Una fecha para recordar

miércoles, 11 de octubre de 2017 · 00:00
    Un día como hoy, ocho de octubre, hace 138 años murió heroicamente el almirante peruano Miguel Grau, comandando el monitor Huáscar en la batalla naval de Punta Angamos, otrora territorio boliviano. Había estallado la Guerra del Pacífico, también llamada Guerra del Salitre, donde Perú y Bolivia se enfrentaron contra Chile por el control de la región situada al norte del desierto de Atacama, muy rica en salitre. 

Luego de la ocupación chilena de todo el territorio boliviano del Pacífico sin declaratoria de guerra, Chile inició su campaña bélica contra el Perú y le declaró la guerra el  5 de abril de 1879. El Perú ya estaba comprometido como nuestro aliado por un tratado de defensa mutua, pero Bolivia tenía escasa presencia en el litoral, no tenía ni una sola embarcación y lo peor es que ese territorio estaba alejado y aislado del resto del país: no teníamos ferrocarril, ni siquiera una línea telegráfica para comunicar con La Paz.

A pedido del presidente Mariano Ignacio Prado del Perú, el presidente boliviano, Hilarión Daza preparó el ejército para ir a Tacna para coordinar los dos ejércitos e iniciar la defensa naval de los territorios de Atacama y Tarapacá, invadidos por Chile. El primer gran escenario del conflicto fue el mar, el único medio a través del cual podían desplazarse los dos ejércitos. 

Miguel Grau, almirante  de la  Marina de Guerra del Perú, al mando del monitor  Huáscar, una pequeña nave de guerra, inició su campaña en mayo 1879. En su primera acción, el combate naval de Iquique, hundió la corbeta chilena  Esmeralda, capitaneada por Arturo Prat, así lograría impedir el desembarco de las tropas chilenas en el territorio peruano. Chile contaba con una escuadra muy superior a la del Perú, al mando del contralmirante  Juan Williams Rebolledo, que tenía dos grandes acorazados: el Cochrane y el Blanco Encalada, naves de guerra modernas obsequiadas al gobierno de Chile por el imperio inglés. 

Durante seis meses Miguel Grau mantuvo a raya a toda la escuadra chilena, combatió con gran valentía, extraordinaria habilidad y audaz estrategia en la guerra naval del Pacífico. Apresó transportes enemigos, requisó carbón de puertos chilenos y despistó constantemente a los buques enemigos que recorrían la costa para hundirlo. El  Huáscar  se convirtió en la pesadilla de los chilenos. Grau protagonizó uno de los episodios más heroicos de la contienda, llevó a cabo una auténtica guerra de guerrillas marítima contra las naves chilenas mediante temerarias acciones sorpresa en las que hundió diversas embarcaciones enemigas y bombardeó puertos en poder de Chile.  

El mando chileno tenía que destruir el buque. Dos blindados y tres corbetas de la armada chilena lo sorprendieron en la mañana del 8 de octubre de 1879 en Punta Angamos, cerca de la localidad de Mejillones. Se inició la última batalla naval. La superioridad de artillería chilena dañó al  Huáscar y Miguel Grau perdió la vida. El resto de la tripulación fue capturada y la embarcación arrastrada como trofeo hasta el puerto de Valparaíso. El impacto psicológico de esta derrota fue muy fuerte para la moral de las tropas aliadas peruano-bolivianas. 

 El 8 de octubre de 1879, con la muerte de Grau, se iniciaba la derrota de la Guerra del Pacífico. Él es considerado como el  héroe máximo  de toda la contienda bélica.

 Tiempo después el presidente peruano Ignacio Prado se fue a Europa, supuestamente a comprar armas y dejó a Daza como comandante de los dos ejércitos, inmovilizado entre Tacna y Arica, por más de nueve meses por la falta de transporte marítimo. 

Chile inició su avance por el Pacífico, venció a Bolivia y Perú en la batalla de Tacna y luego ocupó Lima durante tres años.

 Para nosotros bolivianos, el 8 de octubre tiene mucho significado histórico por la bravura de un comandante peruano, muerto defendiendo territorio boliviano. Sin lugar a duda, recordar a Grau es mucho más importante en términos de heroísmo y dignidad, que rendirle homenaje oficial al guerrillero argentino-cubano Che Guevara, también muerto un 8 de octubre. El Che invadió nuestro territorio con el pretexto de iniciar una guerrilla "liberadora” aunque Bolivia ya tuvo su revolución en 1952. Su pretensión de continuar la lucha guerrillera se acabó en el país equivocado debido en parte a la elección de un territorio extremadamente difícil para esa aventura.

 Cada 8 de octubre debemos recordar al gran hombre, Miguel Grau, un aliado peruano que nos defendió heroicamente contra la invasión chilena. 

Antonio Eguino es cineasta, director de Amargo mar.
107
1