Quien calla otorga

El rollo del desarrollo

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sábado, 10 de febrero de 2018 · 00:06

No es cosa reciente: la palabra “desarrollo” está desprestigiada, ha sido vapuleada, zarandeada, repudiada y exiliada por quienes consideran que durante las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, lo que tuvimos fue un desarrollismo caracterizado por cemento, elefantes blancos y corrupción.


 A principios de la década de 1960 el agrónomo francés René Dumont, en alguno de sus múltiples libros, le puso apellido: “el mal desarrollo”. Luego vinieron los foros de Porto Alegre donde “desarrollo” se convirtió en una mala palabra y se proclamó la necesidad de “otro desarrollo” con calidad. 


 Naciones Unidas, casi siempre rezagada, trató de poner al día a su burocracia introduciendo los informes de “desarrollo humano” para diferenciarlo de aquel desarrollo que había promovido antes, que consistía en cifras y cantidades, pero no en la calidad de los resultados. Más adelante fue adaptando la etiqueta a las nuevas necesidades hasta llegar al “desarrollo humano sostenible con perspectiva de derechos”… Por supuesto: ¿de qué desarrollo podemos hablar si no partimos de los derechos humanos fundamentales?


 Sin embargo, cambiar la mentalidad de las instituciones no es fácil, por lo que las organizaciones de cooperación para el desarrollo fueron acumulando fracasos rotundos sobre todo en África, donde la capacidad local no podía resistir a las imposiciones de los desarrollistas, a pesar de las nuevas orientaciones.


 La FAO y la Unesco fueron pioneras en la década de 1970 en mostrar que los programas de desarrollo no podían ser sostenibles en el largo plazo si no contaban con la participación de los supuestos “beneficiarios” (otra mala palabra). Y demostraron que para que esa participación derivara en la apropiación de los procesos de desarrollo y la sostenibilidad con base en el potencial de las propias comunidades, era indispensable la comunicación, “otra comunicación para otro desarrollo”.


 De estos temas estuvimos debatiendo a principios de febrero en Cusco en el Seminario Internacional Desarrollo y Comunicación: Reflexiones desde el Ande, organizado por la dinámica profesora Virginia Gonzales Pari de la Facultad de Educación y Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de San Antonio Abad de Cusco (UNSAAC), con el apoyo del Centro Bartolomé de Las Casas y de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).


 Me tocó la ponencia inaugural en el Centro de Convenciones, de manera que tuve la oportunidad de rayar la cancha y tomar el pulso a los más de 200 participantes interesados en el tema. Los ponentes de Perú, Chile y Bolivia (José Luis Aguirre y Erick Torrico Villanueva), intervinieron en los diferentes ejes temáticos para ofrecer una visión actualizada de la comunicación entendida como proceso de intercambio de saberes y no como difusión de mensajes o visibilidad institucional.  


 Varios de los expositores hicimos hincapié en la necesidad de no confundir información con comunicación, porque esa confusión tan generalizada es la que ha llevado a que el desarrollo busque visibilidad antes que sostenibilidad y participación. Otros ponentes describieron hermosas experiencias de desarrollo agrícola basadas en la recuperación de conocimientos locales y vincularon esas prácticas a los ejes temáticos de derecho a la comunicación, comunicación intercultural, medios comunitarios, gobernabilidad, gestión de conflictos y de riesgos, etcétera. 


 Lo que quedó claro al final del evento es que mientras los gobiernos y las propias agencias de Naciones Unidas pierden el capital de conocimiento que habían acumulado durante décadas cuando impulsaron programas de comunicación para el desarrollo y cambio social, hay universidades en varios países de América Latina que están recuperando ese énfasis en su trabajo teórico y también en su práctica social urbana y rural. Y sobre todo, hay comunidades que no cejan en el empeño de conservar y desarrollar los conocimientos ancestrales para compartirlos en procesos de comunicación participativa.
 
Alfonso Gumucio Dagron es comunicador social, experto en comunicación para el desarrollo.

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