Editorial

Acusación contra Archondo y Solón

miércoles, 05 de julio de 2017 · 12:00:00 a.m.
El Viceministerio de Transparencia ha tomado una decisión sorprendente: ha decidido acusar penalmente al exembajador de Bolivia ante Naciones Unidas  Pablo Solón  y a quien fungió como encargado de Negocios y su sucesor  Rafael Archondo. El viceministro Gonzalo Trigoso, un abogado que en el pasado defendía los intereses de los trabajadores y los periodistas, y que hoy hace exactamente lo contrario, acusa a ambos de una falta que es risible. Trigoso acusa a Solón de haber nombrado ilegalmente a Archondo como su sucesor una vez que éste renunció como embajador de Bolivia ante NNUU, en junio de 2011. Archondo, que era el representante alterno, quedó entonces como interino durante 14 meses, debido a que durante ese período la Cancillería no nombró al sucesor de Solón. 

Finalmente, Sacha Llorenti, que había estado envuelto en la represión de Chaparina, obtuvo  ese cargo, en septiembre de 2012, ocasión en la que Archondo renunció a su interinato y volvió a Bolivia. Hoy reside en México, donde es profesor titular de una universidad.

Solón es, por ello, acusado de "nombramientos ilegales” y Archondo, de "prolongación de funciones” en la ONU. 

Para descargo de los dos afectados, si el Gobierno buscó irregularidades hasta debajo de las piedras para acusarlos y solo encontró un tema administrativo de quinto nivel, demuestra que ambos actuaron con toda honestidad en sus funciones.

Pero el hecho de que las denuncias sean risibles no quiere decir que el caso no sea preocupante.
 
En realidad, lo es aún más. Solo demuestra un deseo de escarmentar y amedrentar a todos quienes disienten con su visión autoritaria, incluso rebuscando frenéticamente papeles seis años después de los sucesos.

Pero la acusación es tan inconsistente que no tendrá efecto ninguno en el prestigio de los dos acusados. Y conociendo el espíritu independiente de ambos, tampoco mostrarán temor o se retractarán de las críticas que suelen realizar al oficialismo, Archondo en una columna de opinión y Solón con su activismo a favor del medioambiente y en contra de la construcción de las represas de El Bala y El Chepete. 

Al Gobierno le molesta que personas que fueron parte del oficialismo sean después críticas.

Este es un grave error: sectores importantes de intelectuales y ciudadanos de a pie ya se han solidarizado con los dos afectados, éstos no cambiarán su posición crítica y el Gobierno demuestra una vez más, esta vez en un caso de repercusión internacional, su actitud antidemocrática. 

Es posible que para estos momentos ya se estén arrepintiendo de su inopinada decisión.
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