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Agustín Echalar Ascarrunz
La curva recta

Un escupitajo al Estado Plurinacional

Un escupitajo al Estado Plurinacional
El que un magistrado del Tribunal Constitucional  escupa a un diputado nacional es, sin lugar a dudas, un hecho inusual en cualquier país del mundo. El que luego un diputado de la misma bancada del "escupido” amenace con un juicio por intento de asesinato al "escupidor”, porque éste vive con el VIH, es más que inusual, y el que la condición de salud del dueño de la saliva haya sido dada a conocer un par de años antes, nada menos que por el Ministro de Salud, es francamente inaudito. 
 
Ése es un retrato fidedigno del estado de cosas en el Estado Plurinacional del hermano presidente Evo Morales.  Aquí vale la pena recalcar que todos los actores de este sainete sórdido y de muy mal gusto son, de una manera u otra, gente del Movimiento Al Socialismo, incluyendo el magistrado Cusi, que fue elegido como tal promovido por el partido de gobierno. 
 
 Vayamos por partes. El magistrado Cusi es una persona bastante sui géneris. Debe su perdida posición a las simpatías que él tenía por el MAS y al absurdo sistema de elección de jueces que fue impuesto en nuestro país como primicia mundial. Cusi fue el más votado para el Consejo de la Magistratura, aunque los votos blancos y nulos superaron ampliamente la preferencia que por él demostró el electorado. Por lo demás, su relativo triunfo se debió, ante todo, al atuendo, poncho y sombrero campesino  que él portaba en su foto insertada en la papeleta electoral.
 
 De hecho, las declaraciones de Cusi respecto a que él veía en coca los casos para emitir
sentencia  debieron haberle costado un juicio de responsabilidades y su alejamiento del cargo al que había sido elegido. Eso no preocupó a nadie en el Gobierno, porque es posible que lo único que interesaba en ese momento era que un magistrado como Cusi debía ser servil a la causa del proceso de cambio. Cuando Cusi demostró ser respondón, las cosas cambiaron y el exótico juez indígena se convirtió en enemigo del régimen.
 
Lo interesante de este caso es que en el mismo no hay arte ni parte de la oposición, ni del imperio, ni del capitalismo, más allá de que en el camino los opositores a Evo pudieran alegrarse de ver un escollo en el intento homogenizante del gobierno, y pudieran hasta respaldar al magistrado caído en desgracia.
 
La triste historia de Cusi muestra hasta dónde pueden llegar los actuales poderosos cuando sienten que sus planes pueden ser perjudicados, el extremo de que un Ministro de Salud, médico titulado, contravenga la ley y publicite el estado de salud de una persona; que encima diga falsamente que esa condición es un peligro para la salud pública, es un extremo que debió ser fuertemente sancionado y no premiado, como sucedió. Esa acción puso en evidencia que lo que hizo fue acatar órdenes que venían de más arriba.
 
Volviendo a la semana pasada, la presidenta de los Diputados, la doctora Montaño, ha dicho que el escupitajo de Cusi era un escupitajo a todos los diputados (aclaremos, a todos los diputados masistas), y tiene razón, pero se quedó corta, porque el salivazo llegó en realidad hasta la otra acera de la plaza Murillo, al menos así lo leyeron muchas personas que sienten el abuso de poder, y la falta de justicia que campean en estos tiempos de bonanza económica y chatura moral, y se alegraron.
 
Estos 11 años han sido, en términos económicos, los mejores 11 años de la vida del país, nunca hubo tanto dinero; pero, hay críticas serias y solventes que reclaman el que la bonanza no hubiera sido aprovechada adecuadamente, que sostienen que de alguna manera ésta hubiera sido rifada. Es posible que no sólo esté pasando eso con lo material, sino con el capital ético y moral del Gobierno. Los abusos de poder, la manipulación de la justicia, son tremendamente corrosivos.
 
Agustín Echalar Ascarrunz es operador de turismo.
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