Hablando de energía

¿Continuará apagado el faro?

viernes, 09 de febrero de 2018 · 00:07

Desde su creación, Petróleos Mexicanos (PEMEX) se convirtió en una especie de faro ideológico, metodológico y procedimental para la industria petrolera estatal latinoamericana. La reforma energética que adoptó el Gobierno mexicano para  dar apertura al capital privado, buscando la competencia y el crecimiento de la industria, apagaron las luces del faro que había sido PEMEX desde 1936.


 En la nueva política, PEMEX deja de ser una empresa estatal con características monopólicas y se convierte en un actor más de la industria. En el  upstream (exploración y explotación de hidrocarburos) la nueva política prevé el ingreso del capital privado y estatal. Así PEMEX se convierte en una empresa más que, conjuntamente con otras, puede participar en los procesos de licitación llamados Ronda. Inclusive es posible la operación por actores privados en campos ya descubiertos.


 Lo anterior no libera a PEMEX de tener como objetivo principal el abastecimiento interno de hidrocarburos y derivados actualmente y en un futuro hasta 2025.


  Atendiendo este mandato general, PEMEX ha solicitado a su gobierno que  le dote de áreas de exploración, producción (extracción) y se le asigne reservas probadas y posibles de hidrocarburos hasta la fecha, y que además que se le permita participar en futuras licitaciones, al igual que cualquier otra empresa petrolera.


 El proceso de atender los requerimientos de PEMEX y las asignaciones respectivas con las que dotó el Gobierno al nuevo PEMEX es conocida como la Ronda 0.


 PEMEX entra al nuevo escenario petrolero mexicano dotada de un portafolio balanceado de proyectos tanto en áreas de extracción como en exploración. Con las primeras 120 asignaciones entregadas a PEMEX, se cubre el 71% de la producción actual de petróleo y el 73% de la producción nacional de gas natural. A cambio se le asigna la responsabilidad de producir por lo menos 2,5 millones de barriles de petróleo por día hasta el 2025.


 Habiéndose delimitado las áreas y responsabilidades de PEMEX y de acuerdo con un  cronograma previamente establecido, se inició el proceso de licitación de áreas denominado Ronda 1.


 En general, todo el programa de reforma del sector energético mexicano se completó cuando el mercado de hidrocarburos ya empezaba a mostrar signos serios de caída de precios. Cuando se realizó la Ronda 1, esta tendencia a la baja de precios era ya evidente, por este motivo la Ronda 1 tuvo resultados modestos. Del total de áreas ofertadas, tan sólo seis fueron otorgadas por falta de interés de las compañías petroleras.


 Este hecho determinó que se revisen el cronograma, el programa y las especificaciones de las rondas en general para acordar un programa de exploración de cinco años. Después de un cuidadoso análisis general se dio inicio con la Ronda 2 y la 4.


Esta ronda concluyó la primera semana de febrero con resultados que superaron las expectativas del Gobierno. La mayoría fueron ganadas por Shell. Además, empresas estatales de Tailandia, Malasia y Qatar agarradas de la mano de Shell, también obtuvieron licencias.


 Se estima que 93.000 millones de dólares serán invertidos en las aéreas otorgadas en esta ronda. Adicionalmente, las compañías beneficiadas pagaron bonos que en esta ocasión alcanzaron los 525 millones de dólares.


 La reforma constitucional de 2013 para el sector de hidrocarburos señaló que su exploración y explotación debe ser realizada con contratos. A su vez, se expidió la Ley de ingresos sobre hidrocarburos que estipula que las condiciones económicas de carácter fiscal relativas a asignaciones y contratos serán definidas por la Secretaria de Hacienda y Crédito Público.


 Los tipos de contratos son: de licencia, de utilidad compartida, de producción compartida y de servicios.  Las condiciones económicas de estos contratos comienzan con bonos en efectivo para definir la licitación respectiva, diferentes regalías para los contratos de exploración y extracción, pagos diferentes por km2 de contratos de exploración, pagos diferentes por regalías por contratos de producción compartida y contratos de utilidad compartida.


 Los ingresos que define la ley son modestos e incluso se prevé que un contratista pueda plantear el pago de regalías en circunstancias especiales. Asimismo, para estimular la participación privada y la competencia se han eliminado una serie de requerimientos, y procedimientos engorrosos.


 Es interesante anotar que en este proceso de apertura energética el Gobierno mexicano está estableciendo nuevos y modernos requerimientos, y regulaciones para el desarrollo de la industria en un clima de libre competencia. 


 Para estas nuevas características, es probable que las luces del faro de PEMEX se vuelvan a prender para orientar a las empresas petroleras estatales latinoamericanas en las mismas condiciones que ahora determina el mercado.


Carlos Miranda Pacheco es ingeniero y analista energético.

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