Medicina gratuita y lo que Evito no dijo

Medicina gratuita y lo que Evito no dijo
Medicina gratuita y lo que Evito no dijo
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miércoles, 14 de febrero de 2018 · 00:06

En reciente discurso, siguiendo su lógica Bolivia cambia, Evo cumple, el Primer Mandatario presenta un impresionante repertorio de números y estadísticas para demostrar sus logros en doce años de gobierno. Los números muestran un crecimiento económico comparable a Chile o Uruguay, mejor que otros vecinos como Brasil y Argentina. Envidiable. Los números crecen en cantidad, pero nada se dijo de calidad. 

 Para los que creen en la ilusión de números y gráficos, se advierte que los gráficos y estadísticas se manejan con arte de engañar a la audiencia. Los números han crecido simplemente porque la población ha crecido y, como se dijo en varias ocasiones, la bonanza económica no viene de los méritos de este gobierno, sino de un crecimiento de la economía mundial y de que Bolivia tuvo la suerte de ser exportador de hidrocarburos y minerales que alcanzaron precios nunca vistos en el siglo pasado. Dejo a los economistas un análisis más profundo de esos números. 

 Como médico me interesa exponer mi entendimiento sobre los indicadores de la salud. La presentación de datos relativos a la salud dura exactamente tres minutos y 42 segundos en poco más de dos horas de discurso (1:06:18 > 1:10:00). En otras palabras, se ha dedicado 2,97% de la exposición al tema. 

 Cuando se trata de salud el análisis es más complejo que presentar el número de ambulancias o nuevos profesionales (1:07:18). Nada se dijo de la ocupación o destino de ellos. De los pocos indicadores que ha presentado, como mortalidad infantil y asistencia durante el parto, estos no coinciden con estudios independientes como los de la Organización Panamericana para la Salud.

 Nada se dijo de expectativa de vida, de tratamiento de cáncer o prevención de accidentes cardiovasculares, que son las principales causas de muerte. Se perdió la oportunidad de destacar el programa de asistencia a pacientes víctimas de HIV-SIDA, que puede ser considerado una joya de la asistencia pública en Bolivia, con medicamentos gratuitos, seguimiento oportuno y médicos dedicados.

 Hagamos una pequeña analogía entre deporte, educación y salud. En 12 años se han concluido 1.763 proyectos de campos deportivos, con una inversión de 6.353 millones de bolivianos. ¿Qué hemos logrado en resultados en “nivel de educación” o competitividad deportiva? Ni una medalla olímpica. En las eliminatorias para el mundial de futbol, amargamos el penúltimo puesto, un poquito mejor que Venezuela. ¿Coincidencia o es puro capricho anti imperialista?  

 Se ha iniciado 4.185 proyectos para educación, no sabemos cuántos se han inaugurado o están ocupados. Una inversión 40% menor que la de los campos deportivos. En salud la diferencia es más alarmante. Se han levantado 465 proyectos con una inversión de 1.527 millones de bolivianos, 24% de la inversión en campos deportivos. Nada se dijo sobre inversión en educación superior para hacer funcionar los proyectos en salud y educación con profesionales capacitados. Lo más preocupante es que los resultados en ambos sectores son igualmente miserables que en el campo deportivo y por las mismas razones que el gobierno no quiere reconocer.

 El hecho es que es más fácil demostrar los resultados en el campo de juego que dentro de las escuelas, las universidades o los hospitales. Son resultados de largo plazo que afectan a una generación de estudiantes y a miles de enfermos. 

 Hasta ahora no se ve dónde hemos mejorado en calidad en estos sectores, tampoco se hizo el esfuerzo de atender a las demandas de la población y de los médicos. Al contrario, se ha buscado el enfrentamiento con una propuesta de castigo por mala praxis. No hay un programa para mejorar la infraestructura instalada  que la buena administración debería optimizar las instalaciones y equipos existentes antes de construir nuevas unidades.  

 Es preocupante que Evo mencione  “cinco compromisos para el futuro” (1:37:10), entre ellos “medicina gratuita, eficiente y oportuna”.  Después de 12 años de gobierno parece demostrar interés por uno de los sectores más descuidados en su gobierno. Su lógica demuestra también su total desconocimiento de una verdadera solución para el grave problema de salud y atención médica en el sector público en Bolivia.

Fernando Patiño Sarcinelli es médico internista y oncólogo. 

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