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Intranquilidad en los mercados

Intranquilidad en los mercados
Intranquilidad en los mercados
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martes, 13 de febrero de 2018 · 00:06

Luego de más de un año de constante subida, la semana pasada los principales mercados bursátiles de Estados Unidos mostraron un comportamiento volátil que llevó a los índices Dow Jones y S&P 500 a registrar la mayor caída diaria desde agosto de  2011 y culminar la semana con un descenso acumulado del 10% respecto de los máximos históricos que habían alcanzado a fines del pasado mes de enero. 


Inmediatamente  después de que Donald Trump fuera elegido presidente (noviembre de 2016), los principales mercados bursátiles estadounidenses registraron una tendencia alcista debido, en un principio, a las expectativas que despertaron las ofertas electorales para impulsar la economía del nuevo presidente. Luego de su posesión y a pesar de que la reforma tributaria que fue aprobada a fines de  2017 es la única de las promesas que hasta ahora Trump ha logrado cumplir, los mercados bursátiles se mantuvieron al alza, superando continuamente sus máximos históricos pero alentados por el buen desempeño de la economía y las buenas perspectivas de las utilidades de las empresas.


Si bien la economía estadounidense ha venido creciendo y el desempleo se ha reducido hasta el 4,1%, que es el nivel más bajo en 16 años, esta situación no se reflejaba en los salarios ni en la inflación, cuyo crecimiento se mantenía por debajo de los niveles esperados. Sin embargo, la reforma tributaria recientemente aprobada que reduce impuestos a las empresas y personas, con la intención de fomentar la inversión y el consumo y que en el corto plazo incrementará el déficit fiscal, está generando expectativas de una mayor inflación y, consiguientemente, de un incremento en las tasas de interés, lo que se ha visto reflejado en la tasa de los bonos soberanos estadounidenses a 10 años plazo, que el día antes de la caída de los mercados bursátiles alcanzó el 2,85%, su nivel máximo en cuatro años. 


Por otra parte, el mismo día se conoció que los salarios se habían incrementado el pasado mes de enero un 2,9%, el crecimiento más alto en ocho años, lo que implica que las empresas tendrían que incrementar los precios de los servicios que prestan o bienes que producen para cubrirlos o, en su defecto, reducir sus utilidades. En el primer caso se generarían presiones inflacionarias y, en el segundo, se afectaría el precio de las acciones de las empresas. 


Ante presiones inflacionarias es posible que el banco central estadounidense (FED) acelere el ritmo de subida de la tasa de interés de referencia. En  2017, la FED incrementó en tres oportunidades la tasa de referencia, que se encontraba en el rango de 0,50%-0,75% a fines de 2016, al rango de 1,25%-1,50%. Para  2018 la expectativa eran otras tres subas de 0,25% cada una para terminar el año en el rango de 2,00%-2,25%. Pero si en los próximos meses se observan niveles de inflación mayores a los esperados, la FED podría subir en más de tres oportunidades la tasa de referencia. 


Si las tasas de interés suben es Estados Unidos, inversionistas que tienen sus ahorros en economías con similar o peor riesgo y que les pagan tasas de interés más bajas, tenderán a retirarlos y llevarlos a Estados Unidos, lo que ocasionaría una depreciación de las monedas de esas economías frente al dólar.


Para evitar la salida de capitales se tendrían que subir las tasas locales de interés, lo que ocasionaría mayores costos financieros para las empresas y personas. Es por ello que las principales bolsas europeas y asiáticas, en línea con las bolsas estadounidenses, también sufrieron importantes caídas la semana pasada, borrando la mayoría de ellas las ganancias generadas en lo que va del año.


Para algunos analistas la caída de las bolsas estadounidenses es una corrección que se veía venir, debido a que las propuestas electorales de Trump han generado un exceso de optimismo que ha llevado a que algunas acciones se negocien a precios muy superiores a sus utilidades. Para otros, la caída no se justifica porque el entorno económico global ha mejorado significativamente y no hay expectativas de shocks económicos.    


Armando Álvarez Arnal  es analista económico y financiero.

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