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Carlos Miranda Pacheco
Hablando de energía

Gas, reservas y política

Los días previos a la realización del referendo 2016, en extraña coincidencia, se publicaron datos sobre el inicio de importantes labores exploratorias básicas por parte de YPFB. Descubrimientos de campos por Repsol con un estimado importante de reservas y la  visita del señor Miller, máximo ejecutivo de Gazprom, personaje varias veces citado en esta columna.
 
Hasta 2005, las reservas de hidrocarburos, auditadas y certificadas eran divulgadas por YPFB anualmente, conforme a ley. A partir de 2006, el Poder Ejecutivo se ha hecho cargo del control de la información sobre reservas de gas, porque ese año la firma auditora presentó datos de reservas disminuidas.  No fueron aceptadas, sino duramente observadas y criticadas, llegándose a afirmar que, en años previos, las reservas habían sido artificialmente aumentadas para beneficiar las bolsas de valores de las compañías privadas que operaban en el país. Además, que los datos disminuidos servirían para desprestigiar al flamante sistema de gobierno.
 
Nunca se conocieron públicamente los volúmenes disminuidos. Siguieron unos cinco años de silencio y recién se informó que, para diciembre de 2009, las reservas alcanzaban a 9,94 TCF. La disminución causó estupor, pero como las reservas eran suficientes para cumplir con el contrato de compra venta de gas a Brasil, hubo tranquilidad.  Posteriormente se firmó el contrato a largo plazo de venta de gas con Argentina, haciéndose conocer que, a diciembre de 2013, las reservas llegaban a 10,45 TCF.
 
Los requerimientos de gas para cumplir ambos contratos de exportación y el mercado interno mostraban que las reservas podrían no ser suficientes.
 
A partir de esa ocasión se hizo imperativo que YPFB logre resultados positivos en sus trabajos de exploración. La perforación del pozo Sararenda 1 fue un total fracaso. El explorar asociado con PDVSA, formando Petroandina para perforar en Lliquimuni, también fue un rosario de contratiempos, hasta que al fin, hace un año, se inició la perforación del pozo y todavía no se conocen los resultados. 
 
También, silenciosamente, en su tiempo, su presidente, Carlos Villegas,  informó que YPFB perforó una decena de pozos secos. Incluso persuadió a las compañías contratistas a realizar trabajos adicionales de exploración en sus áreas de contrato. 
 
Por todos esos fracasos, el Gobierno trató de atraer compañías petroleras extranjeras para que inviertan y traigan consigo tecnología para descubrir nuevas reservas. Incluso ha dictado una Ley de Incentivos. Todos esos esfuerzos resultaron vanos ante la negativa del capital extranjero petrolero de invertir en Bolivia.
 
Por lo anterior, el anuncio de Repsol, de haber descubierto tres nuevos campos (Boyui, Boicobo e Ipaguazu) en su área de contrato, Bloque Caipipendi, es una noticia positiva. Lo que llama la atención es que, sin haber perforado ni un solo pozo en cada uno de los campos, se realice un estimado que las reservas alcanzarán a 4,5 TCF adicionales.
 
Por otro lado, se informa que YPFB ha firmado, con el señor Miller, un convenio de estudio para seis áreas por Gazprom. Debemos recordar que hace unos años Gazprom entregó un informe sobre las posibilidades hidrocarburíferas del país, habiendo recibido para tal efecto toda la información existente a esa fecha. Todo ello en adición a la asociación que Gazprom tiene con Total para la exploración que están realizando en el bloque Azero.
 
No podemos dejar de mencionar que YPFB ha iniciado oficialmente una extensa labor geofísica básica. Muy bien, pero con 10 años de atraso.
 
Los resultados del último viaje a Brasilia de nuestro Presidente han sido discretamente publicitados, pero aun así se ve claramente que Brasil desea tener evidencia de la existencia de reservas suficientes y un plan de desarrollo de las mismas que permitan firmar un contrato a largo plazo.

Estos aspectos eran de esperarse.  Tomando en cuenta las reservas actuales, después de cumplir el contrato con Argentina, el saldo no es suficiente para cubrir un nuevo contrato con Brasil. Para 2020, Bolivia debería tener un informe certificando 10 TCF  adicionales y un plan de producción de por lo menos 60 MMm3/día.
 
Los anuncios de Repsol son positivos, pero son sólo estimaciones y aunque fueran ciertas no alcanzan a cubrir las expectativas brasileñas.


Carlos Miranda Pacheco es  ingeniero y analista energético.
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