Focus

Fin del socialismo bolivariano

martes, 08 de diciembre de 2015 · 12:00:00 a.m.
Si en un   país hay asesinatos, presos políticos, escasez de alimentos, mercado negro, hiperinflación, pobreza, inseguridad ciudadana, violencia, falta de libertad de prensa y expresión, y si el Gobierno controla los poderes y las instituciones, la población harta de la crisis y el abuso vota por la oposición.
Y así fue. Después del 16 años de dictadura chavista que destruyó Venezuela, la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) ganó en las elecciones.
Este es el fin del fracasado "socialismo bolivariano” impuesto por el dictador militar golpista Hugo Chávez y su heredero Nicolás Maduro.
El domingo pasado, casi 20 millones de venezolanos fueron a las urnas y obtuvieron 99 curules de los 167 de la Asamblea Nacional Unicameral. La MUD se posesionará el 5 de enero y gobernará por cinco años. Si Maduro no aceptaba el triunfo hubiese habido un enfrentamiento fratricida.
El punto de inflexión para que la oposición ganara fue el asesinato público del líder opositor Luis Manuel Díaz, la matanza de 43 marchistas pacíficos en 2014, los presos políticos injustamente detenidos y la escasez de alimentos.
Nunca se vio tanto temor al fraude electoral ya que el oficialismo controla al Consejo Nacional Electoral (CNE). La MUD se vio obligada a recurrir a la presencia de observadores internacionales y de expresidentes que actuaron como acompañantes, a los que el CNE arbitrariamente quitó sus credenciales y amenazó con expulsarlos.
La oposición tembló cuando se amplió el horario de cierre de votación, a pesar de que está en contra la ley electoral, excepto si aún existen filas de votantes. Esto porque el Gobierno instruyó a cada empleado público llevar a 10 votantes.
Nunca hubo campaña tan injusta. David contra Goliat. El oficialismo utilizó todo el aparataje y los fondos del Estado para hacer su propaganda política, incluso el día de la votación. Es más, destinó fondos públicos para ésta, en vez de pagar los alimentos que están varados en barcos en la costa.  Mientras la oposición buscaba el voto puerta por puerta.
La MUD tendrá el gran reto de reflotar Venezuela después de 16 años de dictadura corrupta, inviable e ineficiente. Deberá sacar de la quiebra al país a pesar de contar con inmensas reservas petroleras mal administradas. Los chavistas provocaron la hiperinflación y el sueldo básico llegó a ser de nueve dólares, pero antes deberá llamar a un diálogo nacional para unir a los venezolanos.
Con los curules obtenidos podrá designar la junta directiva de la Cámara, aprobar una ley de amnistía para liberar a los presos políticos, autorizar al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) iniciar un juicio a Maduro y proponer un voto de censura al Vicepresidente y al gabinete ministerial. También tendrá la atribución de designar a los magistrados del TSJ, al Fiscal General y al Contralor. Por su parte, Maduro debería liberar a los presos políticos de inmediato.
 El pueblo venezolano cambió el  rumbo de la historia de su país con el retorno a la democracia. Este es el fin de una hegemonía decadente y el inicio de un nuevo ciclo.
El mapa político de Latinoamérica está cambiando el populismo demagógico por la democracia participativa.
Recientemente ganó en Argentina Mauricio Macri (de centro derecha) y ahora ganó la oposición en Venezuela.  La presidenta de Brasil, Rousseff,  enfrentará un proceso de destitución por actos de corrupción y tal vez cambie el Gobierno brasileño. El populismo está cayendo como castillos de naipes.

Verónica Ormachea es
periodista y escritora.