editorial

Graves problemas en la autopista

sábado, 30 de diciembre de 2017 · 00:00


No hay duda de que era necesaria una ampliación de la autopista que une La Paz con El Alto. La misma fue construida en los años 70 y, evidentemente, el flujo vehicular se ha ampliado sustancialmente en las últimas cuatro décadas.


Sin embargo, como suele suceder, el Gobierno optó por la solución más onerosa y, en este caso, también, ineficiente. La autopista ya tenía una berma, que podría haber sido habilitada como un tercer carril y, allí donde la topografía lo hubiera permitido, se podría haber construido una berma intermitente. Al no aceptar esta posibilidad, la empresa está obligada a hacer expropiaciones y fuertes movimientos de tierra, en algunos casos echando abajo elevados taludes.


Aquella solución hubiera sido enormemente más barata y rápida, y podría haberse realizado por trechos evitando cerrar la mayoría de los carriles en esta importante arteria, cosa que ha ocasionado un infierno para los transportistas y pasajeros. El corte de la ruta ha aumentado  el tiempo que usualmente se tomaba en ese trayecto, generando quejas de los usuarios del servicio de transporte y graves perjuicios para los choferes.


En vez de optar por esa solución, más simple y eficiente, cosa que debería ser la norma en un país con tantas carencias como Bolivia, el Gobierno, mediante la Administradora Boliviana de Carreteras, no se limitó en gastos y firmó un contrato por la friolera de 34 millones de dólares, un costo elevadísimo de 3,4 millones por kilómetro.


Es muy difícil justificar ese precio, considerando que todo el trabajo estructural realizado en los años 70 debía respetarse y solamente hacía falta cambiar el asfalto. Como decimos, debió aprovecharse la antigua berma.


No solo que el diseño era el más caro y el más ineficiente. Sino que, además, la empresa contratada realiza las tareas con sumo retraso. Un reciente informe señala que el porcentaje en la ejecución de la obra es de más del 40%, pero el compromiso que era habilitar el carril de subida para las fiestas de fin de año no fue cumplido. Más aún: a seis meses de cumplirse el plazo final (ampliado en varias ocasiones) para la entrega de la obra, esta no llega al 50%, lo que indica que existe la probabilidad de que el nuevo plazo dado por las autoridades no será cumplido. 


La empresa constructora, la portuguesa Levon, presentó al Gobierno un plan de contingencia que se basa en la contratación de más personal, aumento de la maquinaria disponible, operar en trabajo nocturno y otros. No se entiende por qué todas esas cosas no se aplicaron desde junio de 2016, cuando se iniciaron las obras. La solución es extemporánea, por decir lo menos. Este es un ejemplo más de la manera chapucera y poco profesional con la que se realizan grandes obras en el país.
 

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