Editorial

¿Cómo mejorar el subsidio?

lunes, 12 de marzo de 2018 · 00:11

Una ola de reclamos ha surgido en el ámbito nacional debido a las deficiencias atribuibles a diferentes supermercados que entregan productos a las madres beneficiarias del subsidio de lactancia mediante tarjeta electrónica. 


Los reclamos tienen que ver con la mala calidad de los productos, los precios altos, las largas filas en las puertas, la aglomeración en los mostradores, e incluso, una supuesta discriminación.


Las autoridades del Gobierno, que hicieron el trato con los supermercados, conocen del problema y han empezado a tomar medidas al respecto, aunque no es suficiente.


Por ejemplo, el Viceministerio de Defensa del Consumidor ha sancionado a tres supermercados de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz por haber entregado productos en mal estado.


El Servicio de Desarrollo de las Empresas Públicas Productivas (SEDEM) ha informado también que el supermercado Ketal debe construir de inmediato una nueva sucursal en  El Alto porque la única existente ha rebasado su capacidad. Y, por otro lado, ha señalado que las mujeres que se encuentren disconformes con el producto recibido deben presentar un reclamo en las oficinas de Defensa del Consumidor que se encuentran en los supermercados y que la queja será atendida con prontitud.


Y, finalmente, la gerenta del SEDEM, Patricia Ballivián, ha anunciado que se está trabajando en una plataforma para que la tarjeta del subsidio permita adquirir productos en varias tiendas formales y no únicamente en un supermercado por ciudad.


La admisión de que la dotación del subsidio no está funcionando adecuadamente es el principio para que se pueda plantear una solución. Las acciones tomadas y los anuncios realizados son una muestra de que el Gobierno quiere que el subsidio funcione de manera correcta. 


Y, no podría ser de otra manera, puesto que es un beneficio pagado por las empresas de las trabajadoras y los trabajadores, probablemente en detrimento de sus propios salarios. No es un regalo, y aunque así lo fuera, no tiene por qué ser de mala calidad.


Las mujeres gestantes y las madres de lactantes reciben una dotación de alimentos equivalente a 2.000 bolivianos, que es el salario mínimo nacional. De ese total, 750 bolivianos están disponibles en la tarjeta para recoger productos frescos del supermercado concesionario, como carne, pollo, huevos, verduras y frutas.


El cambio ha sido saludable, pues antes sólo se entregaban productos secos que, en muchos casos, eran vendidos por las madres, pero está claro que es urgente introducir cambios para entregar productos de buena calidad. 
 

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