Crónicas de la india María

El valemadrismo

Por 
lunes, 09 de julio de 2018 · 00:07

El “valemadrismo” es más que el “nomeimportismo”. De hecho, hay otra (mala) palabra que lo dice de modo más contundente y más grosero, como el acto mismo de aquel desprecio por algo: “me vale madres”, dicen los mexicanos para referirse a aquello que verdaderamente desprecian. Y más aún. Porque el valemadrismo no es cualquier desdén, no es dejar pasar, dejar correr, haciéndose a un lado. Es más bien pasar y pisar los derechos del otro sin pestañear. Te vale tanto, que no te importa pisotearlos. Así, el valemadrismo es abusivo.

 Eso es exactamente lo que sucede cada fin de semana y algunos otros días de yapa -el valemadrismo es grosero- en una calle muy simpática de la remozada zona de La Recoleta, en Cochabamba. Allí, a lo largo de una avenida atravesada por un canal de agua, se ha construido un trecho de la ciclovía bien iluminada, que por las noches de fin de semana sobre todo, se ha convertido más bien en un bonito paseo. En esa avenida y sus alrededores se han instalado varios locales de diversión nocturna, restaurantes y por lo menos un par de discotecas, cosa que en principio podría ser atractiva y bienvenida. Pero no. Hay un par de matones por ahí.

 Dos discotecas son los matones del barrio que estropean todo el encanto de la zona. El asunto comienza en la avenida misma que se vuelve intransitable porque los radiotaxis parquean en varias filas ocupado toda la calle, ejerciendo a sus anchas el valemadrismo. Pero digamos que, acostumbrados como estamos a ese abuso cotidiano, uno podría evitar esa ruta e irse a llorar al río. De lo que no es posible huir es del ruido infernal de aquellos boliches: 78 decibeles medidos en la puerta. Adentro estarán sordos. Por si fuera poco, uno de los boliches, papá-matón, es al aire libre. Así que el sonido retumba hasta la madrugada en todo el barrio, dizqué residencial. Tortura china, a puro volumen, dos noches a la semana, sagrado, impunemente.

 La norma señala 68 decibeles en el día, 65 por la noche (Ley 1333 de Medio Ambiente). Y he ahí el asunto: La Norma. Ella se llama Intendenta Municipal y su nombre aparece en los medios con frecuencia porque ha sido acusada varias veces hasta de proxenetismo y ha pasado algunas semanas en la cárcel. Pero es la Intendenta Municipal de Cochabamba. Ella es quien -siempre escoltada por furibundos gremialistas- “vela” por el cumplimiento de La Norma para que, por ejemplo, estos boliches la cumplan. Los vecinos que, ingenuos, acudieron a La Norma, amanecieron amenazados.

 Porque La Norma en este país es pues caprichosa, tiene poder y está siempre bajo el manto del Jefe que, por lo general, socapa los abusos de La Norma pues recibe de ella algún beneficio.

No es necesario vivir como vascos. Los vascos, por ejemplo (así como muchas otras culturas), construyen sus casas con un “sótano” a modo de área social donde hacen sus fiestas sin afectar al vecindario. El sentido de lo privado y lo público es muy particular y salta a la vista. Pero hay una norma que se cumple. Nuestro sentido de lo privado-público es ciertamente distinto y ni hablar de la fiesta: tan colectiva es que se toma calles y plazas como propiedad privada. 

 ¿Cuál es el límite? El límite no existe. O con mayor precisión. El límite es la proximidad al poder. Si el poder te cobija y te protege, no hay límite. Si, en cambio, estás lejos del poder, todos los límites te caen impunemente sobre la espalda. O, en este caso, en los oídos. Al poder cualquier límite le vale madres. Pues que lo atraviese y caiga al abismo.

Cecilia Lanza Lobo es periodista.

Permítanos un minuto de su tiempo.

Para desarrollar el periodismo serio e independiente, esencial en democracia, que usted aprecia en Página Siete, contamos con un equipo de reporteros, editores, fotógrafos, administrativos y comerciales de primer nivel.

Los ingresos con que Página Siete opera son producto de nuestro trabajo; no contamos con prebendas de ninguna naturaleza.

Si usted desea apoyar el esfuerzo que realizamos, suscríbase a P7 VIP, para recibir de lunes a viernes una carta informativa por correo electrónico, que contendrá un resumen de las noticias y opiniones más interesantes de Página Siete, a un costo de sólo Bs 15 al mes.

Para suscribirse haga clic aquí o llame al número 2611749, en horas de oficina.

153
4

Otras Noticias