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La Paz y sus problemas, ¿cómo vamos?

Editorial

La Paz y sus  problemas,  ¿cómo vamos?
Las consultas realizadas por el Observatorio La Paz Cómo Vamos sobre la calidad de vida en la sede de Gobierno (2012 y 2013) dan cuenta de tres problemas que son considerados urgentes por el habitante de esta ciudad: la seguridad ciudadana, el consumo excesivo de bebidas alcohólicas y el recojo de basura. En el mes aniversario de la gesta de Murillo es pertinente reflexionar sobre estas tres demandas y sobre lo que ha hecho, por atenderlas, tanto el Gobierno central cuanto el municipio paceño.
Los atracos, secuestros rápidos, robo de vehículos y autopartes no han disminuido en la sede de Gobierno y siguen siendo la principal preocupación de la ciudadanía. Los planes para combatir la delincuencia -entre ellos el Chachapuma-, que con tantos aspavientos se anunciaron, parecen haber naufragado.
Más allá de las consideraciones, que pasan por el requerimiento de un mayor número de policías, la dotación de equipo y la instalación de cámaras en puntos estratégicos de la ciudad, está la necesidad, impostergable, de reestructurar la Policía desde sus cimientos.
Es necesario crear una nueva institución, con miembros mejor formados y mejor pagados.  Y esta tarea, por supuesto, no supone un cambio de nombre, sino un cambio de estructuras y forma de pensar.  
La ciudadanía también opina que la ciudad no está debidamente aseada y que la basura, otra vez, comienza a ser un problema. En la presentación de la encuesta de percepción ciudadana de 2013 de esta institución, dedicada a hacer seguimiento a diferentes indicadores de calidad de vida de la ciudad, el alcalde Revilla fue interrogado por este tema.
El burgomaestre dijo, con toda razón, que el camión recolector de basura no puede pasar por la misma calle tres o cuatro veces al día a recoger la basura que los ciudadanos arrojan sin ninguna consideración ni educación.
Y es cierto. Los paceños hemos perdido la prolijidad que nos caracterizaba hasta hace algunos años. Hemos convertido las calles, plazas, barrancos y terrenos baldíos en basureros por desidia, flojera y, principalmente, por falta de conocimiento y conciencia ciudadana.
Y esto último porque no sabemos o no deseamos recordar que la basura es el germen de innumerables infecciones y plagas, que podemos evitar siguiendo ciertas normas básicas de higiene.
En lo que no tiene razón el alcalde es en limitar el accionar de la Alcaldía al recojo de basura y barrido de calles. Tanto el municipio, como las entidades responsables de la educación, tienen la obligación de crear una cultura ciudadana en la que cada quien asuma obligaciones y responsabilidades consigo mismo y con los demás. Y en esto, necesariamente, está implícita el principio de la buena vecindad.
Para concluir: existe un desmedido consumo de bebidas alcohólicas en la ciudad. Es necesario que autoridades nacionales y locales, junto a maestros y padres de familia, tomen conciencia de la magnitud del problema. El alcohol es el generador de violencia intrafamiliar, atracos, violaciones y todo tipo de crímenes. Es más, se trata casi sin duda de un problema social que afecta  no solamente a quienes consumen frecuentemente bebidas alcohólicas, sino a su entorno y por extensión a toda la población.
Recordemos que en cada fiesta, entrada o festejo son decenas de niños los que se extravían, sin mencionar que la alta incidencia de abusos sexuales a niños y niñas está relacionado con frecuencia a la embriaguez y el descuido de sus padres.
Lo mismo acontece con los casos de violencia contra la mujer. Por ello, para combatir este culto al consumo exagerado de bebidas alcohólicas  no basta con prohibir su consumo o su expendio (en caso de los jóvenes o adolescentes), sino en crear esa cultura ciudadana que reclamamos anteriormente.

Éstos son algunos de los principales problemas de los paceños... Quizá algo de los recursos que los gobiernos nacional y local destinan en promover sus obras podrían destinarlos a la formación de la ciudadanía.

Tres problemas son considerados urgentes por la ciudadanía: la  seguridad ciudadana, el consumo excesivo de alcohol y el recojo de basura.

Quizá algo de los recursos que los gobiernos nacional y local destinan en promover sus obras podrían destinarlos a la formación de la ciudadanía.

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