Nuevos billetes, ¿nueva política monetaria?

Nuevos billetes, ¿nueva política monetaria?
Nuevos billetes, ¿nueva política monetaria?
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miércoles, 09 de mayo de 2018 · 00:06

La introducción de billetes con un nuevo diseño por el BCB ha causado más ruido que el que se justifica. Esta introducción es esencialmente una medida técnica, recomendada ya hace años por expertos en la seguridad de ese medio de pago. En efecto, para evitar falsificaciones aconsejan cambiar periódicamente el diseño de los billetes. 

Lo que debía ser una medida mayormente técnica ha estado acompañada por una gran alharaca, con muchos bombos y platillos y con la presencia del Presidente del Estado Plurinacional. Ese alboroto es el que ha creado susceptibilidades. No hay razón alguna para pensar que los nuevos billetes tendrán efectos inflacionarios.

  Las imágenes de los nuevos billetes pueden parecer kitsch a los que estaban acostumbrados a la sobriedad  de los antiguos, pero ese es un detalle sin mayor importancia para la economía. El debate sobre la ortografía del nombre del líder guaraní es igualmente  ocioso.  

Ha preocupado también el costo de la impresión de billetes que, sin duda es alto, pero que será recuperado sin mayor esfuerzo. Los billetes son un pasivo sin costo para el BCB, salvo el de su impresión. Su contra cuenta son activos que le generan ingresos. La emisión de dinero le permite al BCB  acceder a recursos reales, que se lo llama señoreaje. 

El Banco Central  recibe señoreaje de dos maneras. La primera porque con los billetes, que le cuestan solamente imprimirlos, puede adquirir bienes y, especialmente, servicios, en su mayor parte destinados al Gobierno. La segunda porque sus activos, contraparte de los billetes, le generan un rendimiento, ya sea por las reservas internacionales o ya sea por los créditos al sector público no financiero, y aún por los financiamientos al sector privado, cuando los hay. El señoreaje es tanto más importante por el monopolio que tiene el BCB en la emisión de dinero. Al final del año, el señoreaje se traspasa, aunque no enteramente, al Tesoro del Estado. 

  Si bien el costo de impresión se recuperará rápidamente, queda la pregunta de si la economía nacional requiere todavía de tantos billetes. Los billetes son un instrumento de pago pero no son el único. Para los que tienen una cuenta bancaria hay otros instrumentos como cheques, tarjetas de débito y de crédito, así como transferencias electrónicas. De hecho, sería deseable una mayor bancarización del país y mayor uso de los instrumentos mencionados. 

 Las innovaciones en la tecnología de sistemas de pago han sido notables en los años recientes y en el país estamos un poco atrasados en esa materia, aún en comparación con países como Kenia, en África.

En los países de economía avanzada se habla ya de sustituir completamente a los billetes. Sin embargo, dado el amplio sector informal del país, los billetes seguirán siendo por un tiempo el instrumento del sistema de pagos más empleado, pero esto pudiera cambiar.

Si vamos a tener cambios en el uso del dinero, ellos deben ser graduales, insistiendo primero en la educación financiera. Una reciente experiencia de la India de recoger los billetes para sustituirlos por cuentas bancarias tuvo efectos muy negativos, que casi paralizan a la economía. En Venezuela también se trató de hacer lo mismo pero por razones diferentes a las de la India.  Como nada le sale bien a Maduro, su recogida de billetes fue un fracaso. 

Así como se ha innovado con los billetes, ¿no sería también hora de repensar la política monetaria? Ella necesita un aggiornamento y que se alinee con lo que han estado haciendo desde hace varios años los países vecinos. Valdría la pena repensar si el tipo de cambio fijo es el idóneo y si vale la pena seguir empleando en nuestra programación monetaria la venerable aproximación monetaria a la balanza de pagos (que tiene más de 40 años). Con tipo de cambio flexible, la política monetaria ganaría, no sólo en eficacia, sino también en independencia, lo que debiera ser música para los oídos de nuestro presidente vitalicio y de sus adláteres.

Juan Antonio Morales es profesor de la Universidad Católica Boliviana y expresidente del Banco Central de Bolivia.  

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