Editorial

El desafío de las ciudades

viernes, 24 de junio de 2016 · 00:00
La XVII Asamblea de la Unión de Ciudades Capitales de Iberoamérica (UCCI) realizada el pasado 14 de junio en La Paz, en medio de un paro de transportes, concluyó con dos recomendaciones importantes de analizar y que guardan relación una con otra. Por un lado, se consensuó la premisa de crear  ciudades de paz y, por el otro, las delegaciones ediles invitadas coincidieron en que los conflictos son indisolubles de la metropolización de las ciudades.

"Uno de los grandes cambios  es que las ciudades han empezado a sufrir  los efectos de la violencia extrema (...).
 
Debemos conseguir   que las ciudades tengan una educación por la paz”, indicó la copresidenta de la UCCI, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena Castrillo.  Los alcaldes de 30 delegaciones de Iberoamérica y América Latina  reflexionaron sobre la importancia de educar a los ciudadanos en  la paz y para analizar mecanismos y discutir que  la violencia se combate en la escuela, en la familia y en el ciudadano.

 El secretario general del Gobierno de la Ciudad Autónoma de  Buenos Aires y copresidente de la UCCI, Fernando Strafache, señaló que es preciso reforzar el trabajo conjunto de las ciudades para resolver problemas comunes. "Estamos viviendo la revolución metropolitana. Las ciudades pasaron de ser meras receptoras  de las decisiones políticas de los gobiernos centrales, para ejercer un liderazgo en la nación en una suerte de proceso de inversión de la jerarquía del poder”, indicó.

En efecto, los burgomaestres y delegados en esta conferencia hablaron de "una revolución metropolitana”  que es inevitable y necesaria en las ciudades de la región por el acelerado crecimiento de las principales capitales. 

El caso de La Paz es, sin duda, emblemático en este sentido. Como señala la encuesta que realiza anualmente el Observatorio La Paz Cómo Vamos, las preocupaciones centrales de los ciudadanos de La Paz y El Alto son la seguridad ciudadana y el transporte; y ambos sólo encuentran espacios de solución en un proyecto de metropolización, pues las fronteras entre los municipios alrededor de ambas urbes es ya inexistente.

De acuerdo a los últimos estudios del INE y el PNUD existe un sostenido proceso de urbanización en el país. Más del 60% de la población habita zonas urbanas.

La Paz y El Alto intercambian diariamente grandes contingentes de personas que van y vienen para trabajar, estudiar o a recibir atención médica y que requieren no sólo un mejor transporte público, sino también servicios básicos y alimentación. 

En este punto parece radicar uno de los principales retos que tendría que encarar la metropolización. ¿Cómo lograr que las ciudades que conforman el área metropolitana generen sus propias dinámicas económicas para que sus habitantes no sólo tengan oportunidades de empleo en las mismas, sino también acceso a servicios de educación y salud de calidad?, ¿cómo desarrollar las vocaciones productivas de cada municipio para lograr una complementariedad económica, social y humana entre los mismos?

En este contexto se hace necesaria una redefinición de la economía regional y ello implica decisiones y negociaciones sobre las funciones, responsabilidades y obligaciones de cada uno de los municipios que conformarán el área metropolitana de La Paz. Es decir, no sólo hay que pensar en los servicios básicos y en la mejorar de los sistemas de educación y salud, sino también en cómo atraer inversiones, generar empleo de calidad, incentivar el consumo y generar nuevas y más  oportunidades para la ciudadanía. En síntesis, el área metropolitana funcionará adecuadamente cuando facilite el desempeño eficiente de las actividades propias de sus municipios convirtiéndose en una zona incluyente y sustentable. El proceso de metropolización tiene sentido en cuanto mejore las condiciones de vida de la gente. Las ciudades son protagonistas de la agenda del desarrollo en una región y requieren  un gobierno local  capaz de reforzar la participación ciudadana en el crecimiento.