Tinku verbal

Ojalá no votes por tus posibles verdugos

domingo, 19 de noviembre de 2017 · 00:00

En serio, quería votar por alguno de los candidatos a magistrados. Por eso, seguí en silencio el proceso de convocatoria y selección hasta que me enteré que ante la ausencia de postulantes, un buen número de funcionarios fue impelido a presentarse. No estoy diciendo, por si acaso, que per se es malo ser servidor (como les gusta llamarse a los masistas). Estoy seguro que entre ellos y ellas hay gente leal a Bolivia antes que al masismo/evismo. 


Pero la desconfianza tiene su origen en las dos condiciones que repitieron (en tono amenaza) para ser funcionario: 1) no ser infiltrado de la derecha; y 2) ser “leal a muerte” a Evo Morales (ni siquiera al partido). Dudo que los leales a Bolivia se hayan presentado, no hay uno solo que haya enviado una mínima señal en ese sentido. Entonces, ¿qué confianza podemos tener en esos servidores de ayer que quieren ser nuestros jueces mañana?


Cuando mis sospechas están yendo a velocidad luz, mi conciencia los frena como luz roja de semáforo y me sugiere beneficio de duda. Bueno, es probable que entre ellos haya alguien con mente independiente, pese a haber servido a la “reencarnación” de Túpac Katari; pero otra vez me asalta la desconfianza cuando recuerdo que este modelo masista de justicia ya fracasó en 2011. Los resultados desastrosos se ven cada día y fueron admitidos por los mismos responsables de la calamidad. 


Me animé un poco a votar válido cuando la Universidad Pública aceptó participar con un equipo en la selección de postulantes, pero me desanimé rápidamente cuando leí las “inteligentes preguntas” que formuló para medir los conocimientos de los candidatos. Menos mal que la UMSA se retiró, dije ese mismo día que dos universitarios bromearon en el curso: “Andrés, en los exámenes debías hacernos esas preguntas nivel magistrados”.    


Mi desconfianza subió de la Tierra a Júpiter al revisar los casi 12 años de evismo y constatar que en 180 años de vida republicana ningún gobierno hizo tanto daño a la justicia en tan poco tiempo. 


Una tormenta de preguntas me atacó en busca de una esperanza o al menos una mínima explicación: ¿Resolverá el MAS esta vez la crisis de la justicia si no lo hizo en 12 años? ¿Cómo creer al partido de gobierno si ya fracasó estrepitosamente en esta materia? ¿Conviene al Régimen que haya justicia en Bolivia? ¿Qué clase de jueces quiere el Presidente que viola la Constitución y convoca a sus fanáticos a desobedecer el mandato popular? 


Las respuestas me condujeron a una posibilidad que cada día se hace más real: el partido de gobierno quiere jueces que garanticen con la “habilidad” de un leguleyo el fin de la democracia y den la bienvenida a la dictadura disfrazada de legal, en cumplimiento estricto del deseo de su ídolo. 


“El partido de gobierno no votará, sino vos”, me reflexiona repentinamente mi subconsciente cada vez que llego a esa conclusión; pero mi conciencia replica de inmediato: “el partido de gobierno ya votó por la lista en la Asamblea Legislativa, sólo requiere tu aval en una especie de suerte sin blanca”.   


En serio, estaba a punto de hacer caso a mi subconsciente, pero justo ese día escuché decir al Presidente que “la independencia de poderes es una doctrina del Imperio”. ¿Cómo reaccionar ante esa prueba irrefutable? Evo Morales quiere jueces sometidos, magistrados que conviertan en ley sus deseos y no hagan respetar los principios democráticos ni las garantías constitucionales, menos los derechos humanos. 


Ese día quedó clarísimo que el Régimen no quiere tribunales para administrar justicia, sino para perseguir a los que piensan diferente y para encarcelar opositores (y también a los suyos, pero sólo para disimular por un tiempo).


Por las razones expuestas, el próximo 3 de diciembre no votaré por los posibles verdugos de la democracia y de los que piensan; votaré por la democracia, votaré nulo.
  
Andrés Gómez Vela es periodista.

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