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Rolando Villena: “Es tiempo de arriar banderas y someterse a una investigación”

Villena estuvo en el TIPNIS donde, según dice, se articula la resistencia a la carretera.

Rolando Villena: “Es tiempo de arriar banderas y someterse a una investigación”

Foto: Freddy Barragán / Página Siete

Página Siete / La Paz
El exdefensor del pueblo  Rolando Villena considera que se ha desmontado la institucionalidad de la Defensoría del Pueblo con una nueva ley que el actual defensor, David Tezanos Pinto, solamente sigue instrucciones superiores. Por eso, le sugiere dejar el cargo porque luego podría no solamente ser censurado, sino sometido a juicio de responsabilidades.
  
¿Cuál es su diagnóstico  sobre el estado de los derechos humanos en Bolivia? 
 
Hay un proceso muy complejo y preocupante de desinstitucionalización del sistema de los derechos humanos. En primer lugar, cambian la Ley de la Defensoría del Pueblo 1818, se aprueba otra norma a mediados de diciembre y, por otro lado, se prescinde de los servicios del Alto Comisionado de los Derechos Humanos en Bolivia, que en medio de luces y sombras aportó de alguna manera a que se institucionalicen también los derechos humanos, aunque ha habido también mucha crítica a la gestión del señor Denis Racicot, aun así hubiera sido bueno mantener una institución. Además, se persiguen a las organizaciones de derechos humanos  y otras que no pueden hacer un trabajo como quisieran y a eso se suma el gravísimo problema del actual régimen que se ocupa de crear organizaciones paralelas a los movimientos sociales. 
 
¿Cuál es el cambio fundamental con la nueva ley?
 
Se ha destruido la institucionalidad de la Defensoría del Pueblo, cambiando la ley se le quita la independencia y autonomía de la institución, luego sacan al personal institucionalizado de la Defensoría del Pueblo que costó 17 años formar, desconociendo hasta los derechos laborales. El artículo 2 de la ley dice que la Defensoría promoverá la defensa de los derechos humanos  en coordinación con las instituciones correspondientes, pero no puede haber coordinación, tiene que haber independencia, entonces acaba siendo esta institución nada más que un apéndice funcional de algún órgano del Órgano Ejecutivo o alguna institución como los ministerios. Con eso se le quita de cuajo la razón de ser de la institución.  El Artículo 4 dice que la Defensoría debe actuar por motivación de actos, pero una violación de derechos humanos no puede supeditarse a la definición de la legalidad o ilegalidad que sólo puede ser definida por un juez y luego de un proceso. Han eliminado la definición de que el Defensor  no recibe órdenes de ningún órgano del Estado. La censura pública ahora no se puede anunciar públicamente, sino colocar en los informes anuales a la Asamblea, lo que protege la imagen de los vulneradores, definen que los tres adjuntos son nombrados o removidos con aprobación del Senado, que es también el que define quién se quedará como interino. 
 
No, no hay, no hay, solamente queda el nombre. Ahora que vivimos en un momento de alta polarización la gente no sabe de qué manera puede hacer que su demanda sea escuchada. 
 
Al margen de la ley, ¿qué opina usted de la persona del defensor del pueblo actual?
 
Está recibiendo instrucciones de lo que tiene que hacer. Yo recuerdo bien que el Vicepresidente dijo:  "no queremos que el defensor Tezanos Pinto tenga algo de parecido con la gestión de Rolando Villena”,  desde ahí baja la línea, él está recibiendo esa instrucción y él lo dijo también: "los informes que voy a presentar no van a buscar incomodar al Gobierno”. Si uno decidió ser militante de ese partido político está en su derecho, pero en materia de los Derechos Humanos no se puede entrar en un campo de negociación, por eso es importante que el designado tenga independencia y no rinda cuentas a ningún partido político, eso le da libertad. En la gestión del señor Tezanos Pinto no hay ningún elemento que nos haga pensar que él a lo mejor pudiera cambiar.
 
¿Usted ha percibido que por ejemplo en los conflictos que son en contra de la Alcaldía él se pone al lado de los movimientos sociales y cuando son conflictos en contra del Gobierno se pone al lado del Gobierno?
 
Sí, claro, ha sido muy evidente por ejemplo en el caso de la huelga de los médicos. Hay críticas muy duras que se han dado, nunca he visto en gestiones anteriores críticas tan duras.
 
¿Usted cree que debería renunciar tal como le han pedido diversos sectores sociales?
 
Yo creo que él tendría que hacer una evaluación autocrítica. En algún momento la historia le va a pasar la factura, entonces, más vale a lo mejor tomar una medida en este momento prudente para decir "hasta aquí” porque no se puede como supuesto Defensor del Pueblo ayudar a que este poder omnímodo continúe vulnerando los Derechos Humanos. Creo yo que eso tiene que partir de él, pero no solamente estar preocupado por responder a un jefe que ha dado instrucciones de cómo tiene que ser su accionar, sino por un asunto ético fundamental, decir: "tengo una meta y si la perdí es tiempo de reconocer y arriar las banderas” y decir "estoy dispuesto para que se me investigue”. Estos son temas que seguramente la oposición está trabajando para que en su momento haya no solamente una censura sino juicios, juicios de responsabilidades porque esto tiene que rendirse cuentas a la historia.
 
Usted ha estado en el TIPNIS recientemente. ¿Cómo ha visto la situación allá respecto al retroceso en la intangibilidad?
 
El año 1990  inicia la primera marcha de los pueblos indígenas por el territorio y la dignidad. En lo simbólico esta marcha no ha terminado, continúa. Ahora los compañeros del TIPNIS están en un estado muy interesante porque se han  dado cuenta que son capaces de remontar esta situación muy a pesar de que el Gobierno ha hecho tremenda inversión para cambiar la correlación de fuerzas. Internamente hay división, sin duda,  pero no es una división que los va a hacer pelear entre ellos. Hay dos conceptos, el TIPNIS es territorio indígena pero también es Parque Nacional  y es necesario articular con mucha gente que está viendo que aquí se juega el destino no solamente del TIPNIS sino de los 22 parques nacionales.
 
¿Cual sería entonces la estrategia de respuesta ya que por ejemplo hemos visto que la carretera ya está en construcción?
 
En este momento  parece ser así. Ahora ellos están trabajando mucho, están muy activos, hay como nunca antes había visto una articulación que se está construyendo entre estas exigencias que nacen del mismo TIPNIS, los nuevos sujetos políticos y quiero saludar el liderazgo de las mujeres, es algo extraordinario y los jóvenes no se quedan atrás.
 
¿Entonces usted confía en que va a haber resistencia?
 
Va a haber, ellos ya lo han dicho, además se van a generar muchas relaciones con pueblos indígenas, no solamente en el país. Debo destacar la presencia de Pablo Zeballos, un indígena que es autoridad del tribunal supremo de justicia de la cultura Curahuara (quechua), él señalaba que es importante que se trabaje para que el Estado reconozca a los pueblos indígenas el derecho que tienen a auto identificarse como tales.  Después de las marchas, el Gobierno los dividió, los enfrentó, ahora se están re articulando.  Por razones obvias y de seguridad los pueblos indígenas no están diciendo lo que van a hacer porque hay mucha, mucha persecución, ellos han dicho que seamos prudentes en todos los escenarios, ellos están trabajando, hay mucha comunicación entre pueblos indígenas.
 
 El Gobierno dice que ha tenido 53 corregidores en su encuentro. ¿Cuántos corregidores hubo en el encuentro de ustedes?
 
Han estado 13 corregidores, no han estado el resto no porque no hubieran querido, sino porque el Gobierno se encargó de confundirlos, de hacer que las cosas se compliquen más para que no vayan, pero con eso que han logrado solamente es un paréntesis porque la resolución que se ha firmado con los 13 corregidores va a ser objeto de conocimiento de todos. El Gobierno dice que no, que son unos cuantos locos que se oponen y que ellos tienen el apoyo de la mayoría, una de las resoluciones de este evento es que se está pidiendo el apoyo de la mayoría y se está pidiendo la auditoría técnica internacional de la consulta para analizar el procedimiento y los resultados porque en eso se basan para decir que va adelante la carretera. Ellos están tomando conciencia de que, de lo contrario, los harán simplemente peones. Eso ha pasado por ejemplo con el pueblo de la Santísima Trinidad, que se fueron al Polígono 7, ahora que han sido asimilados prácticamente por los cocaleros. Es una muerte anunciada, sabemos que es lo que va a pasar. El recurso que se está accionando ante la  CIDH también es importante para que la presión también pueda haber a nivel internacional para que pueda cautelar, o sea frenar la construcción.  
 
En los últimos días conocimos que cuatro niños murieron en el TIPNIS al hundirse una barcaza y del caso de una mujer que tuvo que navegar varios días para recibir atención de salud. ¿No cree usted que realmente hay una necesidad de desarrollo?
 
Claro, claro, desde luego, pero ellos dicen "muy bien, nosotros tenemos necesidades”, pero lo que no aceptan es que se los trate como objetos, "ustedes son pobres, son gente que se está muriendo, aquí está la solución”. Si ellos tienen también fuente de conocimiento en materia de salud, porque no aprender de ellos y hacer que haya un sistema.
 
El Gobierno diría que Villena puede atenderse en una clínica de la  6 de agosto, pero quiere que los indígenas sigan con sus plantas medicinales.
 
No se está negando la importancia de la medicina de occidente, sino cómo se puede combinar las dos como se está haciendo también aquí. Lo que les molesta es que se quiera imponer diciendo "ustedes no saben cómo se van a curar, nosotros sí tenemos la precisa”.
 
Otra cosa que llama la atención es la oposición que antes gobernó siendo extractivista, de pronto se haya convertido en ecologista. ¿No le parece raro?
 
Sí, me parece una ubicuidad de parte de la oposición, nuestras autoridades del pasado tienen que aprender que sus figuras no pueden ser figuras que otra vez acaben imponiendo a los pueblos indígenas, ellos deberían estar en total apertura más bien para aprender de los pueblos indígenas.
 
El Gobierno considera que usted es un opositor. ¿Lo es?
 
Yo me considero un líder más que activista de los Derechos Humanos, uno que ha aprendido a hacer un verdadero instrumento político desde los Derechos Humanos, cosa que es muy diferente porque yo no soy de ningún partido político, eso me da la libertad para poder estar en diferentes escenarios.
 
¿Y no ha considerado ingresar a la política?
 
No, no, lo que sí yo estoy convencido es que es tiempo de sumar, es decir, es tiempo de ayudar y contribuir en la formación de nuevos líderes o consolidar este liderazgo emergente en el que yo pongo mi total esperanza, sobre todo en las mujeres, que todavía siguen siendo utilizadas, instrumentalizadas, divididas. Que aprendan de las líderes de los pueblos indígenas como Marqueza Teco. A lo mejor Evo Morales puede considerar que yo soy su enemigo, pero a él no lo veo como mi enemigo, entonces no estoy en un plan de conspiración para sacarlo.

¿Qué hace Villena ahora y qué le pasó en el TIPNIS?
 
En mayo del año pasado, Rolando Villena dejó de ser Defensor del Pueblo, pero no ha abandonado su trabajo en el campo de los derechos humanos. 
 
Junto a otros funcionarios de la Defensoría del Pueblo, que fueron despedidos por David Tezanos Pinto, conformó un colectivo ciudadano para investigar y cuantificar las vulneraciones a los derechos de las personas, ante la carencia de una institución que se ocupe del tema.
 
 Ese colectivo aspira a convertirse en una fundación para institucionalizar un trabajo en torno a una temática que, según Villena, está venida a menos en el país por la persecución del Gobierno contra ONG e instituciones civiles.
 
 En el marco de esas actividades, Villena viajó por cuarta vez al  TIPNIS a fines de septiembre, para participar de la reunión de corregidores críticos al Gobierno y opuestos a la construcción de una carretera, que se citaron en la comunidad de Gundonovia.
 
 En ese viaje, Villena sufrió un percance mientras viajaba en una embarcación. Una ola provocada por otra barcaza que estaba cerca obligó a los ocupantes a caer al agua cuando la embarcación empezó a hundirse. 
 
Como la orilla estaba cerca, pudieron ser auxiliados por los indígenas y los otros miembros de la comitiva para llegar a tierra  "sacando fuerzas de la debilidad” y totalmente empapados.
 
 Villena cuenta el asunto como un simple percance porque ocurrió cerca de la orilla, pero también dice que si hubiera sucedido más al centro del río, la historia hubiera sido otra.
 
"Se ha destruido  la institucionalidad de la Defensoría,  cambiando la ley se le quita independencia y autonomía”.
 
"No se puede  como supuesto Defensor del Pueblo ayudar  a que este poder omnímodo continúe”.
 
"A lo mejor Evo Morales  me puede considerar su enemigo,  pero a él no lo veo como mi enemigo”.


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