Adecuada medida de Evo Morales

miércoles, 12 de julio de 2017 · 12:00:00 a.m.
El presidente Evo Morales ha dado una muestra de grandeza que será recordada en Bolivia y en Chile. 
 
Tras el ingreso a Bolivia de manera irregular de dos carabineros chilenos, que perseguían un auto robado en la frontera, Morales actuó adecuadamente, entendiendo que se trataba de un problema diplomático y tomando una decisión en consecuencia, es decir devolviendo a los dos involucrados a su país de origen.
 
La actitud contrasta con la asumida por autoridades chilenas el mes de marzo, cuando nueve bolivianos, dos de ellos militares, pasaron la frontera hacia Chile con el objetivo de detener un camión con contrabando. 
 
Las autoridades chilenas acusaron a los nueve de haber ingresado a ese territorio más bien con el objetivo de robar un camión con mercadería y que por ello fueron detenidos y posteriormente juzgados. Y aunque existen sospechas sobre los antecedentes de uno de  los nueve bolivianos -de acuerdo con  comerciantes que señalaron que ya antes hubiera sido chutero-, Chile debió resolver el problema o bien expulsando a los involucrados o bien optando por una solución diplomática. 
 
Otros casos parecidos se han dado en estos años, y nunca se registró tal nivel de intolerancia de parte de las autoridades chilenas.
 
Chile incurrió en una actitud hostil que terminó afectando todavía más la estresada relación bilateral, que se encuentra en su punto de mayor tensión.
 
En ese marco, Bolivia actuó de acuerdo con  los mandatos diplomáticos porque, de otra manera, hubiera tropezado con su propio discurso. Durante los 100 días que duró la detención de los compatriotas, Bolivia acusó a Chile de vulnerar los derechos de los bolivianos, de judicializar un tema diplomático y de sentenciar a los acusados antes de que lo haga el tribunal. Entonces, a Morales no le quedaba otro camino que hacer todo lo contrario.
 
La casualidad quiso que pocos días después de hallados culpables y expulsados del vecino país los nueve ciudadanos bolivianos, se produjera la situación contraria. Esta situación le dio a Morales la oportunidad de actuar de manera más seria y razonable que sus pares chilenos. Y con ello se ha ganado el aplauso de los bolivianos, además de sectores de la sociedad chilena y de la comunidad internacional.
 
Pero Morales ha hecho también algo aun más importante: proponer un sistema de control binacional de la frontera, en la  que actúan bandas de contrabandistas, ladrones de vehículos y traficantes de droga. 
 
El Presidente invitó a su homóloga chilena, Michelle Bachelet, a definir protocolos sobre incidentes fronterizos, a lo que el canciller chileno, Heraldo Muñoz, respondió con que sea el Gobierno boliviano el que fije día y hora para la reunión del Comité de Fronteras.
 
El canciller Fernando Huanacuni informó recientemente que se envió una carta al Gobierno de Chile para reunir al Comité de Fronteras el próximo 18 de julio en la ciudad de La Paz, a efectos de avanzar en acuerdos que permitan luchar contra delitos transnacionales.
 
Los eventos en los que uniformados y funcionarios cruzan la frontera se deben a que ésta es muy vasta y no tiene puntos de referencia evidentes como para establecer a qué lado del límite están. Es una tarea imprescindible que ambos países desarrollen un control efectivo que evite incidentes como los suscitados, pero sobre todo, que mejore el sistema de vigilancia contra el contrabando.
 
Por lo demás, el Gobierno boliviano debe mantener esta actitud proactiva y provechosa para ayudar a construir el clima de acercamiento que será crucial para la etapa posterior al fallo de La Haya. En caso de Bolivia vencer en ese proceso, la Corte Internacional forzará a Chile a negociar, pero hacerlo en las condiciones actuales será muy complicado. 
 
Los dos países han ayudado a provocar el distanciamiento actual, pero a Bolivia le debería interesar más que las cosas mejoren, justamente pensando en los posibles escenarios posteriores al veredicto.
 
El presidente Evo Morales ha hecho también algo aun más importante: proponer un sistema de control binacional de la frontera, que ya tiene fecha. 
 
Los dos países han ayudado a provocar el distanciamiento actual, pero a Bolivia le debería interesar más que las cosas mejoren ante una posible negociación.



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