en las series de Tv.


 

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