Economía de papel

El 4,5%

sábado, 21 de octubre de 2017 · 00:00
El segundo aguinaldo genera suspenso, expectativa: deseos de gastarlo para unos; deseos de no pagarlo para otros. Al crearlo se lo presentó como una forma de retribuir el aumento de la productividad sin convertir esa retribución en un incentivo.
 
 Lo cierto es que no puede incentivar a producir más porque la gente no relaciona su trabajo con el aumento de la producción nacional o, simplemente, realiza un trabajo como una forma de ganarse la vida. Se debe tomar en cuenta también que está destinado únicamente a las personas que aparecen en un planilla (o, máximo, incluye a las empleadas domésticas). La gran mayoría, un 80% o más, de los trabajadores en la economía nacional no lo perciben  y poco les puede llamar la atención un doble aguinaldo.
 
  Aparte del grado de insensibilidad que puede tenerse respecto al aumento de la producción nacional y del aporte individual a la productividad, el ofrecimiento, y el pago que se hizo de un segundo aguinaldo ha sido más de carácter político, esto es para ganar apoyo de los asalariados.
 
  Para que sea un verdadero incentivo al incremento de la productividad se tiene que percibir que el esfuerzo de cada uno de los ciudadanos contribuye a ese incremento y que al lograrlo, el segundo aguinaldo será sentido como el resultado de ese esfuerzo adicional. Nada de esto ocurre.
 
  También se debe tomar en cuenta que una gran parte de los trabajadores que son elegibles para el segundo aguinaldo se encuentran en el sector público  y es muy difícil esperar que en este sector se generen formas de medir la productividad. Si se paga lo recibirán con regocijo, pero, ¿cuánto se puso para merecerlo? Difícil saberlo.
 
  Lo que prueban las palabras del presidente Morales, quien para curarse en sano ya declaró que existe la posibilidad de que no se pague, es que el aumento del PIB no está en las manos de los bolivianos. Si las exportaciones estarían en bonanza, el resultado de un mayor crecimiento del PIB sería automático.
 
  No hay una base productiva sólida como para garantizar que es el esfuerzo de los bolivianos el que hace crecer el PIB. La economía boliviana crecerá este año como lo hizo el año pasado, por el impulso que dieron hasta 2014 el gran crecimiento de las exportaciones de gas y minerales, que todavía se deja sentir por las dimensiones que alcanzó.
 
 Más aún, hay que destacar un crecimiento de las exportaciones de grandes dimensiones, respecto a una pequeña economía que nunca recibió tantos recursos, y que no pueden dejar de estimular una tasa de crecimiento positivo. Todo indica que el segundo aguinaldo no será una realidad este año. La tasa de crecimiento del PIB que publique el INE estará por debajo del 4,5%.
 
Alberto Bonadona Cossío es economista.
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