editorial

Protestas a favor de la democracia en Irán

sábado, 06 de enero de 2018 · 00:00

Desde el 28 de diciembre se suceden en Irán violentas protestas contra las malas condiciones económicas del país, en demanda de mayor democracia y de que se reduzca la tutela religiosa sobre las personas.


Como ha ocurrido en otras partes del mundo, se trata de protestas sin un liderazgo claro y se caracterizan por ser “autoconvocadas”. Está en duda cómo es que, aparentemente de la nada, surgieron las primeras manifestaciones, que se han expandido a casi todo el territorio iraní. La capital Teherán, aunque ha experimentado algunas protestas, ha estado más o menos libre de la violencia generada en otras ciudades más pequeñas.


Hasta ahora, se cree que unas mil personas han sido detenidas después de la fuerte represión policial y por lo menos 20 han fallecido por diferentes motivos.


El presidente moderado Hasan Rohani ha señalado que entiende que las motivaciones de quienes protestan son legítimas, pero ha demandado que se mantengan dentro de los límites de la legalidad.

El Gobierno cree que sectores conservadores, contrarios al estilo liberal de Rohani, están detrás de las revueltas, pero agregó que éstos se verán rebasados por la gente. Es probable: en muchas manifestaciones las mujeres se han quitado el hiyab (la pañoleta con las que las musulmanas suelen cubrirse la cabeza) y gritado consignas contra los jefes religiosos, que tienen capacidad de veto contra el poder civil de ese país. También las manifestaciones han criticado las visiones conservadoras de los religiosos iraníes y exigido más libertades civiles. El líder Ayatola Ali Jamenei ha sido centro de las críticas.


Rohani es un líder positivo para Irán: en la medida de sus posibilidades ha democratizado a su país, reducido la presión sobre las mujeres y liberalizado la vida de la sociedad. También logró reinsertarlo en la comunidad internacional tras los acuerdos de eliminación del plan de construir armas nucleares.

Pero la suspensión de las sanciones económicas internacionales no ha mejorado  las condiciones de vida de la ciudadanía, que ve cómo el desempleo aumenta y los bajos ingresos impiden unas adecuadas condiciones de vida.


Paradójicamente, estas protestas podrían no debilitar al Gobierno, como creen algunos analistas, sino incluso fortalecerlo. Cuando miles de personas gritan por más libertades, son los conservadores de corte religioso los que sienten la presión. Rohani, que busca acrecentar esos derechos democráticos contra la voluntad de los líderes religiosos, podría apoyarse en el actual movimiento callejero, pero también existe el riesgo de ser arrastrado por éste.


Irán, de tendencia mayoritaria shiíta, es un Estado de alta importancia en el Medio Oriente, rival principal de la más conservadora nación de la región, Arabia Saudita, de tendencia sunita. Con todas las dificultades que enfrenta, Irán es una de las escasas democracias de la región y está rodeada de regímenes absolutistas o dictaduras militares. Después de la firma del acuerdo con EEUU y otras potencias, logró normalizar su situación y su influencia ha aumentado. La economía iraní se basa en la exportación de petróleo, pero va mucho más allá y es una de las más industrializadas y diversificadas de Oriente Medio.


La ola de frecuentes manifestaciones supone la mayor reacción contra el poder iraní desde las protestas de 2009, provocadas por la inesperada proclamación del conservador Mahmud Ahmadineyad como supuesto vencedor de los comicios. Los moderados creían que se había hecho fraude contra el reformista Mir-Hosein Musaví, actualmente bajo arresto domiciliario. Pero tras Ahmadineyad llegó el régimen de Rohani, reelecto para un segundo período el año pasado.


Después de la Revolución Islámica de 1979, su sociedad ha tratado de reducir la influencia de los líderes religiosos y su situación es mucho mejor ahora que hace algunas décadas, cuando el poder civil estaba bajo total sumisión. Pero debe avanzar más para darle a toda su población, incluidas obviamente las mujeres, las libertades democráticas que merece. Ojalá las actuales protestas ayuden en ese sentido.