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Daniel Villarroel

Las empresas públicas crecen y se fortalecen

Las empresas públicas crecen y se fortalecen
Uno de los errores que se comete a diario, es el de ligar el comportamiento de un conjunto de empresas al desempeño de la más grande, la relación entre ellas es circunstancial puesto que cada una tiene una personalidad distinta; caso concreto de lo que ocurre con el desempeño de la Estatal YPFB. En este contexto, es importante que se distinga entre empresas que se dedican a la extracción de recursos naturales con las del sector industrial y especialmente con las de servicios.

Si bien, el desempeño de las empresas públicas medido desde un punto de vista global, es opacado por el precio de los hidrocarburos, no sería justo menoscabar el esfuerzo que cada una de ellas realizó en el afán de conseguir mercados y por sobre todo el crecimiento institucional y la imagen de empresa que crearon. Uno de los grandes aportes que realizan las empresas públicas está vinculado a la generación de empleo, que de acuerdo a datos recabados del Libro de Empresas Publicas publicado por el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, presentó una tasa de crecimiento anual entre 2008 y 2016 del 11% (de 7.609 empleados a 17.646) obteniendo un crecimiento entre 2015 y 2016 del 5%.

Otro factor que ayuda a determinar que una empresa anda bien, o que está constantemente mejorando sus productos o servicios, es el incremento de sus ingresos por ventas, es así que en base a datos recabados de la Memoria Anual de la Economía Boliviana de la gestión 2016, se aprecia que las empresas exceptuando YPFB, lograron incrementar sus ingresos en 3,4% respecto a 2015, aspecto que notablemente muestra que las empresas tienen una tendencia creciente y de consolidación del mercado.

Es importante preguntarse si estas empresas compiten en igualdad de condiciones que el resto de las empresas privadas, pues al cabo de los hechos es que todas están sujetas a las mismas condiciones, lo cual se ve reflejado en la recaudación realizada por el Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) registrando un monto de  7.029 millones bolivianos únicamente de las empresas públicas en la gestión 2016. En razón de ello, se debe valorar que tanto privadas como públicas merecen un digno reconocimiento a las gestiones realizadas para mantenerse en el mercado y que sus productos sean cada vez mejores dentro un mercado que continuamente se torna competitivo.

A todo esto, ¿dónde entra el déficit de las empresas públicas?, para responder esta simple pregunta no se necesita más que un análisis de ingresos y egresos corrientes que nos proporciona el Ministerio de Economía y Finanzas mediante su Memoria Anual 2016, la cual muestra que las empresas generaron como ingresos corrientes 41.148 millones bolivianos y como gasto corriente 37.880 millones bolivianos generando un ahorro de 3.267 millones bolivianos; sin embargo, debido al entorno económico propicio y apto para que todo inversionista tanto privado como público aproveche, es que se apostó por una mayor inversión con la intención de coadyuvar a la industrialización del país y de dotar de mayores y mejores productos a disposición de los consumidores, es por esta razón que el déficit generado en la gestión 2016 llegó a ser de 8.351 millones bolivianos.

Pueda que parezca un poco parcializado de mi parte hacer mención a los grandes esfuerzos que hacen las empresas públicas, sin embargo, la intención no es esa, sino más bien es el de valorar el esfuerzo que representa la creación de una empresa, velar por su sostenibilidad, crear una identidad propia y por sobre todo el hecho de tener el orgullo de decir que la empresa es boliviana.

Daniel Villarroel es economista.
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