editorial

Acoso en las esferas del poder

Acoso en las  esferas del poder
Acoso en las  esferas del poder
martes, 13 de febrero de 2018 · 00:00

Acoso es una palabra que está sonando fuerte en varias dependencias del Estado y lo más  llamativo es que son  denuncias de funcionarios o militantes de una misma repartición; por tanto, en su mayoría, correligionarios.


En un primer escenario, la presidenta de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño, informó que esta semana se conformará una comisión especial de investigación que recibirá las denuncias de acoso y violencia política y de cualquier otra irregularidad dentro de la Cámara.


Esto ante las declaraciones de la diputada Jimena Costa (UD), que denunció acoso político, corrupción, cobros indebidos a funcionarios, entre otros, de parte de sus colegas de la oposición. 


El 19 de enero, la legisladora indicó que  “hay un bloque de gente en la oposición que somos gente nueva en la política y no hemos entrado a robar, y hay viejos políticos que siguen operando con las viejas prácticas”.  En aquella oportunidad, el senador Arturo Murillo le dijo a Costa que “debería denunciar, si tiene pruebas, donde corresponde”. 


De otro lado, dos viceministros renunciaron en medio de denuncias de acoso y discriminación. Por un lado, la exviceministra de Gestión Comunicacional Carmen Miranda salió con cuatro denuncias por acoso laboral y una por discriminación, mientras que el exviceministro de Transportes Galo Bonifaz dimitió y acusó al ministro de Obras Públicas, Milton Claros, de discriminación.


La salida de Miranda está acompañada de acusaciones del director general de Medios del Estado, Mauricio Carrasco, su subalterno, quien sostiene que ésta ejerció acoso laboral contra él. Bonifaz, por su parte, dice haber sido víctima del ministro Claros por su condición de indígena.


Ambas autoridades, además, dejan sus cargos en medio de conflictos y rumores que hablan de un clima tenso de trabajo. 


Lo mismo podría decirse de las acusaciones en el Legislativo, que traslucen fricciones entre representantes de la oposición, que se pusieron  en evidencia en las elecciones de directivas de ambas cámaras.


Son preocupantes las expresiones de acoso y violencia en estas instituciones. Recordemos que en el Ministerio de Comunicación se han registrado tres denuncias de acoso sexual con polémicos procesos, en los que las víctimas reclaman un justo proceso y en los que la ministra  Gisela López  se querelló contra las denunciantes.


Son señales preocupantes, que nos hablan de un largo camino por andar a pesar de la vigencia de un nuevo aparato de leyes, y de una incoherencia en un discurso que exige respeto pero que en la práctica no es capaz de asegurarlo. 


 

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