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¿Cuántas muertes más?

viernes, 12 de mayo de 2017 · 12:00:00 a.m.
Ya son por lo menos 36 muertos en Venezuela, la  mayoría de ellos asesinados por fuerzas del orden de la Guardia  Nacional Bolivariana o por paramilitares del régimen de Maduro. Lo más doloroso es que los más de ellos son jóvenes, algunos que ni siquiera llegaron a los 20 años.

¿Podrá entender el régimen, el dolor que causan a las familias, podrá comprender el dolor de las madres, de los hermanos y de toda la familia de esos chiquillos? ¿Cuántas vidas truncadas, cuántos sueños juveniles que se fueron al abismo? Es evidente que el poder cuando quiere reproducirse no para ante nada, ni siquiera es posible que tengan un poco de sensibilidad y entender que están matando  a sus compatriotas, a esos  jóvenes que tenían sueños promisorios para ellos y sus familias. 

 No hay nada en el corazón del poder, solamente existe el odio, la sed de revancha, la necesidad de eliminar al que osa pensar diferente. Duele que haya tantos poderosos que no tienen sensibilidad, que se olvidaron del corazón y que sólo se mueven por sus privilegios, por sus dogmas, por el intento de ser eternos en el poder, cueste lo que cueste, así sea la sangre de esos jóvenes.  No hay duda que esos poderes cuando quieren ser eternos se ciegan, no miran nada, sólo aplauden el asesinato. Son capaces de bailar, como lo hicieron al anunciar su posible  Asamblea Constituyente   henchidos de torpeza, cuando a pocos metros se estaba matando a jóvenes, cuando se estaba sacrificando a esos que quieren un futuro mejor para su país. 

Esos gobernantes son los que armados con su odio incitan a matar, ordenan la  eliminación  de los contrarios, de los diferentes, porque no admiten la diferencia, la diversidad, la libertad de pensamiento y de expresión. Pero, lo más duro es que esos jóvenes que han muerto ni siquiera son de la oposición, sino solamente son personas que quieren medicamentos,  alimentos, seguridad ciudadana y una vida en libertad.

 En Venezuela hay gases  lacrimógenos, balines, balas de paramilitares, pero no hay pan, no hay carne, no hay harina, leche ni  medicinas. Pero hay dinero a borbotones para controlar a los militares, son  éstos quienes están usufructuando de poder, ellos se  enriquecen mientras mucha gente acude a los basureros para conseguir algo de alimento.

 Es una paradoja que estos regímenes que se llaman de izquierda sean aliados de los militares, que basen su poder en la alianza con ellos. Así como también es una paradoja que estas izquierdas que reivindicaban la defensa de los derechos humanos, sean ellos quienes violan cotidianamente esos derechos humanos; cuando estaban en el llano  defendían los derechos humanos, la libertad de prensa, de expresión y de pensamiento, pero, no bien llegan al poder, ellos se dan la vuelta y expresan su verdadera fe, su verdadera alma, de ser autoritarios, y por ello violan todo lo que ellos antes defendían.

 Todas las revoluciones, todos los revolucionarios, actúan  de esa manera, en el llano defendieron todas la libertades, pero ni bien llegaron al poder, lo usaron y usan con violencia y represión para eliminar a todos los que consideran como sus enemigos, porque para ellos vale la lógica del amigo-enemigo, no se reconoce al adversario, sino que el único norte es eliminar al enemigo para construir su revolución.

 Toda revolución es autoritaria, la venezolana lo es, es más, ya llegó al extremo dictatorial. Con lógica stalinista no les interesa matar  a los jóvenes, es que no les interesa la vida, no valoran la vida, no respetan a la juventud;  el intento de avanzar en su utopía autoritaria sólo podrá ser posible  con muerte, con el asesinato de los enemigos. ¿Es que no era eso la dictadura proletaria del socialismo? Es que no se asesinaron a miles en la ex Unión Soviética, en los ex países del Este y en la propia Cuba?

  ¿Y en qué quedó todo eso? En miles de tumbas y en un tránsito al capitalismo, porque el socialismo fracasó en todo el mundo. Pero, más allá de socialismo o capitalismo, lo que no podemos ocultar es que en Venezuela a nombre de una  revolución y de dogmas añejos se está matando, se está asesinando a jóvenes, se están eliminando todas las libertades democráticas; las libertades de prensa, de pensamiento y de expresión no existen. Sólo hay la sed de  la perpetuación de un poder autoritario que no respeta la vida humana. Estamos por el respeto de la vida humana, por eso rechazamos la matanza de jóvenes que hace el régimen de Maduro.

Carlos Toranzo Roca es economista y analista.
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