Ventana al mundo

230 años de la Constitución de EEUU

lunes, 18 de septiembre de 2017 · 12:00:00 a.m.
La Constitución de los Estados Unidos de América -ley suprema de la nación del norte y uno de los documentos clave de la historia política del mundo occidental- fue aprobada el  17 de septiembre de 1787 (hace 230 años) y  ratificada el 21 de junio de 1788. Finalmente, se hizo efectiva al promulgarse el 4 de marzo de 1789. 
 
Las 13 colonias originales de ese entonces decidieron ser libres el 4 de julio de 1776. Esta vital voluntad marcó el inicio de la lucha contra el Imperio británico. Recién en septiembre de 1783, mediante la firma del Tratado de París, EEUU  pudo sacudirse el yugo colonial al ser reconocida su independencia por la corona inglesa.  Había que darle un cuerpo legal al flamante país y con mayor solidez  de lo que el general George  Washington definió como "lazos de arena”: los Artículos de la Confederación y la Unión Perpetua, vigentes desde 1781 a partir de la ratificación del estado de Maryland.  Fue así como se convocó una Asamblea Constituyente con participación de los 13 estados partes.   Cincuenta y cinco  delegados se reunieron desde el 25 de mayo de 1787 en la ciudad de Filadelfia; el 17 de septiembre el nuevo cuerpo legal quedó redactado y firmado. El proceso de  ratificación tomó su tiempo,  pero es ese 17 de septiembre de 1787 el hito histórico recordado como aniversario.  
 
La Constitución republicana moderna  más antigua del mundo democrático ha sido adaptada por muchas naciones en América y otras latitudes. Este precioso texto, con las 27 enmiendas que fueron introducidas para adecuarlo a sucesivas épocas y cambios naturales,  mantiene vigente su capacidad para resolver conflictos entre poderes estatales y gobernar adecuadamente. La Carta de Derechos de los Estados Unidos (Bill of Rights) es el nombre colectivo otorgado a las primeras 10 enmiendas -aprobadas el 15 de diciembre de 1791- que pasaron a ser parte de la Constitución.
 
Ni cabe ni hay espacio aquí para comentar los alcances de la Constitución federal estadounidense y sus modalidades;  sólo quería recordar el instante  aquél cuando los delegados constituyentes  firmaron ese histórico instrumento, cuyo preámbulo dice: "Nosotros, el pueblo de los Estados Unidos, a  fin de formar una unión más perfecta, establecer la justicia, asegurar la tranquilidad interna, proporcionar los medios de defensa común, promover el bienestar general y asegurar para nosotros mismos y para nuestros descendientes los beneficios de la libertad, establecemos y sancionamos esta Constitución para los Estados Unidos de  América”.
 
Sobre la base de su ley fundamental los Estados Unidos iniciaron un desarrollo y una expansión territorial que los transformó en la nación más poderosa del globo. Sus padres fundadores tuvieron la sabiduría de los tiempos para conciliar unidad y  diversidad con visión de futuro.  La  Constitución  norteamericana  soportó incluso una cruenta  guerra  interna (1861-1865) que impidió la  secesión de los estados sureños pro esclavistas. El conflicto fratricida terminó siendo el fuego final que templó el acero legal y político de esa gran república, que algunos acusan de "imperialista” mientras otros la vemos como símbolo de libertad.
 
El histórico documento de 1787  ha sido sostén del progreso y de la sólida institucionalidad de EEUU.  Más allá de problemas internos o de mediocres administraciones, el sistema constitucional de control y equilibrio de poderes -sumado con la alternancia en el gobierno- ha permitido que la democracia persista. Así seguirá siendo, sea quien sea el mandante de turno.

Agustín Saavedra Weise es economista y politólogo - www.agustinsaavedraweise.com

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