Otra perla de Trump

sábado, 13 de enero de 2018 · 00:04

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ya no sorprende, se caracteriza por su constancia de inobservancia de líneas básicas de diplomacia y respeto a los Estados y su población. El 12 de enero del año en curso ha criticado el proteccionismo mostrado por algunos congresistas hacia los inmigrantes provenientes principalmente de Haití, El Salvador y los países africanos, a los que se ha referido como “países de mierda”. Sí, amigo lector, el Jefe de Estado nombrado cuestionó textualmente: “¿Por qué dejamos que todas estas personas de países de mierda vengan aquí?”.  


Trump hasta ahora no asimila que es el primer mandatario de uno de los países más influyentes del planeta. Recientemente, durante una reunión con varios diputados en el despacho oval, donde los congresistas han sugerido restaurar el estatus de protección para los inmigrantes haitianos y salvadoreños en el marco de un acuerdo bipartidista sobre inmigración, se expresó de manera irrespetuosa y grosera con relación a los inmigrantes de Haití y de El Salvador, y en contrapartida sugirió que Estados Unidos debería en su lugar abrir sus puertas a ciudadanos de países como Noruega, según ha informado el diario local The Washington Post.


Si bien al gobernante de Estados Unidos le asiste en representación de su país el derecho soberano de establecer la normativa migratoria que regule el ingreso y permanencia de foráneos en territorio estadounidense, tal como la propia Casa Blanca anunció en la reunión en la que algunos congresistas, como el senador republicano Lindsey O. Graham y el demócrata Richard J. Durbin  destacaron la posibilidad de priorizar a aquellos países que ya se encuentren en el sistema electrónico de visados de diversidad, cuyo programa han propuesto recortar al 50%.


Es precisamente por su condición de Jefe de Estado que se le exige, -amén de autocalificarse de “genio estable”- respetar mínimamente las normas consagradas en la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas, adoptada en Viena, Austria, el 18 de abril de 1961, que entró en vigor el 24 de abril de 1964, complementada por la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963, de la que Estados Unidos es Estado parte. 


Por donde se mire, las declaraciones del presidente de Estados Unidos son ofensivas, despectivas, específicamente afectan a los Estados de Haití y de El Salvador y sus poblaciones. Ante tales expresiones, el agravio -como es la constante también en otros Estados cuando el Jefe de Estado es “desubicado y maleducado”-, en este caso, tiene al portavoz de la administración de ese país, Raj Shah, como el escudero que salga a defender la postura sobre inmigración sin hacer clara referencia a las declaraciones del presidente.


Como no podía ser de otra manera, tras las palabras de Trump, el embajador de Haití en Estados Unidos, Paul Altidor, ha convocado a un responsable diplomático estadounidense para manifestarle su malestar por la declaración. En lo que atañe a los 200 mil salvadoreños, la administración estadounidense anunció el fin del Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés), al considerar que las condiciones en su país de origen “han mejorado lo suficiente en estos años para que puedan regresar”.


Esta nueva muestra de impostura comentada, venga de cualquier Jefe de Estado, debe recordar que entre los países poderosos e influyentes y países con menos peso específico y viceversa, en el concierto internacional, el respeto  es un requisito sine qua non de convivencia. A estar atento a otra perla de Trump.

Marco Antonio Barroso Mendizábal es abogado, diplomático y catedrático.

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