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En riesgo de extinción

Operación Oscuridad

Roger Cortez Hurtado

Operación Oscuridad
Desde que las más altas autoridades decidieron echar humo y sombras sobre la investigación referida al control que ejercen sobre una amplia red de medios de difusión privados, dejaron claro que se iban a emplear a fondo en conseguir su objetivo. El intento de hundir la credibilidad del autor de Control remoto alcanzó el nivel propio de un linchamiento mediático.
Sin embargo, el dispositivo para proyectar la imagen de Raúl Peñaranda como un malévolo agente extranjero encubierto, no consiguió ningún éxito y, por el contrario, su aparatoso despliegue ha llamado la atención  del público que se informa a través de los principales medios de la "red paraestatal”, alimentando una susceptibilidad previamente difusa y muy localizada.
Una pizca de humor, o  estudiada indiferencia de los personeros del Gobierno, acompañada de una instrucción para que  sean los responsables  legales de tales medios y no ministros, viceministros y voceros oficiales y oficiosos, quienes respondan lacónica o sarcásticamente a tales versiones habría cubierto el asunto con mucha mayor eficacia. Prefirieron el tremendismo y la alharaca y cosecharon un best seller  y una víctima que arranca solidaridad y empatía.
Para remediar el fracaso de los escopetazos, deciden recurrir a los cañonazos, al sugerir la posible  comisión del delito de espionaje por parte esta vez de….. La Razón, probablemente el medio más prominente de la red. Así, el  procurador del Estado ha puesto en marcha, con pompa y teatralidad, un juicio contra la directora y un periodista de ese matutino, lo que se ha cumplido con tal diligencia que el juez de la causa ha decidido ejercer máxima presión para que los imputados "revelen las fuentes” de la "información confidencial” sobre la estrategia boliviana en La Haya, publicada por ese medio. 
Con lo que ha pasado con las redes de extorsión, en las que los acusados de haber sido sicarios judiciales oficiales fueron primero abandonados y luego transformados en parias, no puede saberse si la representación para demostrar que el Gobierno no guarda ningún vínculo secreto con los medios escrutados, se zafa de las manos y lleva al sacrificio de al menos uno de los acusados, con el beneficio de la credibilidad que aportaría al montaje. Se supone, en principio, que tal posibilidad está descartada, pero nunca se sabe qué criatura puede nacer al mezclar un enardecido gesto de acusación de la cúpula del poder político con  los procedimientos de un aparato judicial desquiciado y los comportamientos de jueces y fiscales. 
La inocencia del periodista y cualquier otro imputado por la misma cuestión está fuera de cualquier duda y el procedi miento judicial es forzado y absurdo, pero el hecho de que el Vice se haya visto forzado a aclarar que la persecución es contra un "infidente estatal” y no contra el periódico amigo, puede tomarse como señal de que el proceso podría tener víctimas colaterales.
La huida hacia adelante, que aparentemente se repite con la intención de tapar la red de medios amigos que arropan al Gobierno, no le ha resuelto ningún problema y se los ha complicado siempre. Así ocurrió con el proyecto de carretera al TIPNIS, cuya existencia se trató de negar en principio y se enredó con las supuestas siete alternativas de diseño, la represión y persecución de los indígenas, la consulta postiza y póstuma y la promesa de construir una carretera ecológica, con túneles fantásticos y puentes sobre los árboles.
La inclinación a la grandilocuencia y la propensión de recubrir todos sus actos, aun los más ruines, con un barniz épico incrementa la propensión al ridículo y al agravamiento de las faltas y delitos cometidos. Eso lleva a que la decisión de aferrarse al poder se incremente, como prueba lo que se conoce del nuevo mapa electoral que ayudaría a fabricar una mayoría de 2/3, allá donde no existe, tal como se previno desde esta columna hace mucho más de un año.
Negar y ocultar son ejes motores de la estrategia para prolongar la sensual y abusiva utilización del poder y prevenir que la rendición de  cuentas y la exigencia de responsabilidades lleguen alguna vez.

Roger  Cortez es investigador y director del Instituto Alternativo.
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