La rebelión cocalera de los Yungas

lunes, 16 de abril de 2018 · 00:12

 Existe una rebelión cocalera en Yungas, la otrora región masista. Todo empezó en febrero del año pasado, cuando el Gobierno aprobó una ley que legaliza  la coca del Chapare que en su mayor parte, según la Oficina contra la Droga y el Delito de la ONU, no pasa por los mercados legales, lo que significa que es materia prima del narcotráfico. 

Hasta ese momento, solo se permitían 12.000 hectáreas de coca en el país, todas ellas ubicadas en Yungas. Para contentar a los chapareños, que son la principal base política del presidente Evo Morales, el Gobierno impulsó la nueva norma, que permite 22.000 hectáreas de coca legal, 14.300 de ellas ubicadas en Yungas y 7.700 en el Chapare.

Los yungueños criticaron esta decisión duramente y Adepcoca se opuso de manera creciente al régimen. Su líder, Franklin Gutiérrez, que era simpatizante del MAS, se convirtió en un dirigente muy crítico.

En su lucha contra Gutiérrez, el 12 de marzo el Gobierno alentó a que productores afines al MAS tomaran la sede de Adepcoca, en la zona de Villa Fátima de La Paz, y expulsaran a la dirigencia. 

Como el grupo contrario al oficialismo resultó mucho más numeroso y después de varios días de enfrentamientos, logró recuperar su sede. Es cuando Adepcoca ordenó “dejar de apoyar a las alcaldías del MAS” en Yungas. Lo que en realidad quisieron decir es que esas alcaldías debían ser tomadas por la fuerza.

En Chulumani, La Asunta, Coripata e Irupana  los cocaleros críticos con el Gobierno han realizado protestas e intentos de tomas. El 1 de abril, en esta última  se capturó el edificio municipal, pero el fin de semana pasado  la facción favorable al MAS retomó la Alcaldía y en los enfrentamientos resultaron varias personas heridas, algunas de mediana gravedad.

En las últimas horas parece haber subido la tensión aún más cuando la jueza Regina Santa Cruz dispuso la detención preventiva de cuatro cocaleros acusados de participar en los enfrentamientos con la Policía en La Asunta y dejar a otros dos con medidas sustitutivas. El lunes, los cocaleros se habían enfrentado a efectivos de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), que se dedican a la erradicación forzosa de plantaciones de coca  e hirieron a varios uniformados.

Que el Gobierno haya perdido presencia e influencia en el que era uno de los centros de mayor respaldo, como el movimiento cocalero en Yungas, es incuestionable señal de pérdida de popularidad y legitimidad; es también señal de tensiones que no harán otra cosa que incrementarse, pues como se sabe la relación del MAS y especialmente del Presidente con el Chapare es esencial para el “proceso de cambio”.

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