La sororidad feminista

jueves, 09 de noviembre de 2017 · 00:00
La violencia contra las mujeres está en la agenda pública internacional. En los últimos meses, las denuncias de acoso sexual en Hollywood y su repercusión en los medios de comunicación están contribuyendo a la visibilidad de un grave y amplio problema. En Brasil la violencia de género también ganó centralidad en la industria del entretenimiento, siendo el tema de la trama de la nueva novela de la TV Globo. Lo que no es casualidad.  
 
Meses atrás esta misma emisora protagonizó un escándalo de acoso sexual a partir de la denuncia de una funcionaria contra uno de los actores más famosos de la televisión brasileña. Denuncia que resultó en un movimiento del conjunto de las funcionarias, incluyendo actrices famosas, en defensa de su compañera de trabajo con el lema "Tocó una, tocó todas” (Mexeu com uma, mexeu com todas) 
 
En Bolivia la violencia contra las mujeres también está en el debate público. Los casos de feminicidio y de violencia doméstica están en los medios de comunicación y en las redes sociales. Cada vez más jóvenes se suman a las campañas y manifestaciones en las calles contra todo tipo de violencia de género. Se van multiplicando las iniciativas para desnudar la violencia psicológica, física y sexual que sufren las mujeres. 
 
Esta nueva ola de defensa de los derechos de las mujeres enfrenta un creciente ataque conservador. No sólo los casos de violencia contra las mujeres van en aumento en diferentes países, también las persecuciones y amenazas a activistas feministas. El caso más reciente ocurrió este mes, con peticiones online para la cancelación de la participación de la filósofa feminista Judith Butler en un evento en Sao Paulo. Los términos "feminazis” e "ideología de género” son parte de la ofensiva conservadora contra los logros alcanzados por la larga lucha feminista.
 
El comportamiento machista está profundamente enraizado en las sociedades. Se requieren muchas voces y canales creativos para sensibilizar al mayor número de mujeres y hombres sobre prácticas, y actitudes que menoscaban la dignidad y los derechos de las mujeres. Todas las iniciativas, sin importar el color o la forma, son bienvenidas.
 
 Más que nunca las mujeres debemos practicar la sororidad entre nosotras. Este término, acuñado por académicas feministas, enfatiza la importancia de la empatía y el compañerismo entre mujeres. Significa el apoyo recíproco para que todas logremos el ejercicio de nuestros derechos en el marco de la equidad. 
 
El concepto sororidad surgió para contrarrestar el estereotipo de las mujeres como más conflictivas, rivales o crueles entre sí. Una imagen preconcebida y funcional al orden patriarcal y machista, y que, infelizmente, es todavía reproducida por muchas mujeres. 
 
Son comunes los cuentos, las novelas y las historias de mujeres disputando un hombre, un puesto de trabajo o el título de la más bonita o la más inteligente. Narrativas o anécdotas que sitúan a las mujeres en escenarios de concursos de belleza o de ring de boxeo. También ocurre otra forma de disputa entre las mujeres, aún más insólita, aquella por el título de la verdadera feminista. Este tipo de disputa es un grotesco ejemplo de ausencia de sororidad y hace un pésimo favor a la causa feminista al alimentar las confusiones sobre lo que significa ser feminista.
 
Ser feminista es creer que las mujeres deben tener los mismos derechos y obligaciones que los hombres. Así de simple. Nada más y nada menos. 
 
Así que si usted está en contra de cualquier tipo de violencia contra las mujeres, usted es feminista. Si usted cree que las mujeres no deben ser tratadas como objetos de placer para los hombres, usted es feminista. Si usted defiende que la violación nunca puede ser justificada, usted es feminista. Si usted piensa que las mujeres tienen los mismos derechos a la educación, a la salud, al trabajo, a la jubilación y a un salario equivalente por un trabajo de igual valor que los hombres, usted es feminista. 
 
Si usted opina que las responsabilidades de cuidar a los familiares y de realizar las tareas del hogar deben ser compartidas por hombres y mujeres, usted es feminista. Si usted defiende que el acoso en la calle, en el trabajo o en cualquier lugar es inadmisible, usted es feminista. Si usted está en contra de cualquier tipo de discriminación, marginación o humillación, usted es feminista. Si usted se indigna con el trato condescendiente de los hombres hacia las mujeres, usted es feminista. Si usted practica la sororidad hacia otras mujeres, usted es feminista. 
 
Sobre esta base común se ramifican diversas corrientes feministas que enriquecen la lucha por la igualdad. Las controversias entre las vertientes del feminismo no necesitan y no deben convertirse en una batalla de deslegitimación de unas contra las otras. No sólo hay espacio para todos los movimientos de defensa de la igualdad de derechos, como también la diversidad de las ideas feministas es importante para la lucha por sociedades más equitativas.  
 
Fernanda Wanderley es socióloga investigadora.
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