Tinku verbal

Cuando se corrompe o falla el fiscal, comienza el calvario

domingo, 09 de julio de 2017 · 12:00:00 a.m.
Enhorabuena que la Policía haya hecho bien su trabajo en el caso de Reynaldo Ramírez Vale, condenado injustamente a 30 años de presidio sin derecho a indulto por un delito que no cometió. Hoy está libre, aunque estuvo dos años en la cárcel por culpa del fiscal Marcelo Delgadillo y los jueces Mery Yanet Mojica y Alberto Luis Paz. 
 
Pero la injusticia no comienza en la condena, sino en la imputación y la acusación del fiscal. Como ejemplo, les voy a contar un caso real. Este hecho sucedió en Pocoata, Potosí, en febrero de 2013, días de Carnaval.  Una señorita menor de edad (aquella vez) acusó a una veintena de jóvenes de haberla violado; inventó el hecho para evitar el castigo de su padre por haber desaparecido esa noche por unas horas con su novio.
 
Un policía y una funcionaria de la Alcaldía de Pocoata, ambos ineptos (por no decir otra cosa), tomaron declaraciones a la chica y a su amiga. De los supuestos  20  jóvenes, tres se presentaron voluntariamente ante el fiscal en Colquechaca, Potosí, para defender su inocencia. El fiscal no hizo ninguna investigación más, ni siquiera solicitó certificado forense; pero pidió detención preventiva para los tres únicos que se presentaron y para un cuarto que apareció de pura casualidad.
 
Como no investigaba el fiscal, otra gente hizo su trabajo. Y descubrió que la chica convocó aquella noche a sus amigos a curar el chaqui. Se encontraron en la plaza de Pocoata y comenzaron a beber alcohol en el kiosco. En la misma plaza, pero en otro lado, estaban cuatro jóvenes, quienes, cuando comenzó a llover, se fueron al kiosco, donde coincidieron con la chica, dos amigas, tres primos de ella y dos hombres. 
 
Juntos tomaron unos tragos. Y la chica ya estaba muy borracha, a tal punto que confundía a la gente, según la declaración de su amiga ante el fiscal. "Creyendo que era su hermana, me dijo: Dormite en mi cama para que el papá no se dé cuenta, no llegaré a la casa esta noche”, declaró la amiga. Es decir, ya no reconocía ni a su propia familia. 
 
A eso de la medianoche, ella se fue con sus amigos y sus amigas. Dos de los otros cuatro jóvenes se fueron en otra dirección. Y dos acompañaron a la comitiva de la chica. Éstos al verla tan borracha pidieron llevarla a su casa, pero en ese trayecto apareció su novio y se la llevó por la fuerza.  
 
Los dos que se quedaron fueron a buscar al padre para informarle que su hija estaba muy ebria y que "se la llevaron hacia abajo”. Encontraron al hombre cuando se recogía con su esposa, ambos ebrios, y le contaron lo que pasó. En ese momento, apareció un señor que terció en la charla. 
 
Al escuchar lo sucedido, el padre dijo que su hija estaba en casa, a donde se dirigió con el señor que apareció accidentalmente, y descubrió que en la cama había unas almohadas que reemplazaban el cuerpo de su hija. Recién se alarmó y la buscó. Minutos después la encontraron, a pocos metros, sin ningún rasguño ni siquiera despeinada. 
 
Días después, padre e hija denunciaron el supuesto caso de violación. Su madre obligó al médico a que le dé un certificado. El fiscal, sin haber analizado ni leído las declaraciones, pidió detención preventiva para los dos jóvenes que se habían ido esa noche en otra dirección, para los otros dos que habían ido a informar al padre y para el señor que apareció accidentalmente. De los otros 15 ni noticias. No llegaron a la cárcel porque destituyeron al fiscal por corrupto.
 
Ya pasaron cuatro años y cinco meses de la falsa denuncia y también ya pasaron cuatro fiscales por Colquechaca y ninguno investigó. Es más, uno de ellos acusó. No prosperó porque los inocentes ganaron una acción de libertad.  El actual fiscal, Osmar Téllez Maldonado, respondió que "ya no puede hacer nada, que ya está la acusación”, pese a que el caso ya prescribió. Es decir, ratificó y avaló el mal trabajo, la corrupción y la injusticia cometida por sus antecesores.
 
Por esta falsedad, esa gente inocente ya gastó al menos 100 mil bolivianos. El señor que apareció accidentalmente es pobre y ya perdió como 20.000, todo porque al fiscal no le dio la gana de hacer su trabajo.
 
¿Cuántos Reynaldos Ramírez habrá en las cárceles? ¿Cuántos estarán en riesgo porque fiscales y jueces se corrompen o no distinguen la ley de la justicia?
   
Andrés Gómez Vela es periodista.  
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