El movimiento indígena necesita reconstruirse

El líder de la primera marcha originaria en 1990 busca una alianza entre pueblos indígenas y la sociedad boliviana.
viernes, 09 de junio de 2017 · 01:23:00 a.m.
Pablo Peralta M.  / La Paz

En septiembre de 1990, Marcial Fabricano fue uno de los dirigentes  que llegó a La Paz  liderando la marcha por  "Territorio y dignidad”. Hoy, 27 años después de aquella emblemática travesía, sostiene que el movimiento indígena  requiere una reconstrucción.

El líder de tierras bajas indica que en 2015 se cerró un ciclo de las movilizaciones originarias y a partir de ahí comenzó otro, al que busca dar sustento y, a la vez, expandir desde abajo. Es integrante de Alianza Nacional por la Defensa de las Áreas Protegidas, Territorio y Pueblos Indígenas, Derechos Humanos y Medio Ambiente. A continuación, la entrevista con él.  

La marcha de 1990 marcó a fuego la historia contemporánea.  ¿Entonces, cuando venía en la senda, imaginó la trascendencia de esa caravana?

No. No   vinimos nosotros con un proyecto de decir ‘así vamos a cambiar la historia’. Lo que sí nosotros dijimos, y palabra textual,  fue: "estamos de ida, no a pedir misericordia de nadie; estamos de ida con la frente en alto a que el pueblo boliviano nos conozca y el Estado nos reconozca”. 

 Dijimos: vamos a ir y vamos a buscarlo al presidente, ya que en Beni ni en ninguna parte encontramos a alguien que  nos dé  solución a este conflicto.  Vinimos pensando en eso, a exponerle al presidente esa nuestra necesidad de que el área territorial   que habitamos es nuestro espacio vital y queremos que sea nuestro territorio.

En 2011, hubo una marcha para defender el TIPNIS, uno de los territorios conseguidos en  1990.
 
¿Cómo tomó que  indígenas encabezados por nuevos líderes hayan decidido venir a La  Paz para luchar  contra una carretera que iba a atravesar ese territorio?

Me cuesta mucho expresarlo en el término que debiera ser correcto: un dignatario de Estado (Evo Morales) que asuma una actitud desleal a lo que él mismo se planteó de alguna manera sobre  formar parte como identidad, como un gobierno indígena, como un presidente indígena.
 
 Hubiera sido su oportunidad para reivindicarse y a lo mejor consolidarse, pero no lo hizo.

¿En este nuevo ciclo de movilización indígena que usted plantea hay lugar para alianzas con    partidos políticos?

No. Y cuando digo no, no estoy diciendo frustración, porque somos respetuosos a la estructura política del Estado. Los partidos políticos son constitucionales y son para beneficio y de servicio social. Así lo creemos nosotros, que sea diferente, ya es otra cosa. 

Entonces, ¿cómo pretende lograr la incidencia de los postulados que buscan pregonar?  

De las diferentes facetas de la gestiones del 90 hasta   el presente,  1994 fue clave para nosotros. Recién llegamos a obtener la ciudadanía boliviana. Luego vino la reforma constitucional que planteamos. Y luego propusimos  al país la  convocatoria a una Asamblea Constituyente; y  el 2002 se discute, se aprueba la ley y tenemos una Asamblea Constituyente, la cual  trabaja y discute una reforma constitucional. ¿Qué señales nos muestra aquello? Que nosotros, los indígenas, hemos trabajado mucho por el Estado boliviano. Otra cosa es que le tocó asumir como gobierno, ya está bien, pero el  proceso de construcción  y de proyección nace de nosotros los pueblos indígenas.

Por eso tenemos una Asamblea Constituyente y tenemos una nueva Constitución, más allá del resultado y cómo se procedió el tratamiento de los debates, más allá de si nos gusta o no la estructura política y jurídica de una Constitución, más allá de eso. 

Pero la contradicción es ésta: ¿cómo es posible que un gobierno logre aprobar una Constitución, pero que después actúe en contra de esa Constitución?  

Eso es lo que a nosotros nos llama la atención y a partir de ahí es que nos nace esto.  
 
Necesitamos reconstruirnos porque este gobierno nos desestructuró;  puso ideologías hasta en nuestras familias, de los hijos contra su padre; hijos que le peguen a su padre, sólo por considerarse militante.

Hoy hay   indígenas, jóvenes de esta generación que están siendo mensajeros y  activistas, haciendo campaña en las comunidades para anular la Ley 180, que es  la que de alguna manera asegura y garantiza y defiende el   estatus de área protegida o parque nacional del TIPNIS. Están en esa campaña. ¿Cómo es posible? ¿Qué trato, qué consideración hay a los indígenas? 

Entonces, no nos queda otra  que conversar entre nosotros, reeducarnos entre nosotros.  

 ¿A qué atribuye que pese a todo, el gobierno haya tenido respaldo de sectores indígenas?  

Pasó porque hubo dirigentes que tomaron la decisión, en su buena fe, de que haya un gobierno novedoso, indígena, por tanto, hubo indígenas que apostaron por hacer alianza con el gobierno.

¿La reconstrucción que plantea, por dónde va?

Hoy en día hay cambio en nuestros territorios. Hay, por ejemplo, cursos de nuestros ríos, que son tan naturales, que están cambiando de curso; están dejando cause y eso porque  más arriba hay algunas acciones de la mano del hombre que está ocasionando estos desequilibrios. 

Hay trabajos que están permitiendo el envenenamiento a nuestros  recursos de quienes nos sustentamos los pescados. 

Hay un desequilibrio y si es así,  nosotros hemos dicho hay un cambio en el medio ambiente, en nuestro hábitat, en nuestros recursos naturales y si eso está afectándonos, los indígenas también están afectados y va a llegar a afectar al resto de la población boliviana. 

Entonces, lo que nosotros hemos visto es una alianza nacional: pueblos indígenas y la sociedad civil boliviana defendamos las áreas protegidas, defendamos el medio ambiente; defendamos derechos humanos, porque nosotros decimos áreas protegidas y medio ambiente es derecho humano. Defendamos territorio indígena porque forman parte de esa área y del conjunto natural, que  nos sustenta vida.

En un enunciado, ¿cómo definiría el objetivo de este nuevo proyecto histórico?

Pueblos indígenas y sociedad boliviana en defensa de la vida.