Entrevista

Andrés Gómez Vela: “El Gobierno perdió dos tercios en las calles y perdió el ajayu”

Afirma que las movilizaciones continuarán por el objetivo mayor: el respeto al voto del 21F.
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Andrés Gómez Vela: “El Gobierno perdió dos tercios en las calles y perdió el ajayu”
Andrés Gómez conversa con la directora y subdirectora de Página Siete, Isabel Mercado (der.) y Mery Vaca, respectivamente. Foto:Freddy Barragan / Pagina Siete
Andrés Gómez Vela: “El Gobierno perdió dos tercios en las calles y perdió el ajayu”
Foto:Freddy Barragan/ Pagina Siete
domingo, 14 de enero de 2018 · 21:07

Página Siete /  La Paz

El periodista Andrés Gómez Vela, que apoyó el denominado proceso de cambio en sus inicios, es ahora muy crítico con el presidente Evo Morales. En ese contexto, el mandatario lo acusó de difundir mentiras y de haber perdido la identidad. Gómez es quechua y en ese idioma le respondió al Presidente.


El informador dejó la dirección de ERBOL porque terminó su gestión, pero lo hizo en medio de una fuerte polémica porque el Gobierno le había cortado la publicidad. Luego, según denunció, el mismo Gobierno lo hizo sacar de Radio Compañera. En esta entrevista cuenta entretelones de su relación con el MAS.


¿Considera usted que debe seguir la lucha por la anulación del Código Penal, o este es un conflicto superado?


El Código Penal tiene tipos penales con algunas innovaciones,  como por ejemplo en el tema del aborto, que es un buen avance;  en el resto de los casos hay algunos  nomen juris que cambian o van de un lugar a otro; pero en suma es muy parecido al Código anterior; lo que pasa es que hay un momento de descrédito del Gobierno que está enfrentando esta situación porque perdió su fuerza moral con casos de corrupción, perdió discurso porque no hay coherencia entre lo que propone y hace, perdió los dos tercios en las calles y perdió  el ajayu. Por eso, mucha gente ha visto en el Código Penal el elemento que faltaba  para que estalle un conflicto social, pero no creo que sea un conflicto como muchos están imaginando de que va a llegar a tumbar al Gobierno, aunque con los temas políticos nunca se puede  proyectar algo seguro. Yo creo que en este momento que lo mejor que puede hacer el Gobierno es armar una gran comisión, con el compromiso de abrogar y hacer un Código de consenso para no perder los avances.


¿Cómo ve la gestión del conflicto por parte del Gobierno?


El Gobierno cree que vive en el pasado, cuando tenía una fuerza moral, pero  ahora hay un pensamiento de decir “si él no acata la Constitución, no respeta mi voto, yo por qué voy a acatar”; ese desfase de tiempo hace que no gestione bien la solución de los conflictos, pues sigue creyendo que tiene esa fuerza como para poder aplacar o aplastar. Y el otro aspecto que obstaculiza es que no tienen espíritu democrático para negociar. Por otro lado, el Gobierno ha convertido al Estado en un patrimonio privado y utiliza los bienes públicos como si fueran suyos y en beneficio de grupos que le apoyan, como los cocaleros, y por eso otros sectores se sienten en desventaja.


 ¿Cuál es el papel de los opositores? Han recibido el Código en marzo y ahora se manifiestan.


Hay una oposición algo desidiosa, no meticulosa, una oposición muy centrada en la cuestión electoral.

Utiliza un lenguaje bastante alejado de la sociedad; eso hace que esta oposición no se haya sentado a revisar página por página el Código. Si bien la oposición tiene un tercio del electorado, no habla el lenguaje de la sociedad. 


Pero, si decimos que el Código se parece mucho al anterior, tal vez no hacía falta observarlo. ¿No será que es un conflicto artificial?


Por ejemplo, dentro de los delitos de seguridad contra el Estado, cuando la gente sale a protestar y pide la renuncia de una autoridad, esto está bajo la figura de la sedición; si la oposición hubiese sido propositiva, hubiera dicho “saquemos esto porque se supone que es el Gobierno del pueblo y en el Gobierno del pueblo no puede ser que siga habiendo este tipo penal que ha sido durante una dictadura”. O fijarse en estos delitos del honor, injuria, calumnia, donde agregan un párrafo de mala leche para introducir a los medios de comunicación. Dice que el que reproduzca, y quienes reproducen son los periodistas, pero también ha sido un error nuestro, que no hemos hecho una incidencia,  un estudio en detalle. Nos hemos dejado guiar tal vez por las fuentes.


 ¿Hay una intención de coartar la libertad de expresión con esos artículos o a qué se refiere con mala leche?


Los tipos de injuria, calumnia y difamación incluyen ese párrafo que dice “el que reprodujera”, en el anterior Código no hay ese párrafo; sólo hay libelo infamatorio, es decir, si publicas la calumnia a través de un medio se aplica el delito de libelo, pero no incluía “al que reproduce”,  es decir, a los medios de comunicación, porque un periodista no puede asumir responsabilidad por terceros y, si se quedara así ese Código tendríamos que cometer un delito para no ir nosotros procesados; ese delito sería la censura previa porque el periodista diría “capaz de que calumnie, capaz de que injurie a alguien, capaz de que difame a alguien, mejor yo no la entrevisto, no la publico”, al menos en entrevistas en directo.


¿Usted cree que la ley interpretativa que ha propuesto el MAS para que no se toque la Ley de Imprenta es suficiente o hay que pedir la eliminación de esos párrafos?


Hay que eliminar, es mucho mejor. No tiene sentido que esté ahí porque ya cuando el calumniador reproduzca la injuria a través de un medio de comunicación, eso se llama responsabilidad ulterior, ulterior porque lo juzgan al calumniador, pero no al periodista porque están afectando  la libertad de expresión de quien va a ejercer su derecho de expresarse; hay responsabilidad ulterior para que no haya censura previa. 


¿Cree usted que este conflicto ha marcado ya un punto de inflexión con la inclusión de nuevos movimientos?


Ahorita hay una nueva contradicción que es democracia vs. autoritarios o totalitarios o evistas. El Presidente convoca a un referendo y después se burla del referendo, se burla de la Constitución;  entonces,  está pasando al otro lado, es una forma de autoritarismo. Lo  otro es que la ley no es igual para todos, el Presidente registró a un niño inexistente, pero no ha sido procesado; el Vicepresidente usó instrumento falsificado, hizo ejercicio ilegal de la profesión, pero no es procesado; y el TCP va contra toda lógica jurídica, se inventa un derecho humano para que una persona pueda tener derecho a ser dictador. Mientras que los ciudadanos como  Félix Becerra, Damián Condori y Zvonko Matckovic están siendo víctimas de persecución. Ese joven (Matckovic) está preso hace casi 10 años, creo sin una prueba más que una llamada de 17 segundos porque es hijo de un adenista. ¿Acaso no tienen derechos humanos las personas que profesan una ideología distinta del actual Gobierno? 


¿Cuál sería el siguiente paso? Estas expresiones las hemos visto en otros países, pero no son más que síntomas.


Creo que el objetivo final acumulado es que el Presidente respete el voto del 21 de febrero de 2016, del referendo y respete la Constitución. Todos los conflictos que vengan hacia adelante van a tener cargado ese objetivo. Hay un desprecio por lo que pueda hacer la clase media, pero ojo que la clase media ha sido determinante a lo largo de la historia y en 2003 Goni ha podido matar fácilmente a 60 personas en El Alto, pero no se ha animado a disparar contra la clase media, a Ana María Romero y la gente que estaba detrás de ella. Y ese Gobierno se cayó. La clase media actual es mucho más numerosa, esta clase media se jugó por este proceso porque gracias a esta clase media se han conseguido los dos tercios. Pero, esta clase ya no está (con el MAS). La contradicción no es clasista, no es entre indigenistas vs. k’aras, sino es de principios, de las personas que creen en democracia, porque los cocaleros o los del Gobierno no son pobres, son también de clase media. Creo que lo que está haciendo la clase media en este momento va a tener un efecto en los demás grupos, y ya empieza a tener. Y va a ser muy duro para el Gobierno si no resuelve el conflicto grande que es respetar el voto. Ustedes creen que si el Presidente va a ir a la elección de 2019, ¿va respetar el voto?  Yo no creo que respete. Porque si ya se ha burlado una vez, ¿tú crees que va a haber un Tribunal Electoral como para eliminar la candidatura de Evo?


¿Usted cree que este Tribunal Electoral no lo va a hacer?


No. Hay gente que está (alineada con el MAS), como Choque, Mamani, claramente identificados; Katia Uriona quiere un poquito salvar el honor del Tribunal Electoral, pero no sé si tendrá fuerza como para decir “si no inhabilitamos porque tenemos que hacer cumplir la Constitución, yo renuncio”. No creo.


El movimiento ciudadano al parecer tiene el objetivo claro hasta lograr que el resultado del 21F se respete, pero la pregunta es cómo canalizar ese descontento si la vieja política es la única que se presenta a elecciones.


En tu pregunta está la respuesta, los viejos políticos saben que tienen ese tercio que es muy duro, pero aunque digan que tenemos que fijarnos en programas, la gente se fija en personas, y  es muy probable que en los próximos meses aparezcan otras figuras políticas que comiencen a aglutinar estas aspiraciones, desde los ciudadanos; alguien que no tenga un pasado del neoliberalismo, pero que tampoco tenga antecedentes masistas, y que tenga cierta cercanía con la clase media, pero aglutinar eso no basta. Es ideal avizorar primero el futuro: si Evo vuelve a ser presidente a las malas, ¿en 2025 creen que se va a ir? Ya habrá terminado de controlar a las FFAA, todo el Poder Judicial...  si en cinco años ha controlado 90% de los medios de comunicación, según dijo él mismo, hasta   2025 habrá terminado de aplastar todo, no sé si seguirá existiendo Página Siete. Después de  2025, va a ser el Obiang sudamericano, van a inventar otra excusa si es que este movimiento no logra que se respete el referendo.


¿Es ahora o hasta que tenga 90 años?


Sí, porque si no,     va a ser muy tarde.


¿Cuál podría ser el impacto de la polarización que existe y que se manifiesta incluso con intelectuales funcionales al  Gobierno o paraestatales?


Yo creo que la idea es ir más allá de la izquierda y la derecha, es tener un Estado que sea desprivatizado;  no puede ser que un gobierno se beneficie de los recursos públicos a tal punto que gasta nuestro dinero en divinizarse. El otro elemento es que dicen que estás haciendo política, pero, ¿desde cuándo la política es exclusiva de un grupo? Quienes piensan eso son los totalitarios; dicen: “nosotros vamos a hacer política, para ustedes el show, el Dakar, para ustedes”. Debe haber un Estado que fomente la participación, darle al empresario privado fomento para crear fuentes de trabajo e invertir mucho en la educación, conocimiento y salud.


¿No se siente responsable de haber creado “ese monstruo” que describe? Usted ha apoyado fuertemente el proceso.


Muchas veces me he puesto a pensar en eso, pero no me arrepiento, porque yo lo hice a partir de mis convicciones. Vengo de una realidad muy dura, de pobreza, exclusión. Las condiciones en que yo crecí hicieron que asuma esa posición política. Desclasarme, no. Fui consecuente  y valía la pena apoyar este proceso, para acabar con este discurso de los “500 años nos han excluido”... Ya, protagonicen;  ahí está. Que “somos la reserva moral”...  a ver, vamos a ver si son la reserva moral.

Por todo eso había que apoyar. Pero una aclaración, yo apoyé a un proceso, nunca apoyé a una persona.


¿Pero votó por Evo para apoyar ese proceso?


Muy ingenuo en un primer momento, pensando que él iba a ser una persona consecuente. “Voy a cumplir mi gestión y me voy, si ustedes quieren voy a volver”;  es más, yo he pensado que si fuera un tipo inteligente, diría “voy a acabar mi gestión y a acabar el bachillerato (no sé si lo ha acabado) y voy a ir a la universidad”, y después voy a volver a la política con título universitario, pero demostró que no. Yo empecé a divisar esas actitudes autoritarias desde un principio. Cuando estaba en ERBOL me decían que “estamos en el proceso”. “Un momentito, yo soy periodista, a mí no me van a decir qué es lo que debo informar”.


¿Quién le llamaba?


Se acercaban, llamaban disimuladamente, alguna vez venían a visitarme. No vale la pena decir nombres en este momento, pero por ejemplo, que me digan “este título está mal porque periodísticamente no se sostiene”, yo cambio; pero que me digan “este título perjudica”, eso no. Ahí yo ya divisé el asunto, por eso cuando querían invitarme para algunos cargos, imposible, qué voy a hacer, propaganda, un periodista tiene que ser igual con este o con otro Gobierno. Yo fui igual con Goni, con Banzer, con Jaime Paz, y con el próximo voy a seguir igual. Recuerdo un debate con Amalia Pando, en la Asamblea Constituyente, creo que fue en 2007, sobre la reelección indefinida. Amalia Pando me decía “reelección indefinida, si el pueblo lo pide”, yo le decía “no, eso no es así, Amalia, no es que el pueblo lo quiere, hay valores democráticos, además estas personas han dicho que vienen de la cosmovisión indígena, y la cosmovisión indígena dice rotación de cargos. Yo lo sostuve desde un principio. Esas cosas hicieron que yo diga que ya no me gusta este proceso, y con la marcha del TIPNIS, dije ya no. 


Ha mencionado los cargos. Realmente qué le han ofrecido, han dicho que ha pedido la corresponsalía de Telesur. ¿Qué es verdad y qué es mentira?


(Ríe a carcajadas) Cómo voy a pedir una corresponsalía si me estaban ofreciendo una embajada. Me llamó Wálter Chávez, apenas había asumido el Gobierno y me dijo: “Quieres irte de embajador a España?”. Por principios de periodismo que sigo haciendo ahora, dije no, no me interesa. Para la Asamblea Constituyente, vino a la oficina Julio Peñaloza agitado, para decir que “el Evo ha aprobado tu nombre para que seas candidato a asambleísta por Potosí”. Yo seguro iba a ganar, pero  yo vivo aquí años, ya no vivo en Potosí, sería muy deshonesto de mi parte, y segundo no me interesa.

Después, el Gringo Gonzales, a quien yo tengo mucha estima, cuando trabajaba en ERBOL, le tentaban a él, “mira,  me han ofrecido la Aduana, vámonos, quiero yo una persona”, la respuesta fue que no, no me interesa, ni del sueldo había preguntado. Luego se fue de cónsul, y me dijo que me vaya y que  iba a ganar algo más de 3.000 dólares, yo dije “no, no quiero”. Luego me llamó un gerente de Bolivia Tv, “quieres ser jefe de prensa de BTv”, respondí que “no, jamás, cómo voy a ser jefe de prensa si soy director de ERBOL”. Luego,  un día nos propusieron a Rafo Archondo, Ricardo Bajo y mi persona conducir un programa en Bolivia Tv. Yo estaba de acuerdo, pero por escrito quería que la primera condición sea que no puedan interrumpir el programa por alguna transmisión en directo. Ahí ya no quisieron.


¿Cuál era su relación con Evo? Él ha dicho que eran amigos, usted ha dicho que no, pero ¿por algo lo habrá dicho, no?


Tal vez él cree, pero no. Yo trabajaba en el periódico Hoy, fui al Chapare a hacer un reportaje con la gente. Ahí   conocí a Evo Morales, se me ocurrió hacerle una entrevista biográfica, debe ser la primera entrevista biográfica que le han hecho a él. Estábamos bajo un árbol, desde esa vez nunca más lo vi, más que en la cobertura de fuentes en algún momento.  Yo no tenía ninguna amistad, llamadas de teléfono, nada. En el aniversario de ERBOL, cuando me encontré con él, vino a la radio, me dijo “hasta cuándo vas a estar aquí, vámonos al Palacio”, le dije “este es mi lugar, Presidente”. 


¿Usted se siente perseguido? ¿Hay una estigmatización personal con Andrés Gómez?


A mí me dio pena que el Presidente cometa injuria y difamación en mi caso, porque él quería mellar mi honor, afectar mi buen nombre, mi dignidad. Él cometió un error estratégico, a un ciudadano común y corriente que el Presidente lo ataque sin motivo, tal vez si no hubiera sido ese ataque no estaría en esta entrevista. No estoy en medio hace años, justamente es el Gobierno que me sacó abiertamente de radio Compañera;  en ERBOL me hacían la guerra, me cortaron la publicidad, mandaban al Ministerio de Trabajo, por un letrero mal puesto, Impuestos, ahí todo cortaron. No entendía por qué, pero cuando me atacó el Presidente ya entendí que tiene una fijación conmigo.


¿Por qué esa fijación, será porque es indígena como él? La mayor acusación que le hacen es que es un desclasado. ¿Usted se ha desclasado o ha cambiado de línea?


Yo soy quechua, no indígena y no es lo mismo. El indígena tiene una diferencia en su vestimenta. En mi pueblo jamás hemos vestido así. Yo nunca he vestido una calzona, un poncho, mi mamá tampoco ha vestido aksu; personalmente he asumido mi identidad quechua, pese a que en mi pueblo decían “no hables quechua, indio te van a decir”, pero nosotros hablábamos quechua. Por eso, yo le respondí al Presidente en quechua, esperando que me replique en quechua, pero hasta ahora sigo esperando y no hay cuándo.


¿De qué oposición es usted o es simplemente periodista? Sus opiniones son muy fuertes, ¿está alineado en las oposiciones ciudadanas o en las oposiciones políticas?


Yo estoy en la oposición democrática. Siempre me han dicho eso, los llamados neoliberales me decían que era un periodista trotskista, radical. Pero me veían inofensivo. Después me botaron de La Prensa, con un comunicado diciendo que yo era estratega del MAS. No me bajaban de masista, me silbaban, me insultaron en un restaurante. Ahora los masistas dicen que soy derechista, creo que ese es el valor del periodista.


¿Entonces se asume como periodista y no como político?


Política partidaria no, pero sí hago política como periodista.


¿Pero sale a marchar a las calles contra Evo?


Por ejemplo fui el 21 de febrero del año pasado, cuando convoca la UMSA, soy docente, voy y generalmente voy a cubrir las marchas.


¿De qué vive? ¿De su blog Rimaypampa?


Rimaypampa no da un peso, pero da satisfacciones. Termino el mes con déficit, pero tengo mi familia pendiente de si necesito algo. A alguna gente les quiebran por ese lado, pero a mí qué me van a quebrar si yo vivía en un cuarto;  para mí va a ser lo mismo volver a vivir en un cuarto. Por ese lado, ni este  ni los anteriores, porque he tenido ofertas de la actual oposición. Si hubiera velado por mi comodidad me hubiera acomodado en cualquier lugar, pero yo asumo el periodismo como una profesión que hay que cuidarla mucho y respetarla mucho y hay que mantenerla muy digna. El periodista  es un servidor público, que trabaja con una materia prima que es la libertad de expresión, pero cuando un periodista empieza a ser condicionado, a velar por su comodidad y su interés, puede perder fácilmente el horizonte del periodismo.

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