Editorial

Se debilita la alianza entre EEUU y Europa

miércoles, 07 de junio de 2017 · 00:00
Uno de los ejes internacionales más importantes de los últimos 70 años está empezando a flaquear. La alianza construida por EEUU y Europa occidental (o democrática) después de la Segunda Guerra Mundial, que ha sido la base para enfrentar el liderazgo soviético, y posteriormente ruso, y las aspiraciones chinas, está en problemas. Esa alianza, que es económica y militar, y sobre todo ideológica, tambalea ahora que Donald Trump ha llegado al poder en EEUU y considera a los gobiernos europeos como un grupo de organismos en los que no se puede confiar plenamente. Increíblemente, Trump ha sido más amigable con Vladimir Putin, un dictador, que con los líderes democráticos de Europa.

Trump está dominado ideológicamente por lo que en EEUU se denomina la "alt-right” o "derecha alternativa”, que critica a Europa por no financiar más a la OTAN, pretende reducir los déficits comerciales mediante guerras comerciales, descree de las ayudas sociales a los sectores más desposeídos y pide la rebaja de impuestos a los más ricos. Esa derecha existe, aunque parezca mentira, y domina hoy a la Casa Blanca.

Tras su reciente visita a Europa, Trump dio varios importantes mensajes: dijo que Europa debe financiar de mayor manera a la OTAN (es verdad que no han cumplido con las metas establecidas en ese sentido), no mencionó su alianza militar de defensa mutua en ningún momento y ratificó que no apoya el Acuerdo de París.

Para los líderes europeos, la visita del presidente de EEUU fue como una bofetada. En el pasado, los mandatarios norteamericanos eran escuchados con atención y generalmente respaldados, aunque algunas veces   resistidos. Pero lo que nunca estaba en duda era la alianza entre gobiernos que creen en un sistema económico abierto y en que la sociedad esté protegida por un Estado de Derecho.

Tras su regreso a EEUU, y una vez que la canciller Angela Merkel dijera que "Europa debe ahora valer por sí misma”, Trump lanzó un agresivo mensaje de Twitter, lamentando el déficit comercial con Alemania. Sobre él no hay nada que Merkel pueda hacer, excepto pedirle a la BMW que reduzca su eficiencia en la producción de autos. Si en Alemania se compran menos vehículos Ford que en EEUU se adquieren Audis, no es culpa de Merkel.

Alemania y Francia, encabezada por Emanuel Macron, intentarán llenar el vacío de poder que EEUU les regala (Gran Bretaña enfrenta dificultades debido a su salida de la UE). Ya se puede afirmar que Merkel es la líder del "mundo libre”. O sea que tal vez la situación generada por Trump, más que un problema, sea la oportunidad de lograr un mundo con mayor vocación pacifista.