La oligarquía cocalera y la COB

miércoles, 14 de marzo de 2018 · 00:04

La oligarquía cocalera finalmente tomó el control de la Central Obrera Boliviana, o lo que es peor, un reducido grupo de mineros (Huanuni y Colquiri),  entregaron a un minoritario grupo oligárquico el manejo de los destinos de esta organización, otrora generador de rico debate político, poniéndola al borde de la liquidación, alejándola de sus originales postulados –“los obreros al poder”– que le dieron nacimiento.

Asumir la profundización del “proceso de cambio”, como línea de acción sindical y política como ha decidido la COB en su último congreso en Santa Cruz, no sólo resulta repetir las erráticas posiciones ideológicas por las cuales los proletarios perdieron la fe en esta organización, sino es entregar los designios de la COB a la Conalcam, a los idearios cocaleros. Eso significa que los obreros asumen como suyas las demandas cocaleras, que los intereses políticos de los cocaleros –el libre comercio de la coca– ahora son también los de los trabajadores.

La COB está perdida, anda sin rumbo, ya no tiene más propuestas propias como en aquellos viejos tiempos que aportaba y participaba de un rico debate democrático y de posiciones ideológicas. No tiene planes sindicales. Ante esa ausencia apoya cuestiones coyunturales como el “proceso de cambio”, una propuesta gubernamental sin pies ni cabeza, hueca de contenido programático, en el que pretende participar negociando la candidatura de la vicepresidencia en las siguiente elecciones, probablemente para uno de sus ejecutivos. No es lo mismo negociar cargos políticos que perseguir el ideal político de un “gobierno de los obreros”, planteada por la famosa Tesis de Pulacayo como postulado de los proletarios. Nada cambia cuando los trabajadores asumen como diputados, ministros o funcionarios públicos. Las muestras están ahí. Pedro Montes, minero y exejecutivo de la COB, ahora parlamentario, no aporta para nada en bien de los proletarios o aquel ejecutivo de la Comibol, ávido exdirigente sindical que ahora sólo se ocupa de mejorar su situación personal. Guido Mitma, que retornó a las bases sindicales, hizo bien en pretender distanciarse del Gobierno, en intentar devolverle su independencia sindical y política.

Muy a pesar de los mineros, éstos ya no representan la vanguardia sindical. Han sido superados al haber quedado disminuidos con la relocalización en 1985. Si contamos con los dedos de la mano, sólo Huanuni y Colquiri son representativos. Ya no hay más sindicatos mineros en la COB, ya no reúne en su seno a los proletarios, a genuinos trabajadores como fabriles, constructores, hasta canillitas. Ahora está integrada por sectores corporativos como cocaleros, transportistas, cooperativistas mineros, comerciantes, con intereses que difieren diametralmente a la de los proletarios. Se cambió el proletarismo por el corporativismo que linda de pleno con un liberalismo primitivo.

Jaime D’Mare C. es periodista.

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