Editorial

Institucionalidad mexicana

jueves, 05 de julio de 2018 · 00:15

   Hace pocos días, México vivió unas elecciones históricas, en las cuales ganó con mayoría absoluta el candidato Andrés Manuel López Obrador (AMLO), del izquierdista Movimiento Regeneración Nacional (Morena). No pocos analistas han proclamado a esta victoria como histórica, por tratarse, supuestamente, del primer gobierno izquierdista de México. Pero esta es la simplificación de una historia compleja. De hecho, AMLO se declara heredero de José María Morelos, Benito Juárez, Francisco I. Madero y de Lázaro Cárdenas. De ellos, sólo Cárdenas, presidente entre 1934 y 1940, pertenece a un período que puede ser considerado “de izquierda” en los términos contemporáneos. Pero si bien la administración de Cárdenas gozó del apoyo del Partido Comunista de la Unión Soviética, quizás no podría calificársele como un presidente de “izquierda”. 

De hecho, el desarrollo de la izquierda mexicana fue atípico respecto del resto de América Latina debido a la omnipresencia del centroderechista Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la presidencia entre 1929 y 1989, con mayorías congresales hasta el 2000. Incluso su derrota política en 1989, a pesar de fatiga y denuncias de secular corrupción, no derivó en la elección de gobiernos de izquierda, sino de aquellos situados más a la derecha. 

AMLO, en ese sentido, en el espectro político mexicano, es más de izquierda que todos sus predecesores, pero queda a la derecha respecto de otros referentes latinoamericanos, como Hugo Chávez, su sucesor Nicolás Maduro, o sus discípulos Daniel Ortega y Evo Morales. Dónde queda, exactamente, es motivo de especulación hasta que dé sus primeros pasos. ¿Será más un Lenin Moreno, una Bachelet o un Mujica? ¿O se aproximará ideológicamente  más al modelo del ALBA? 

México es un país altamente institucionalizado, con una burocracia bien formada y establecida, como lo ha demostrado que la pérdida del poder por parte del PRI no derivó en ruptura en ningún sentido. 

El cambio de orientación política en México acaso sea el más importante de su historia política moderna, cuyas causas son la fatiga de los mexicanos ante un sistema corrupto e ineficiente, que encaró mal los muchos y muy graves males que aquejan a esa gran nación latinoamericana, encarnado por la frivolidad del presidente saliente, Enrique Peña Nieto. Como se ve, ni siquiera un aparato estatal bien desarrollado puedo suplir a un mal presidente. 

La historia mexicana incita a pensar en que la llegada de López Obrador a la presidencia de México es un cambio bienvenido, y que los malos augurios basados en interpretaciones ideológicas polarizadas están equivocados. Ojalá sea así.
 

 

Permítanos un minuto de su tiempo.

Para desarrollar el periodismo serio e independiente, esencial en democracia, que usted aprecia en Página Siete, contamos con un equipo de reporteros, editores, fotógrafos, administrativos y comerciales de primer nivel.

Los ingresos con que Página Siete opera son producto de nuestro trabajo; no contamos con prebendas de ninguna naturaleza.

Si usted desea apoyar el esfuerzo que realizamos, suscríbase a P7 VIP, para recibir de lunes a viernes una carta informativa por correo electrónico, que contendrá un resumen de las noticias y opiniones más interesantes de Página Siete, a un costo de sólo Bs 15 al mes.

Para suscribirse haga clic aquí o llame al número 2611749, en horas de oficina.

46
5

Otras Noticias