La Paz, Bolivia

Miércoles 20 de Septiembre | 10:43 hs

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Vidas destruidas

Vidas destruidas
Edgar Moya Méndez estaba a un paso de cumplir 30 años y a un paso de graduarse como ingeniero civil. También estaba a un paso de las embajadas más seguras de La Paz, a otro paso del Ministerio de Gobierno, el encargado de velar por la seguridad de los bolivianos.

 Estaba a un paso de todo eso, pero no pudo librarse de sus asesinos, quienes lo victimaron a golpes.
 
Esta muerte golpeó con fuerza a la sociedad paceña por la cercanía del hecho y, sobre todo, Moya era un joven como cualquier otro, lo que quiere decir que nadie está libre de un final violento.

La vida del futuro ingeniero quedó trunca y abrió un boquete en la conciencia de todos en sentido de que algo muy malo está pasando con la juventud.

Quienes lo asesinaron son otros siete jóvenes, también estudiantes. Cualquiera de ellos podría ser un vecino, el amigo de algún familiar o un conocido.

El proyecto de vida de estos jóvenes también está quedando trunco porque podrían ser sentenciados a 30 años de cárcel, tal como manda la ley.

Cómo no encoger el corazón ante una historia tan nuestra.
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