Alias agatha

Por siempre Nina

viernes, 11 de marzo de 2016 · 12:00:00 a.m.
Eunice Waymon tenía menos de cinco años cuando concibió un sueño que marcaría su vida para siempre: ser la primera pianista afroamericana en Estados Unidos. Gracias a su talento y a un fondo cultivado desde su infancia, logró estudiar un año y medio en la academia Juilliard (Nueva York). Sin embargo, cuando se postuló para el Instituto Curtis en Filadelfia, fue rechazada. "Tardé seis meses en darme cuenta que se debía a que era negra” afirmaría la pianista años más tarde, cuando su nombre ya no era Eunice, sino Nina Simone.

Esta semana se conmemoraron dos fechas importantes que tienen que ver con esta aclamada artista: la marcha por los derechos civiles de Selma a Montgomery -encabezada por Martin Luther King, el 7 de marzo de 1965- y el Día Internacional de la Mujer -celebrado al día siguiente-. Estas fechas tienen un común denominador: la búsqueda de la equidad y el respeto, sin privilegiar a ninguna raza o género. A partir de ello, creo pertinente analizar ¿cómo la historia de Nina Simone visibiliza este proceso?    

Cada día que Eunice asistía a sus clases de piano, un intenso miedo le atravesaba el cuerpo. El camino que la conducía a su formación musical implicaba cruzar la frontera de la comunidad afroamericana y la blanca. Era la década de los años 30 y, como ella reconoce, aún no era consciente de la diferenciación racial, pero ya podía sentirla. 

Sus  primeros años de carrera musical no estuvieron concentrados en expresar este sentimiento, ni siquiera con el rechazo del Instituto Curtis. Fue un evento mucho más significativo (a nivel social) el que modificaría el sentido de su música: el asesinato de cuatro niñas afroamericanas en Alabama, en 1963. 

Desde entonces, y por muchos años,  su producción musical se concentró en la denuncia y el reclamo por la diferenciación racial vigente en su país de origen. Eso la vinculó con diferentes líderes que compartían esa demanda, como Martín Luther King. 

Por ello, participó en la marcha por los derechos civiles de 1965 con un concierto. Así, se sumaba a una serie de actividades que pretendían consolidar la comunidad afroamericana. Como afirman N. Rapport y J. Overin (2003), la comunidad no sólo tiene que ver con compartir intereses comunes, sino con una solidaridad política y un ideal colectivo para un futuro mejor. 
 
Nina contribuyó con ese proceso desde la composición de Mississipi goddam (Missisipi maldita sea). Dick Gregory (activista y artista) afirmó que esta canción llamó su atención. No sólo porque el mensaje era potente, sino porque ningún hombre se había atrevido a expresarlo de esa manera. La artista se destacaba como activista y como mujer con coraje. 
 
Paradójicamente, esa fortaleza no se replicaba en la relación que sostenía con su marido y mánager, Andy Stroud.
 
Él abusaba física, psicológica y sexualmente de Nina. Las agresiones eran brutales. Llegaron a nublarle la vista por dos semanas. Pero la unión se mantenía, llevándose años de Nina y, lo que es peor, su energía vital. Antes de la separación definitiva escribió: "Las palizas Andy ya no las soporto más, destruyen todo lo que llevo dentro”. 
 
La cantante no denunció estas agresiones con la franqueza que expresara la discriminación  racial. Esto podría explicarse con el argumento de Edwin Ardener (1972), quien -desde un análisis de la labor antropológica- evidenció que las estructuras de poder masculinas impedían la expresión plena y activa de las mujeres con respecto a su propia realidad. En Nina, ese silencio impuesto podría explicar su  insatisfecho anhelo de libertad. 
 
¿Y qué es la libertad? Le preguntaron en alguna ocasión... "Es no sentir miedo (...) Si pudiera tener eso la mitad de la vida, sin miedo”, respondió. Una frase que debería ser recordada  en las luchas por la equidad racial y de género.
 
Finalmente, es el miedo el principal alimento de las dominaciones sostenidas en el tiempo. Y esa es una de las principales lecciones de la historia de Eunice Waymon, a quien el mundo recordará por siempre como Nina... Nina Simone.   

Guadalupe Peres-Cajías es docente universitaria y especialista en investigación en comunicación.