Hablemos de energía

Un poco de historia

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viernes, 04 de mayo de 2018 · 00:08

Hace unas semanas, la oposición del Gobierno publicó que recibió certificaciones oficiales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), informando que, evidentemente, el señor Álvaro García Linera, actual Vicepresidente (VP), se inscribió como alumno en la Facultad de Matemáticas, habiendo cursado 50 materias y aplazado en cuatro de ellas. 


 Como ha cursado tan sólo dos años, la UNAM indica que el señor García Linera no ha recibido ningún título académico de ésa prestigiosa casa de estudios. Esta información no ha sido públicamente aclarada ni desmentida.


Poco tiempo después, la prensa informa que el VP concedió una  entrevista a un canal venezolano de televisión, con audiencia continental, y que en dicha ocasión, muy suelto de cuerpo, cometió el terrible error de indicar que la Guerra del Chaco finalizó en 1936. Esta información tampoco ha sido aclarada o desmentida. 


 La poca gente que realmente aprecia al VP, tratando de salvarlo del  naufragio de su imagen, se aferra como a una tabla de salvación al reciente título de Doctor Honoris Causa otorgado por la Universidad Aquino de Santa Cruz, que acaba de recibir el VP, y a que sus aplazos en la UNAM han sido en historia, que no es su fuerte. 


El resto de la gente, que somos muchos, tratándose de un hombre de Estado, consideramos que ha cometido un imperdonable error. 


La Guerra del Chaco continúa siendo la mayor tragedia que ha sufrido nuestro pueblo. El conflicto se inició en 1932 y se dio por terminado con la declaración de paz suscrita por representantes de ambos países en Buenos Aires, en 1935. 


Por otro lado, en esa misma entrevista, el VP indicó, que la guerra había sido manipulada por las empresas petroleras Standard Oil y Shell por un conflicto de intereses.


No se conoce ninguna evidencia histórica que soporte lo anterior. Más bien, al contrario, en esa época, a raíz de las reuniones de empresas petroleras en el castillo de Ashnacarry Escocia,  en 1928,  la Shell, por Inglaterra, y Standard Oil, por USA, iniciaron la relación especial de entendimiento y cooperación que existe entre ambos países.  Por tanto, es muy poco probable que en esos años, justamente esas compañías, hubieran alentado un conflicto entre Bolivia y Paraguay, en total contradicción a las líneas adoptadas por sus respectivos gobiernos.


 El hecho que YPFB-Chaco esté perforando el duodécimo pozo en el campo Los Monos (LMS-X12) trae a colación nuevamente las actividades de la empresa  Standard. Esta compañía ingresó a Bolivia en 1926 y estuvo funcionando hasta 1936, cuando fue nacionalizada.  En los años previos a la Guerra del Chaco (1926-1932), desplegó una intensa actividad exploratoria, habiendo ubicado y mapeado más o menos 200 estructuras, que podrían contener en el subsuelo campos de hidrocarburos.  


 Todo este trabajo fue realizado en las serranías del Aguaragüe y sus estribaciones, desde Bermejo hasta el norte del Río Grande. No se hizo exploraciones en la llanura chaqueña. Perforando las mejores estructuras, rápidamente descubrió e inicio el desarrollo de los campos de Bermejo, Sanandita, Camatindi y Camiri.  La estructura de Los Monos, entre Sanandita y Villamontes, fue también ubicada pero no perforada por la Standard Oil, por ser muy estrecha y de escasa longitud.


YPFB perforó el pozo Los Monos LMS-X1 habiendo detectado delgadas arenas con  gas y petróleo a presión que no pudieron ser controlados. El pozo  no fue terminado por falta de expertisse y material adecuado.


Las incógnitas planteadas por el pozo LMS-X1 fueron los principales argumentos para lograr la primera participación privada después de la nacionalización Standard Oil.


Así, el 27 de septiembre de 1952, el  Gobierno firmó un contrato de  exploración y explotación de campos petroleros con el legendario petrolero tejano independiente Glenn McCarthy.  McCarthy, hasta el año 1955, perforó cinco pozos, todos sin éxito, con excepción de uno, donde encontró producción no comercial de gas. La concesionaria tentó otras estructuras al norte sin ningún éxito. McCarthy vendió sus intereses a la compañía Chaco Petroleum Corporation (Chaco Pet) y abandonó el país.


Chaco perforó hasta 1957 tres pozos adicionales sin encontrar producción comercial y devolvió el área.


YPFB reinició perforaciones en el campo el año 1970 y ha perforado hasta 1976 cinco pozos, todos improductivos. Ahora está perforando el LMS-X12, con objetivo final más profundo que el de los pozos anteriores.  


No deja de llamar la atención que no obstante haber perforado 11 pozos previos, al actual YPFB lo denomina LMS-X12, como si fuera un pozo A-3, siendo así que descubrió el pozo LMS-X1 y además ofrece una muy pequeña producción de gas en un nivel intermedio, denotando nuevamente la intención de enmascarar la falta de resultados de su política exploratoria. 


La parte positiva es que con el LMS-X12 piensa llegar hasta horizontes probadamente productores  en el Devónico, como lo señaló el Presidente Morales en su visita al pozo, utilizando su flamante léxico petrolero.
 
Carlos Miranda Pacheco es ingeniero y analista energético.

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