Editorial

Bebidas alcohólicas: excesos y calidad

lunes, 16 de febrero de 2015 · 08:09:00 p.m.
Es en las fiestas cuando, con más evidencia que nunca, se constata lo enormemente extendido que está el consumo de bebidas alcohólicas en nuestra sociedad.
Si bien, como siempre se ha argumentado, Bolivia no es el país con mayor consumo de alcohol por persona del mundo y  ni siquiera de la región, está claro que es uno de los que más abiertamente expone este consumo, por lo que es común ver en fechas como las actuales (Carnaval), a grupos de personas bebiendo en las calles o en completo estado de ebriedad; esto  sin mencionar otras consecuencias de estos excesos, como los accidentes de tránsito y la violencia en todas sus formas.
Y este alto (o más bien desmedido) consumo  tiene como marco un mercado de expendio de bebidas alcohólicas también descontrolado. Las bebidas sin registro o las adulteradas son moneda corriente y, a pesar de las inspecciones y advertencias de las autoridades municipales y de salud, los clientes siguen arriesgándose en su compra y consumo.
Asimismo, los bares, discotecas y otros centros de diversión no asumen su responsabilidad en esta situación y tanto venden alcohol a menores de edad y a cualquier hora o día, como usan tragos ilegales y adulterados, sin la menor consideración con la seguridad de sus clientes.
Según un estudio realizado por la periodista Svetlana Salvatierra para el Observatorio La Paz Cómo Vamos, solamente en esta ciudad hay 1.647 lugares que venden bebidas alcohólicas. De ellos, sólo 370 tienen licencia de funcionamiento. Hasta octubre de 2014 cerraron 32 establecimientos por infringir la Ley de Expendio de Bebidas Alcohólicas.
Lo grave de toda esta situación es que con una falta de corresponsabilidad en los consumidores, en los comerciantes y en los centros de diversión, no es mucho lo que se puede hacer en materia preventiva. En 2013 realizaron unos 4.000 operativos conjuntos, Alcaldía y Policía (de miércoles a domingo) y se clausuraron (temporalmente) varios centros ilegales o infractores. Pero, este control no es sostenible: un centenar de guardias municipales para seis macrodistritos es insuficiente (como fue una reciente experiencia en el municipio de La Paz) y lo que es peor, no es efectivo, ni siquiera aleccionador... A los infractores les toca ocho horas en la cárcel, una multa y quedan libres.

Leyes más duras o llenar los vacíos de la actual sugieren quienes hacen los operativos. A ello habría que añadir educación y, especialmente, control y ejemplo en el hogar. La decisión de un mayor consumo de alcohol es personal, pero se debe entender que sus consecuencias son de toda la sociedad.

 Y este alto (o más bien desmedido) consumo tiene como marco un mercado de expendio de bebidas alcohólicas también descontrolado.