Editorial

Rellenos sanitarios de El Alto y La Paz

jueves, 06 de julio de 2017 · 12:00:00 a.m.
Son los problemas propios del subdesarrollo. Los vecinos de Villa Ingenio, de El Alto, bloquearon el ingreso al botadero municipal ubicado en esa zona. Es la quinta vez que protestaron este año, demandando que el municipio elija de una vez otra zona donde llevar la basura y contratar a la empresa que realice ese trabajo.

Los vecinos de Villa Ingenio presentan algunas exigencias inaceptables, como rechazar que sea la Alcaldía la que administre el nuevo relleno sanitario (súbitamente sus dirigentes se declararon defensores de la empresa privada) y que cuatro funcionarios municipales sean despedidos.

Pero los vecinos tienen razón en cuanto al fondo del asunto. Los malos olores del botadero y las consecuencias de la presencia de la basura en la salud de las personas son evidentes e inocultables. Ese relleno debe ser trasladado y una empresa, de una vez, contratada. Al bloquear la ruta de ingreso al mismo, las 600 toneladas diarias de desechos que produce esa ciudad se acumularon en calles y plazas, generándose un grave problema sanitario.

La Alcaldía de El Alto enfrenta dificultades serias de falta de recursos y de gestión que le impiden actuar de manera más eficiente. Este tema, que tiene graves implicaciones también para la popularidad de la alcaldesa Soledad Chapetón, debería ser una prioridad. 

En dos ocasiones se ha declarado desierta la licitación de contratación de la empresa que se haga cargo del traslado, lo que exige su reconceptualización para lograr una solución. Si no la hubiera, pese a la posición de los vecinos, el municipio podría hacerse cargo transitoriamente de ubicar, habilitar y administrar el nuevo relleno.

Los vecinos de Mallasa y Mallasilla, en la ciudad de La Paz, enfrentan un problema similar con respecto al antiguo botadero ubicado en esa zona. Aunque ya no se usa (actualmente está vigente el relleno de Alpacoma), las miles de toneladas de basura que se dejaron allí para su descomposición perpetua provocan olores nauseabundos que afectan a los vecinos. Dependiendo de cómo son los vientos, las emanaciones fétidas llegan hasta los barrios El Golf o Isla Verde, hacia el norte, o a Jupapina, hacia el sur.

Los vecinos de esas zonas se han organizado para demandar una solución a la Alcaldía de La Paz, pero ésta no la ha dado todavía. En estas mismas páginas, hace seis años, se tocó este tema. Es la lentitud propia de la administración pública de un país con tantas carencias. 

Las autoridades municipales de La Paz y El Alto deben enfrentar estos problemas y  deben hacerlo pronto. Atender la salud de sus poblaciones debería ser su principal prioridad.