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China permite tener dos hijos

martes, 05 de enero de 2016 · 12:00:00 a.m.
En 1979, el Gobierno chino promulgó la ley del "hijo único”. Ésta limitaba a las parejas tener un solo hijo. Fue la ley más cruel, violadora de los derechos humanos y antidemocrática. Hoy observamos que fue un experimento social equívoco. Un cálculo mal hecho.

Hace casi 40 años -a raíz de que se preconizaba una sobrepoblación mundial- el gigante asiático lanzó estrictas medidas de planificación familiar.
Si bien la ley del 79 redujo la pobreza, el hambre y aumentó el ingreso per cápita en el país más poblado de la Tierra (1.370 millones de habitantes) provocó un gran desequilibrio demográfico y profundas heridas morales a sus ciudadanos.

Días atrás, el Partido Comunista de China (PCCh) promulgó una nueva ley que dice que ahora sus habitantes pueden tener dos hijos. Esto no ha sido por el derecho que tiene cualquier ser humano a formar una familia, sino porque la política del "hijo único” fracasó y trajo negativas consecuencias sociales y económicas.

La mayor es que actualmente existe escasa población joven económicamente activa y demasiados adultos mayores que no sólo no tienen descendientes que los cuiden, sino que cuestan demasiado dinero al Estado, lo cual, según sus autoridades, perjudica a la economía del país.

La nueva ley no ha sido más que una medida política para revertir el envejecimiento acelerado de sus habitantes.

Cuando se implementó la política del "hijo único” se evitaron 400 millones de nacimientos a través de esterilización forzosa a las mujeres y abortos masivos (en muchos casos en estado avanzado). Incluso se cometió infanticidio, tráfico y venta de bebés al mundo.

Con la fracasada ley del "hijo único”, si las parejas querían tener otro niño tenían que pagar multas millonarias, dinero con el que no contaban. Según la BBC, el Estado se adjudicó 3.300 millones de dólares,  de los que se ignora su destino.

Muchas parejas que querían tener más de un bebé y no podían pagar las multas, los tuvieron ocultos durante 20 o 30 años, ya que el Estado les negaba documentos de identidad. Por tanto, no tenían derecho a salud, educación, una fuente de trabajo y no podían viajar por el país.

En el campo les permitían tener un segundo bebé si el primero era mujer, pero si el segundo era de sexo femenino, obligaban a las madres a abortar.

El Gobierno y la sociedad civil optaban por el sexo masculino porque son económicamente más rentables y podían mantener a sus padres durante la vejez. Como resultado de esto, hoy en día existen muy pocas féminas en comparación a la cantidad de varones.

Sorprende tan desacertada política del "hijo único” porque incluso Mao Zedong fomentó los índices de natalidad para contar con más mano de obra en la inmensa China.

Si bien el gigante asiático ha logrado ser una potencia económica mundial, porque ha aplicado políticas económicas de libre mercado, sus políticas sociales han demostrado tener grandes deficiencias.

¿En qué quedan aquellas parejas que querían formar una familia y las obligaron a deshacerse de sus bebés? ¿Qué harán aquellas mujeres que fueron esterilizadas y que no podrán volver a quedar embarazadas? ¿Cómo se puede revertir tanto daño a una sociedad?

Verónica Ormachea Gutiérrez es periodista y escritora.