Referendo para la vía por el TIPNIS

domingo, 13 de agosto de 2017 · 00:00
El colectivo Fuerza Ciudadana ha tomado una idea que en realidad fue propuesta por el presidente Evo Morales en 2012: convocar a un referendo para establecer si la ciudadanía acepta o no construir una carretera que atreviese el parque nacional y territorio indígena TIPNIS. La idea fue presentada tras la derrota que sufrió debido a la VIII marcha indígena y que lo forzó a archivar la posibilidad de realizar el camino. Recientemente, el oficialismo aprobó una ley que le permite nuevamente construir el camino, cuya realización sin duda tendrá un efecto nocivo para el medioambiente y para la vida de los pueblos indígenas que viven en ese bosque.
 
El Presidente olvidó la idea de hacer el referendo porque sabe que la opción de hacer la vía sería nuevamente derrotada (también ofreció hacer un referendo para ver si se debe o no construir las represas del Bala y Chepete, pero también dejó ello en el olvido).
 
La lógica del colectivo ciudadano de convocar a un referendo sobre este tema es apreciable: éste no es un asunto que solamente afecte a una región del país, a un grupo indígena determinado y ni siquiera a dos departamentos: le concierne a todo el país, ya que el TIPNIS es un parque, precisamente, "nacional” y el principal reservorio de agua dulce de Bolivia (el segundo más importante de Sudamérica). 
 
Añadiendo a su rasgo nacional, una heroica marcha indígena, realizada en 2011, fue brutalmente reprimida por la Policía en las cercanías de Chaparina, en uno de los hitos más criticables de la historia reciente boliviana.
 
Los organizadores del referendo, además de recolectar un mínimo de firmas, necesitan que la eventual pregunta planteada tenga la autorización del Tribunal Constitucional. Ello se debe a que el referendo no puede ser usado para definir aspectos que ya están definidos por la Constitución o leyes específicas o que se basan en equilibrios sociales o económicos. Para poner el ejemplo clásico, no se podría organizar un plebiscito para decidir sobre el aumento de sueldos o la baja de impuestos.
 
El Estado tiene derecho a  construir caminos, pero para ello debe respetar las normas, entre ellas las medioambientales y las que se refieran al derecho de los indígenas. En este caso, como ya se ha señalado abundantemente, los indígenas de esa región tienen el derecho a  ser consultados libres de presiones. Ese derecho proviene de la Constitución boliviana propuesta por el MAS y por acuerdos internacionales que tienen fuerza de ley en el país, especialmente el Convenio 169 de NNUU sobre derechos de los indígenas.
 
Aunque se han mencionado numerosas veces en este espacio, recordaremos esas normas una vez más: los indígenas tienen derecho a "existir libremente” y "a vivir en un medio ambiente sano, con manejo y aprovechamiento adecuado de los ecosistemas”, asegura el artículo 30 de la Constitución.
 
Respecto del derecho a la consulta, ésta está prevista en el ya mencionado Convenio 169 y en la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que establece que ese procedimiento debe "obtener el consentimiento libre, previo e informado” de los indígenas involucrados antes de tomarse una decisión que los concierna.
 
El Gobierno en Bolivia realizó una consulta al respecto, en 2012, pero ésta tuvo groseras fallas, la primera de ellas, y más importante, que no fue "previa”, sino "posterior” a la decisión estatal de construir la obra. Además, se realizó mediante amedrentamientos a los indígenas y pago de sobornos. Finalmente, no se hizo según los usos y costumbres de los habitantes originarios, como señala la norma, sino por funcionarios del Gobierno que llegaron con papelógrafos, megáfonos y regalos, algunos de ellos muy caros, como generadores de electricidad. Esa consulta, como era de esperar, terminó "aceptando” que se realizara la obra. Pero su resultado no tiene validez.
 
El Gobierno debe partir de cero en este tema y, bajo supervisión internacional. Un grupo independiente debe realizar otra consulta, con todos los requisitos y salvaguardas que establecen los estándares internacionales. Recién después de ello se podrá saber si la obra se puede o no construir.
 

Añadiendo a su rasgo nacional, una heroica marcha indígena, realizada en 2011, fue brutalmente reprimida por la Policía cerca de Chaparina. 

Un grupo independiente debe realizar otra consulta, con todos los requisitos y salvaguardas que establecen los estándares internacionales.

117
7