Resolana

Mi primer amor

miércoles, 14 de septiembre de 2016 · 12:00:00 a.m.
Apoyo la iniciativa de Maricruz Ribera (apoyado por la Alcaldía de La Paz) de trabajar para favorecer el sentido de autoestima de niñas y adolescentes en esa ciudad, que se está planteando se extienda a otras ciudades del país. Me gusta su lema Yo soy mi primer amor porque refleja ese sentido de autopertenencia y afirmación que las mujeres buscamos y necesitamos para desarrollar no sólo nuestra autovaloración, sino la capacidad de ser generosas y solidarias con otras mujeres. 

Siempre he dicho, y ahora lo reitero, que mi militancia en algunas de las tantas corrientes de los diversos movimientos de mujeres y del feminismo tiene, además de razones ideológicas y políticas, un profundo sentimiento de amor hacia nosotras las mujeres. 

Son sentimientos que no deben desdeñarse. La amistad, hermandad o sororidad de las mujeres es una respuesta explícita e inequívoca del feminismo ante los estereotipos de una cultura patriarcal que promueve precisamente lo contrario: la envidia, la competencia y la deslealtad, como muestran, por ejemplo, los cuentos infantiles, los chistes machistas y las telenovelas.
 
Precisamente por ese principio los movimientos de mujeres y el caudaloso feminismo insisten en el respeto a la diversidad.

Destaco del mencionado programa su sentido estratégico, su acertada elección de la población, la aspiración a un carácter masivo de sus resultados y la apertura a que sea una combinación de esfuerzos institucionales y empresariales. 

Ojalá hubiera más proyectos de ese tipo, ojalá que fueran permanentes y que más personas e instituciones se comprometieran con emprendimientos en favor de los derechos de las mujeres. 

 Como ciudadana, y como feminista, felicito el interés, empuje e iniciativa, aunque la iconografía del proyecto me parece cursi y condescendiente con los estereotipos de lo "femenino”. Estoy en contra del título de "primera dama”. Si yo soy mi primer amor, también soy mi propia primera persona. Lo de dama… no sé, según qué quiera decir eso. No creo que a caballo regalado no se le miran los dientes. Por el contrario, hay que mirar, y a fondo, el contenido de "Yo soy mi primer amor”, promocionado primero individualmente y respaldado por varias empresas y la propia Alcaldía paceña, lo que lo hace parte de un paquete de actividades municipales pagadas, en parte, por el dinero de las y los contribuyentes paceños.  

Me interesan, por tanto, las iniciativas, sus contenidos y sus resultados en favor de la autoestima de niñas y adolescentes, una siembra fundamental para mujeres seguras y libre pensantes, y el mejor antídoto contra la violencia. 

Que estas iniciativas provengan de feministas radicales o de cualquiera de las muchas vertientes de los movimientos de mujeres me deja sin cuidado. No soy quién para juzgar y descalificar a nadie por su físico, su color, su forma de vestir, profesión, sus curvas o posición social. 

En contrapartida, como ciudadana, demando que las acciones municipales respeten la diversidad cultural, sean organizadas con responsabilidad y sujetas al balance de sus resultados, que los recursos se manejen política y administrativamente con transparencia y que se realicen periódicas rendiciones de cuentas. Sobre el contenido y los resultados. Dialoguemos con la palabra, no con el machete.

Carmen Beatriz Ruiz es comunicadora social.
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