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Agustín Echalar Ascarrunz

El caso de la señora Ch y sus víctimas

El caso de la señora Ch y sus víctimas
La increíble historia de la señora Ch que fue llevada en vida a una funeraria por su propia hija ha conmovido a toda la ciudad y posiblemente al país. Y no es para menos, el episodio tiene todo para una historia surrealista, o del realismo mágico, y mucho que parece desamor.
 
La hija, el yerno y una hermana de la señora, que luego de ser reingresada en el nosocomio del que salió, han sido detenidos y todavía guardan reclusión. La buena mujer ha fallecido y los medios y las redes sociales se han llenado de comentarios respecto al tema, muchos solidarios a la señora, otros fulminantemente condenatorios a sus parientes inmediatos y a la funeraria que recibió a la moribunda.
 
La molestia por un acto, que por lo menos a primera vista parece ser de un desapego a la progenitora que casi no tuviera parangón, es comprensible; es más, es saludable que la sociedad todavía crea que a los padres se les debe respeto, cariño, afecto  y que se los debe cuidar hasta su último suspiro.
 
Sin embargo, más allá de esas consideraciones morales y afectivas, quepa preguntarse si es que la hija y el yerno cometieron un delito que merezca su privación de libertad, peor aún que ésta sea una detención preventiva, uno de los cánceres de nuestro sistema jurídico.
 
Vayamos por partes. Lo primero que se necesita para iniciar un juicio a una persona es que ésta haya cometido un delito o que por lo menos se sospeche que lo haya cometido, y que existan los elementos suficientes para suponer aquello.
 
Y toca preguntarse cuál fue el delito que la hija y su esposo cometieron, y aunque por el disgusto alguien pudiera pensar que eso es casi un asesinato o un intento, las circunstancias pueden demostrar lo contrario. Es difícil encontrar un motivo que no sea el que el fiscal que atendió el caso, esgrimió tal vez en forma chapucera. 
 
La señora estaba en estado terminal e inconsciente;  si sus parientes hubieran querido matarla, lo hubieran podido hacer de una manera mucho más eficiente. Estamos hablando de una persona que apenas podía respirar. La escena por demás sórdida de llevar a una moribunda a una funeraria, el hecho que ésta sea recibida en la funeraria a la espera del fatal desenlace -reitero- puede causar la mayor de las indignaciones, pero no es ni un asesinato, ni el intento de uno.
 
¿Qué hacer si un pariente en estado de inconsciencia es desahuciado en un hospital? ¿Puede el nosocomio permitir que sus parientes se lleven al "protodifunto”? ¿Hace diferencia en una persona inconsciente que se la lleve a uno u otro lugar? ¿No se está condenando en este caso un aspecto meramente estético de la muerte o del trato a un moribundo? ¿Cómo anda en nuestro país la jurisdicción para cuidar a personas que han perdido la conciencia? ¿En qué medida toma su responsabilidad el Estado? Una ley que dice genéricamente que los hijos deben cuidar y asistir a sus padres no es suficiente.
 
Una situación como ésta debe ser profundamente investigada. Aquí no hay móviles claros para la comisión de un delito, tampoco un momento de violencia. Mucho me temo que este es un trabajo que debe involucrar más a psicólogos que a juristas.  No creo que se deba descartar a priori un caso de maltrato; sin embargo, también esto debe ser probado.
 
Mientras tanto, no sabemos si la señora en cuestión sufrió algo debido a la infausta decisión tomada por sus parientes y a la estupidez del personal o de los dueños de la funeraria, lo que sí sabemos es que cuatro personas están siendo injustamente privadas de su libertad. 
 
La presunción de inocencia debería obligar al sistema judicial a aplicar la detención preventiva sólo en casos excepcionales. En un caso como éste, en el que difícilmente se puede ver móviles de interés de ninguna índole de parte de los acusados, su detención es un enorme abuso.
 
Irónicamente, es posible que las verdaderas víctimas de esta triste historia sean la hija, la hermana, el yerno y el empleado de la funeraria.  

Agustín Echalar Ascarrunz es operador de turismo.
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