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Venezuela, dictadura

miércoles, 02 de agosto de 2017 · 00:00
La cifra de muertos supera los 110, la mayoría de ellos asesinados por   la Guardia Nacional Bolivariana o por paramilitares del régimen. Lo doloroso es que la mayoría de ellos son jóvenes, algunos que ni siquiera llegaron a los 20 años. ¿Podrá entender el régimen el dolor que causa a las familias, ¿podrá comprender el dolor de las madres, de los hermanos de esos chiquillos? ¿Cuántas vidas truncadas, cuántos sueños juveniles que se fueron al abismo? 

 El poder para reproducirse no para ante nada, no tiene un ápice de sensibilidad, no comprende   que está matando   a sus compatriotas. No hay nada en el corazón del poder, solamente existe el odio, la necesidad de eliminar al que osa pensar diferente. La elección inconstitucional de constituyentes es un paso hacia la consolidación de una dictadura que depende de la ceguera de Maduro y del apoyo de los militares. 

 No hablamos solamente de autoritarismo, ahora sí podemos decir que hay una dictadura, quien no lo entienda así, quien no vea esa realidad, no valora la democracia y no cree en ella.

 Duele que haya tantos poderosos que no tienen sensibilidad, que se olvidaron del corazón y sólo se mueven por sus privilegios, por sus dogmas, por el intento de ser eternos en el poder, cueste lo que cueste, así sea la sangre de esos jóvenes.   Hay una red de complicidades   entre el gobierno y sus Fuerzas Armadas que impide una salida democrática. Muchas mediaciones, incluida la papal, le hicieron ganar tiempo a Maduro para que éste siga adelante en su camino hacia la dictadura.

 Los caudillos, cuando quieren ser eternos se ciegan, no miran nada, sólo aplauden el asesinato, bailan "despacito” sin importarles los 100 muertos. Esos gobernantes armados de odio incitan a matar, ordenan la eliminación  de los contrarios porque no admiten la diferencia, la diversidad, la libertad de pensamiento y de expresión. 

 ¿Esa es la revolución? ¿Ese es el socialismo del siglo XXI? Es que las revoluciones pierden los valores, no tienen nada de ética, solamente poseen la sed de aniquilar al que miran como su enemigo. Quien no camina del lado del poder, quien no piensa como él, es el enemigo que se debe ultimar.

 Los jóvenes que han muerto ni siquiera son de la oposición, son personas que quieren medicamentos, alimentos, seguridad ciudadana y una vida en libertad para expresarse sin tener temor. En Venezuela hay gases lacrimógenos, balines, balas de paramilitares, pero no hay pan, no hay carne, no hay harina, leche, ni medicinas. 

 Hay nuevas burguesías adineradas, que han construido sus fortunas por medio de la corrupción.
 
Los hijos de esos "revolucionarios” gastan fortunas en paseos por Europa. ¿Esa es la austeridad cuando la mayoría de los venezolanos no tienen comida? Hay dinero para controlar a los militares, son éstos quienes están usufructuando de poder, ellos se enriquecen mientras mucha gente acude a los basureros para conseguir algo de alimento. 

 Es una paradoja que estos regímenes que se llaman de izquierda sean aliados de los militares, que basen su poder en la alianza con ellos. Es una paradoja que ellas que reivindicaban la defensa de los derechos humanos sean quienes violan cotidianamente esos derechos humanos.  Cuando estaban en el llano defendían los derechos humanos, la libertad de prensa, de expresión y de pensamiento, pero, no bien llegan al poder, se dan la vuelta y expresan su verdadera vocación de ser autoritarios, por ello violan todo lo que antes defendían. 

 No nos engañemos, no hay excepción en las autonombradas revoluciones, todas ellas, allá o acá, son autoritarias, no creen en la democracia, en la libertad de prensa, de expresión o de pensamiento.

 Todos los revolucionarios, actúan   de esa manera, en el llano defendieron todas las libertades, pero ni bien llegaron al poder, lo usan con violencia y represión para eliminar a los que consideran como sus enemigos; para ellos vale la lógica del amigo-enemigo, no se reconoce al adversario, su único norte es eliminar al enemigo para construir su revolución, para eso no les importa matar, encarcelar, exiliar y enjuiciar a los enemigos. 

 Toda revolución es autoritaria, la venezolana lo es, llegó al extremo dictatorial que trata de ser sellado por una Constituyente, ilegal e ilegítima. Portando una lógica stalinista no les interesa matar   a los jóvenes; es que no les interesa la vida, no respetan a la juventud;   su proyecto autoritario sólo será posible   con muerte y asesinato de los enemigos.

 ¿No era eso la dictadura proletaria del socialismo? ¿No se asesinaron a miles en la ex-Unión Soviética y en la propia Cuba? ¿Y en qué quedó todo eso? En miles de tumbas y en un tránsito al capitalismo, porque el socialismo fracasó en todo el mundo. Pero, más allá de socialismo o capitalismo, lo que no podemos ocultar es que en Venezuela, en nombre de una revolución y de dogmas añejos, se está asesinando a jóvenes. Sólo hay la sed de la perpetuación de un poder autoritario que no respeta la vida humana. Estamos por el respeto de la vida humana, por eso rechazamos la matanza de jóvenes que hace el régimen de Maduro.

Carlos Toranzo Roca es economista.
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