Editorial

El calvario de ir o salir del aeropuerto

viernes, 13 de julio de 2018 · 00:15

     Llegar al aeropuerto de El Alto es un verdadero laberinto del que, con suerte, uno logra salir antes de que parta el vuelo. Con la autopista La Paz-El Alto en obras desde hace dos años, el camino más expedito que quedaba era por Ciudad Satélite, en El Alto, pero resulta que en esa zona, desde diciembre, hay calles cortadas por la construcción de un embovedado. Entonces, hay que desviar un buen trecho para llegar al aeropuerto y, en ese trance, muchos se pierden y no pueden arribar a tiempo a destino.

Los taxistas son los que con mayor facilidad pueden salir de atolladero, pero los conductores de vehículos particulares, por lo general, pasan una odisea. La situación se complica si el viaje es nocturno porque la nula iluminación en la autopista y los escasos focos por Satélite hacen del viaje una experiencia de terror.

Aunque se han hecho refacciones en la terminal aérea -que, sin embargo, no han conseguido darle la comodidad y modernidad que exigen los estándares internacionales-, no se puede calcular cómo ni cuándo se va a poder salir de ella o llegar a la misma para tomar un vuelo. Al margen de que tampoco hay transporte público constante, las calles que rodean al aeropuerto son caóticas y sin ningún tipo de planificación y control.

La pregunta   es, ¿es posible que la sede de Gobierno del país, una ciudad que reúne a más de dos millones de almas y que hace esfuerzos por impulsar una imagen que la convierta en un destino atractivo para el turismo se permita no poder acceder o salir de su único aeropuerto con normalidad? 

Esta es un cuestionamiento al que los ciudadanos debemos exigir respuestas inmediatas y conjuntas, porque sucede que en nuestro país los niveles de Estado al parecer funcionan para dividir no para sumar, como debiera ser. La concurrencia, indispensable en la gestión pública, es un término desconocido para todas las autoridades, empezando por nivel central.

La necesidad de unir esfuerzos y encontrar soluciones conjuntas a los problemas estructurales -el acceso a un aeropuerto es uno de ellos- ha sido reemplazada en el caso de La Paz  por una carrera de obstáculos en la que  cada uno hace lo posible para perjudicar al otro.

Y así nos va. De este modo, mientras en cualquier ciudad medianamente importante se toman las medidas necesarias para que existan puentes, pasos a nivel o trenes que lleven y saquen pasajeros de sus terminales aéreas con eficiencia, seguridad y fluidez, en La Paz ocurre exactamente lo contrario. Incluso se ha demostrado que muchas líneas aéreas han dejado de llegar a La Paz aludiendo costos operativos y optando por Santa Cruz como principal punto de llegada a Bolivia. No se ha mencionado las dificultades de acceso de su terminal aérea, pero no sería raro que sea un factor.

Si se trata de una persona que no conoce la ciudad o está en ella por primera vez, la impresión inicial no puede ser peor: a los problemas de entrada y salida a la terminal aérea, se suman los inmediatos de la urbe alteña, como calles en reparación sin agenda para la conclusión de obras, mercados y ferias que copan gran parte de las arterias, ocasionales y nunca previstas entradas o fiestas folklóricas en la calle.  Además de las marchas que son habituales en la ciudad de La Paz. 

Si no podemos cambiar las “costumbres” de los ciudadanos de estos barrios, zonas y municipios, ¿no es necesario buscar una respuesta nacional a este problema? Creemos que sí, y que es hora de elevar este reclamo a las máximas instancias. La Paz, que está de aniversario, se lo merece y lo exige a las autoridades que trabajan en su territorio.

Es obvio que todo pasa por los  recursos y es evidente también que un gobierno local como el de El Alto no puede asumir en solitario una solución a este problema. Por eso llamamos a las autoridades nacionales para que pongan el foco en este asunto que atañe a la ciudad que los acoge. Si hay dinero para tantos proyectos monumentales, aeropuertos en el Chapare y megaobras, ¡no será posible darle a la sede de Gobierno este obsequio?
 

 

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