Jubilados de segunda

miércoles, 15 de noviembre de 2017 · 12:00:00 a.m.
 Entre la teoría y la práctica existe de siempre un vacío abismal, dando lugar a que sean acuñadas frases populares como "otra cosa es con guitarra”.

 En esta línea, ahora resulta que hay jubilados de primera y segunda clase. Los primeros son los del Sistema de Reparto; mientras que los segundos son los denominados eufemísticamente como "los de las AFP”.

 Institucionalmente, los primeros pueden acceder a dirigencias sindicales llegando a constituir poderosas confederaciones; mientras que los segundos están "largados de la mano de Dios”.

 La Constitución Política del Estado Plurinacional entre sus principios y valores identifica como tales a la igualdad, dignidad, inclusión, respeto, equidad social de género y otros; en tanto que la Ley contra el Racismo y toda forma de Discriminación califica como tales  hasta la apariencia física, vestimenta o apellido.

 Esto quiere decir que los jubilados del anterior sistema están atentando contra la Constitución y las leyes al discriminar a otros, que siendo sus pares, están prohibidos de pertenecer a organizaciones societarias.

 Existe en el país algo más de doscientos mil jubilados, de los cuales un importante porcentaje está constituido por los rentistas de las AFP. La diferencia está en que los del Sistema de Reparto son aquellos que obtuvieron tal beneficio con un mínimo de 25 años de trabajo hasta el año 1996, con base en   los aportes patronal, estatal e individual. 

En esta gestión, y como una de las perlas del proceso de capitalización de Gonzalo Sánchez de Lozada y Alfonso Revollo, fueron creados los Fondos de Pensiones, eliminando los aportes estatal y privado.

 De entonces a hoy el monto de jubilación es producto del capital que acumula cada trabajador y en función de un sombrío cálculo de vida que le puede restar o, como quién dice, consultando con la Parca hasta cuándo puede durar.

 Para colmo, ni siquiera tienen protección social solidaria de sus organizaciones gremiales, porque al no aportar con el 1% de cuota sindical, no son tomados en cuenta para nada. 

 Este es el caso del sector universitario, cuya Asociación de Jubilados tuvo la peregrina idea de elegir como presidente a una jubilada de la AFP y, para colmo, mujer. La poderosa Confederación de Jubilados, que desde ya actúa con discriminación al reservar los cargos de secretarios ejecutivo y general para mineros y fabriles, no reconoce al directorio elegido de una pequeña célula gremial, aludiendo que los cargos ejecutivos no pueden estar en manos de jubilados de segunda.

 Lo recomendable debiera ser regularizar el estatus de este sector pasivo y solicitar al Poder Ejecutivo se dicte disposición suprema que reconozca los mismos derechos y obligaciones de los jubilados de las AFP, puesto que es injusto e incoherente que viejos luchadores sindicales se llenen la boca hablando de igualdad y solidaridad, cuando en la práctica discriminan a  compañeros con quienes compartieron laboralmente toda una vida.

 ¿Es mucho pedir?

Roberto Cuevas Ramírez es periodista, escritor y docente universitario.
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