Guerra de hombres fuertes vs. mujeres mediadoras

lunes, 16 de abril de 2018 · 00:05

Después de 17 años de la aprobación de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre Mujeres, Paz y Seguridad, y siendo imprescindibles para lograr una paz sostenible y duradera, las mujeres no tienen (apenas) un papel significativo en la mesa de negociación (que marca los elementos esenciales de los acuerdos de paz) o en la mediación entre las partes en conflicto.

Los datos son claros: un estudio de Naciones Unidas sobre la presencia y la influencia de las mujeres en los acuerdos de paz señala que sólo un 2% de los jefes mediadores son mujeres, sólo el 9% de los negociadores, y tan solo el 4% de los firmantes de paz. 

Tras algunos progresos iniciales, en los últimos años ha disminuido el número de mujeres que participan en mediaciones; ha bajado el número de peticiones para incluir el expertise de género; y ha decrecido el número de disposiciones legales con perspectiva de género en los acuerdos de paz.

En este contexto, el acuerdo de paz de Colombia es histórico y un modelo a seguir en términos de la perspectiva de género. Para impulsar la presencia de mujeres en todo el ciclo de resolución de los conflictos, en los últimos años se han creado  redes de mujeres mediadoras.

 En abril de 2015, se creaba en Oslo la red nórdica de mujeres mediadoras;  en 2016, se constituía la red de mujeres africanas y en octubre de 2017 se produjo el lanzamiento de la Red Mediterránea de Mujeres Mediadoras. Las tres redes mencionadas incluyen a mujeres de un total de 80 países, con muy diversos perfiles.

 Del 21 al 23 de marzo, un grupo de representantes de estas redes de mujeres mediadoras, y de otras que están en proceso de creación se reunieron en Oslo, gracias al impulso y el  liderazgo de la redes noruega y nórdica, para dar los primeros pasos de una futura red global o “coalición de redes” de mujeres mediadoras que podría ver la luz en 2019. 

Una red global, que contribuirá al apoyo mutuo y al intercambio de buenas prácticas y de expertise entre mujeres mediadoras y entre redes, tiene un claro valor añadido: la promoción de la igualdad de género, y también de la paz y la seguridad, son objetivos globales que requieren de respuestas globales, junto con actuaciones locales y sobre el terreno. La suma de conocimiento y experiencia en una red global tiene un enorme potencial.

En su línea estratégica de dar preeminencia a la prevención y la mediación como tareas prioritarias del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el secretario general Antonio Guterres creó, el pasado mes de septiembre, un consejo asesor de alto nivel en mediación, compuesto por 18 líderes globales, de los cuales nueve son mujeres. 

La Nobel de la Paz liberiana Leymah  Gbowee, la expresidenta de Finlandia Tarja Halonen, la luchadora por los derechos humanos Graca Machel, o la expresidenta Michelle Bachelet, entre otras, forman parte de este órgano que debe asesorar al Secretario General sobre posibles iniciativas de mediación. 

Mientras algunos “hombres fuertes” como Vladimir Putin o Donald Trump practican guerras híbridas y comerciales, las mujeres suman fuerzas y aúnan estrategias para lograr su participación activa en la prevención de conflictos y en la construcción de la paz. Los objetivos 5 (igualdad de género) y  16 (paz, justicia e instituciones fuertes) de la agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenibe (ODS) no podrán alcanzarse si esto no sucede.

Marco Antonio Barroso Mendizábal es abogado, diplomático y catedrático.

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