Editorial

La Paz necesita atención concurrente

lunes, 30 de noviembre de 2015 · 00:00
La semana pasada, el Observatorio La Paz Cómo Vamos presentó su encuesta anual sobre la percepción de la calidad de vida que ofrece la sede de Gobierno y justamente hace algunos días nos referimos, en este mismo espacio, a los aspectos que, según ese sondeo, mayor preocupación provocan en la ciudadanía, como es la seguridad ciudadana. Empero, el estudio arroja otros datos de importancia que es necesario analizar.
El primero de ellos se refiere al transporte. La ciudadanía reprueba, una vez más, al transporte público operado por particulares porque opina que el trato que dan los choferes es malo, las movilidades son inseguras y que las tarifas se cobran sin control alguno. En otras palabras, además de la seguridad ciudadana, la gente en La Paz sigue descontenta con el transporte a pesar de la presencia de dos nuevas alternativas (el PumaKatari y el teleférico).
Cabe señalar que esta percepción ha mejorado levemente en comparación a la sostenida el 2013 y 2014, lo que da cuenta de la mala calificación que obtuvo en esas gestiones. Más allá de ello, lo que preocupa es que esta nueva reprobación es señal de que el problema persiste y que las medidas que se han tomado para resolverlo son insuficientes o no han dado en el blanco. Esto quiere decir que los choferes siguen maltratando a la gente, que las movilidades cada día están más viejas y destartaladas, que los minibuses o trufis aparecen cuando quieren y que cobran lo que se les viene en gana.  
Sin embargo, existe cierto grado de optimismo en la gente que ve con buenos ojos al PumaKatari y al teleférico. Seis de cada diez ciudadanos cree que la solución al problema del transporte está en los buses del municipio y cinco de cada diez sostiene que está en el teleférico. No otra cosa puede esperarse luego de los casi mil millones de dólares que se han invertido en ambos sistemas. La población no sólo espera, sino exige que el vía crucis diario que padece cuando va o retorna del trabajo termine de una vez por todas. Y esto debería suceder pronto, cuando las siguientes fases del Puma Katari y del teleférico se pongan en marcha y tanto el gobierno nacional como el local se sienten a dialogar sobre la integralidad y complementariedad de ambos sistemas.
 El segundo es el gran apoyo que ha recibido el alcalde Revilla de la ciudadanía. Siete de cada diez personas lo apoya (el 55,5% cree que su gestión es buena y el 13,4% opina que es muy buena), aunque la evaluación de la gestión municipal no es tan buena (42,2% opina que es buena y el 4,3% dice que es muy buena). Atrás queda el Concejo Municipal, con un 25% de la gente que lo aprueba y un 42% de personas que cree que la gestión es regular.  
Estas percepciones se corroboran con la confianza que ahora inspira el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz. Según La Paz Cómo Vamos, el municipio es la institución que mayor confianza inspira. El 85,30% de la gente así lo sostiene. Le siguen la UMSA, la Iglesia Católica, los medios de comunicación y el gobierno central, con ponderaciones 15 puntos por debajo.
En el otro extremo están las instituciones menos creíbles, y allí nos topamos, liderizando el ranking de las menos confiables, a los partidos políticos, seguidos del Poder Judicial, la Policía, los sindicatos y los movimientos sociales. Esta situación no ha variado sustancialmente respecto a años anteriores, la tendencia se mantiene y, en algunos casos, como con el Poder Judicial y la Policía, se ha agudizado. Sería muy saludable para la sociedad que el poder político comience a trabajar de manera desinteresada, despolitizada y patriótica en revertir esta situación.

Los choferes siguen maltratando a la gente, las movilidades cada día están más viejas y destartaladas,  y los minibuses o trufis aparecen cuando quieren.

Los problemas de la ciudad de La Paz no varían de año a año, según este estudio, y eso dice muy poco de las soluciones que se están encontrando. Las autoridades nacionales y locales deben practicar una abandonada pero no por ello menos necesaria acción: la concurrencia. Ahora que se avecinan tiempos de confrontación electoral, es de esperar que prime en las autoridades el sentido de bien supremo (el de los intereses de la ciudad) antes que el cortoplacismo político.

La gente en La Paz sigue descontenta con el transporte, a pesar de la presencia de dos nuevas alternativas (el PumaKatari y el teleférico).

 

 Los choferes siguen maltratando a la gente, las movilidades cada día están más viejas y destartaladas,  y los minibuses o trufis aparecen cuando quieren.